lunes, 28 de diciembre de 2009

No hay más familia que la cristiana

Familia tradicional cristiana

Los catolibanes españoles lo dejaron claro ayer: no hay más familia que la cristiana, sólo ellos pueden salvar a Europa (¿de qué? Eso no lo dijeron) y por lo tanto cualquier ley que reconozca a otro tipo de familia es injusta. En otras palabras: su petición es que los demás no tengan tantos o iguales derechos que ellos, o, si lo prefieren, que solo aceptan una sociedad donde todos estamos obligados a formar pareja y tener hijos conforme a sus criterios religiosos. O hay familia cristiana por obligación, o no descansan.

Movilizarse porque los derechos de otras personas les ofenden, lo que hay que ver. Contra el derecho de gays a formar familia, contra el derecho de un matrimonio que no se soporta a poder separarse...

"Sois muy conscientes de que ese otro lenguaje de los diversos modelos de familia, que parece adueñarse, avasallador y sin réplica alguna, de la mentalidad y de la cultura de nuestro tiempo, no responde a la verdad natural de la familia, tal y como viene dada al hombre desde el principio de la creación"

En estas palabras del ulema Rouco Varela está resumido todo el pensamiento del catolibanismo español. Algunos apuntes:

- La convivencia de distintos modelos familares, no sólo en términos heterosexualidad / homosexualidad, sino también monoparentales, por ejemplo, lejos de denigrar nuestro mundo lo enriquece. El único discurso avasallador, totalitario, en términos de familia ha sido el de la Iglesia Católica.

- "La verdad natural de la familia" "desde la creación"... Dios lo manda. Y tenemos que asumirlo sin más. Es una postura ya clásica: no se busca la felicidad del ser humano, sino la felicidad de su dios, de su invento, a mayor gloria de sus intépretes, claro. Pero hay algo que choca con la verdad natural de la familia: en primer lugar, que las primeras comunidades de hombres no tenían formada una familia hombre-mujer-hijos. Lo segundo: que el concepto familiar que prescribe su dios en la Biblia incluye la poligamia... para el macho, claro. Y la esclavitud. Lo tercero: que cada época tiene su modelo de familia. Este derecho natural se ve que ni es muy universal ni se mantiene a lo largo de los siglos.

Que las familias católicas vivan su fe y sus dogmas como mejor puedan. Pero que por amor de su dios... nos dejen a las demás en paz.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Navidad, navidad, dulce navidad

Las vírgenes se mostraban muy proclives a concebir dioses entre el 22 y el 25 de diciembre: Mitra, Attis, Dionisos, Serapis, entre otros, nacieron en tales fechas. Los romanos celebraban el Sol Invictus. Los seguidores del dios Mitra se reunían para celebrar un ágape y beber el vino y comer la carne que da la vida, según su rito.
Que tantos dioses nacieran el 25 de diciembre no es extraño. Durante tres días, 22, 23 y 24, el Sol parece morir, siendo el día más corto del año. Estamos en el solsticio de invierno. Al tercer día, el 25, sube un grado en el firmamento y “renace”.
Mitra, Osiris, Dionisos, Asclepio, Orfeo, Issa, Serapis y otros dioses tras su astronómico nacimiento realizaban portentosos milagros, lo que no les libraba de una cruel muerte (Dionisos crucificado, Osiris desmembrado) de la cual, ¡oh milagro!, lograban resucitar y obtener para sus seguidores el privilegio de la vida eterna.
En la India veneran a un tal Krisnha, hijo de la virgen Devaki, a quien un tirano quiso matar y ordenó el día de su nacimiento la muerte de miles de niños. Kirsnha fue capaz de revivir a los muertos, murió en un árbol y él mismo resucitó al tercer día. Es la segunda persona de la Trinidad India.
El último en añadirse a la lista con similares atributos fue Jesús, aunque sólo a partir del siglo IV los cristianos decidieron plagiar la fiesta pagana del Sol Invictus y trasladar a la noche del 24 de diciembre su nacimiento. Antes, los creadores del mito, los primeros seguidores de esta nueva religión que venía a competir en el fecundo campo de los cultos mistéricos… no celebraban navidad alguna.
No es el único caso de plagio. Casi todas las festividades de los santos se ubican en fechas con claras reminiscencias paganas. La Iglesia, ante la imposibilidad de erradicar esas celebraciones paganas, optaba por reconvertirlas. De haber existido la SGAE los cristianos hubieran tenido juicios y denuncias para parar un tren.
Recuerdo que cuando empecé a leer el Nuevo Testamento me llevé una soberana decepción al comprobar que el belén con los tres reyes, los regalos, los animales, los pastores y los ángeles celestiales no aparecían por ninguna parte. No es de extrañar que mis amigos católicos sean tan refractarios a leerse la Biblia. No es de buen gusto comprobar que tan encantadores hechos como la virginidad perpetua de María, su inmaculada concepción, la Navidad o la institución del Papado no encuentran correlato en el libro “inspirado por el Espíritu Santo”.
Así pues, a todos los que vayáis a celebrar el nacimiento de Attis, Dionysos/Baco, Horus/Osiris, Krisnha de India, Mitra de Persia, Prometeo, Serapis, Zoroastro, Asclepio, Orfeo, Issa o Cristo ¡felicidades y buena fiesta!

viernes, 4 de diciembre de 2009

Probablemente Dios no existe


Estatua de Epicuro

"¿Está Dios dispuesto a prevenir el mal pero no puede? Entonces no es omnipotente. ¿No está dispuesto a prevenir el mal, aunque podría hacerlo? Entonces es malvado. ¿Está dispuesto a prevenir el mal y además puede hacerlo? ¿ Por qué hay entonces maldad en el mundo? ¿No está dispuesto a prevenirla ni tampoco puede hacerlo? ¿Por qué llamarlo Dios?"

