martes, 23 de marzo de 2010

Doña Carmen: ¡Principios!

Esta mañana los compañeros de Cáceres Laica hemos dado una rueda de prensa para presentar las próximas campañas (entre ellas una entrega de apostasías) y una carta dirigida a la Alcaldesa de la ciudad para que no asista como Autoridad (es decir, con el bastón de mando, medalla, banderas, himnos oficiales...) a la Semana Santa. Entre otras cosas porque en España ninguna confesión tiene carácter estatal y por lo tanto ningún acto religioso tiene porque convertirse en un acto institucional.

Aquí os dejo la misma. Dudo, eso sí, que nos haga caso y como siempre entre mercadear con la fe para ver cuántos votos llevarse y defender los principios, eligirá lo primero

A/A Sra. Alcaldesa del Excmo. Ayuntamiento de Cáceres

Señora,

Queremos expresarle las siguientes peticiones ahora que se aproximan las festividades de exclusivo carácter religioso que una de las Confesiones presentes en este país celebra bajo la denominación de “Semana Santa”:

1. No hay Alcalde de Cáceres que no haya proclamado a los cuatro vientos que REPRESENTA A TODOS LOS CACEREÑOS Y CACEREÑAS, con independencia de su adscripción política, social y confesional.

2. Y sin embargo, y hasta el día de hoy, todos los Alcaldes de Cáceres han renunciado a dicho principio al participar con todos sus atributos (bastón presidencial, emblemas, banderas…) en una comitiva delante de las distintas procesiones que la Iglesia Católica organiza en esta ciudad durante la Semana Santa. Una participación en calidad de “Autoridad Municipal”, una participación que nace de los tiempos en los que religión monoteísta y excluyente y estado estaban fusionados. Una participación que, en definitiva, representa dos realidades: por una parte, la sumisión del poder civil a una confesión religiosa particular y, por la otra, el mercadeo con la fe.

3. Igualmente asistimos cada año no sólo a la presencia de quien dice NOS REPRESENTA A TODOS LOS CIUDADANOS Y CIUDADANAS, sino que habitualmente se acompaña de la presencia de otros representantes del Gobierno Municipal.

4. No se engañe usted: su participación no es expresión de su libertad personal, que nadie se atrevería a cuestionar aquí; queremos decir: no asiste a las procesiones Doña Carmen Heras Pablo, ciudadana, sino la Alcaldesa de la Ciudad de Cáceres. Asiste la Autoridad, con todos sus Atributos. Asiste la Autoridad en tanto tal.

5. Respetamos el derecho de cualquier ciudadano o ciudadana a desfilar en las procesiones. Es su libertad de conciencia. Pero repudiamos que se desfile en calidad de Autoridad, máxime cuando en este país hemos aprobado que “ninguna confesión tiene carácter estatal”.

6. También hemos asistido en estos días a un espectáculo bochornoso que revela hasta que punto está dispuesto el Poder Civil a mercadear con una fe en concreto:

- Asociaciones de Cofradías que anuncian públicamente que quieren dinero municipal pero sin someterse al engorro de justificarlo.

- Asociaciones que llegan a decir que ¿por qué no justificar con los gastos del año pasado? (y aquí cabe una pregunta ¿se justificaron las subvenciones precisamente del año pasado, 2009?).

- Un Ayuntamiento que, en estos tiempos de crisis, y mientras otras organizaciones ven mermados sus recursos financieros, se apresta a entregar más dinero, el dinero que sea necesario, con la partida que sea necesaria, con tal de que dichas Cofradías (que se adscriben a una Religión que es una Iglesia con sus propios recursos) no se quejen.

La Historia de Europa ha sido en parte lograr el vaciamiento secular de lo sagrado, separar a Dios del César y a la fe de la legitimación estatal, es decir, ofrecer un cauce para la creación de una Sociedad tolerante en lo confesional y un Estado laico.

A usted le toca ahora poner su granito de arena: puede hacer valer el principio de que NOS REPRESENTA A TODOS y que en España – Constitución mediante - NINGUNA CONFESIÓN TIENE CARACTER ESTATAL o, como hasta ahora, convertir esos principios en un badajo que cuelgue indolente en las campanas (y las campañas) de la Iglesia Católica.

viernes, 19 de marzo de 2010

Matar al mensajero

Dice el cardenal Antonio Cañizares, al respecto de los casos de pederastia que afectan a su Iglesia, que son ataques con los que algunos pretenden

"Que no se hable de (su) dios, sino de otras cosas".

Pareciera que los responsables de la pederastia no tienen nada que ver en eso. Que todo es fruto de una maquinación de los ateos y esos medios de comunicación peligrosísimos (no en vano los Píos del siglo XIX y León condenaran la libertad de prensa... y el liberalismo, y la democracia, y los derechos del hombre, y la libertad de conciencia, y la libertad religiosa, y la educación pública y laica, y el socialismo, y las organizaciones obreras...).

Vamos, que la culpa la tiene el mensajero. Que el problema no es la pederastia en sí, el problema es que se hable de ello, que se les eche en cara, que se les pida actuaciones a esta Iglesia suya que JAMÁS ha denunciado un caso - pese a conocerlos - o llevado a los tribunales a un cura culpable.
Las víctimas de la violación o el abuso pasan a un segundo plano. No hay misericordia para ellas. No hay petición de justicia para los culpables.

Antonio Cañizares resume así el verdadero sentido moral de la Iglesia Católica: no existe caridad, solo instrumentación. El fin (es decir, los privilegios de la Iglesia, el poder, la maquinaria) lo es todo. Clerical versión del no importan los medios.
Porque esa frase, alicorta, es la que ha trascendido a los medios. Pero entera, dice así:

"Los abusos [a menores] no preocupan excesivamente porque nosotros estamos asentados sobre la cruz de Jesucristo y la cruz de Jesucristo siempre es salvación y victoria. [...] Estos ataques intentan desviar la atención de Dios y que se hable de otras cosas y una humanidad sin Dios no tiene ningún futuro."
Lo dicho: he aquí resumida toda la moral de la Iglesia.