La cita, de Epicuro, la recogía Lucio Caelio en Lactancio, De ira Dei (la ira de Dios).

Muy pronto en la historia de la humanidad aparecen libros que afirman y razonan una visión atea o agnóstica del mundo, una búsqueda de explicaciones no trascendentes y basadas en la razón a la realidad que nos rodea. Demócrito, Epicuro, Lucano... Muy poco nos ha quedado de aquella literatura materialista y racionalista. El cristianismo se afanó en promover sólo su visión fantasiosa del mundo. Platón y su existencia más allá de la muerte, o su desprecio del cuerpo, le venía bien a su teología. Epicuro y su escepticismo o su hedonismo... desde luego que no. Muy poco circulará durante los siglos de la oscuridad católica y habrá que esperar al siglo de las Luces para un renacer de las obras críticas con la historia de las religiones. Desde luego, incluso antes del siglo XVIII hubo excepciones y una fecunda - aunque minoritaria - literatura "libertina"

El caso es que en estos años está despegando una línea editorial abiertamente atea, que pretende comprometernos a pensar críticamente... a veces, a pensar simplemente. Ayer os hablaba de "Adios a dios" y hoy os presento "Probablemente Dios no existe" de Gabriel García Voltá y Joan Carles Marset, miembros de la Unión de Ateos y Librepensadores (http://www.ateos.org/) que participaron en la campaña famosa de los autobuses y de la que han tomado el título para su libro.

Gabriel García y Joan Carkes Marset se sumergen en la filosofía y en la historia del pensamiento ateo - Epicuro, entre otros, desfila por sus páginas - para extraer sus fundamentos y presentárnoslos. Ideas, razones y afán clarificador, presentados por la "editorial bronce". Una buena lectura para estos días.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Adios a dios

Es un nuevo libro para aprender a pensar en libertad, un ensayo ateo claro y directo y una revisión crítica de la religión.

Tienes más información en

http://www.adiosadios.com/

martes, 1 de diciembre de 2009

Y líbranos del capitalismo, amen.

Dos cosas me han llamado la atención esta pasada semana. No sé si sabrán ustedes que la jerarquía católica española ha patrocinado una reunión para quejarse de lo malos que somos los que nos adscribimos a esa corriente tan insana llamada “laicismo y democracia”. El caso es que una de sus preocupaciones es la ratio alumnos/clase establecido por el Estado. Y es que no poder hacinar a chicos y chicas para que reciban su correspondiente ración de catecismo es un serio problema. Quieren más plazas por aula manteniendo el mismo número de escuelas.
Dicen que es el derecho de los padres a que sus hijos sean adoctrinados y el sacrosanto derecho a la educación privada.

¡Bien! Aclaremos algo: pese a la insistencia de algunos de intentar vendernos que en España hay escuela privada y que el Estado debe respetar la autonomía de las mismas, lo cierto es que en este país la escuela privada apenas existe. La Iglesia lo que tiene sobre todo son “escuelas concertadas” que dependen en buena medida del dinero que procede de ese Estado tan satánico y que sale de nuestros bolsillos, laicos o no. Sin mis euros, cerrarían sus puertas. Esos centros, en la libre competencia, si ésta existiera, solo con el dinero de los alumnos, no sobrevivirían un semestre. El problema es que el dinero que destina el Gobierno a inyectar millones a unos pocos, va en detrimento del presupuesto de la escuela pública. Aquí, con Vara y en Madrid.
Alguien dijo que en nuestra sociedad habíamos hecho una revolución marxista al revés. Que las plusvalías se reparten entre los ricos, el Estado invierte en las empresas y los impuestos cargan al trabajador en beneficio del propietario. Para nosotros: mercado libre, no intervención, competitividad. Para las empresas: intervención estatal con ayudas millonarias, Estado social, socialización de sus pérdidas…
Esa lógica es la que ha provocado la situación económica que seguimos padeciendo. Vivimos en una sociedad donde las instituciones públicas han invertido en mantener a una minoría de especuladores, en detrimento de la mayoría social. Y es que del capitalismo líbranos, señor. Pero como es posible que el señor no escuche mucho (es lo que tiene la inexistencia), aprovecho para dejaros con la segunda cosa que me ha llamado la atención: este martes 1 de diciembre, a las 19:00h, CC.OO convoca manifestación contra la crisis y con salida desde la Plaza de América. Allí nos vemos.