lunes, 30 de marzo de 2009

Católicos contra la pena de muerte


Ayer domingo salieron a la calle todos los católicos en una manifestación a favor de la vida y contra la pena de muerte, exigiendo que se retire del Catecismo Católico los siguientes artículos:

2267: "La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, supuesta la plena comprobación de la identidad y de la responsabilidad del culpable, el recurso a la pena de muerte".

2309: "Se han de considerar con rigor las condiciones estrictas de una legítima defensa mediante la fuerza militar:

- Que se reúnan las condiciones serias de éxito".

y 2316: "La producción y el comercio de armas atañen hondamente al bien común de las naciones y de la comunidad internacional"

Lamentablemente ni los medios ni la práctica totalidad de los asistentes a dichas manifestaciones enarbolaron estas legítimas peticiones a su propia Iglesia. Que alguien nos explique por qué un embrión sin sistema nervioso, sin conciencia, sin desarrollo, sin cerebro debe protegerse contra todo, incluso contra la propia superviviencia de la madre, y sin embargo a los adultos, niños y ancianos ya formados, con conciencia, sentimientos, dolor y sufrimiento se los puede matar condenándolos a muerte, enviándolos a la guerra y proveyendo de armas a los ejércitos y asesinos pertinentes. Que alguien nos lo explique, por favor.

domingo, 29 de marzo de 2009

Pa que te fies del pajarraco

¿Quo vadis, domine?

Los católicos creen que a su Papa lo elige el Espíritu Santo. Como la tercera persona de la Trinidad, que es Dios mismo, no puede hablar por sí misma, lo hace inspirando a los cardenales.

Ni que decir tiene que semejante concepción no tiene apoyo ni en la Biblia misma, y mira que hay tonterías que avala la Biblia.

Pero el caso es que un breve vistazo a buena parte del Papado debería bastar para convencer a estas almas cándidas de que semejante teoría - sin fundamento bíblico - termina por convertirse en una güasa a la vista de quienes han ocupado el trono pontificio.
Debe ser que el Espíritu Santo tiene ganas de broma, porque decidió elegir entre otros Papas a:

León X, gran amante de los burdeles de Roma y sus 7.000 prostitutas (en una ciudad de 50.000 habitantes no está mal) y que directamente consideraba todo lo relativo a Jesucristo "una fábula provechosa". Por supuesto, compró el cargo... paloma mediante, claro.

Juan XII fue elegido a los 16 años, Benedicto IX a los 11, a los 20 Juan XI. Juan XII se fue de Roma cargando con todo el oro que pudo y tras sacarle los ojos a su director espiritual... murió - Papa él - de un martillazo en la cabeza propinado por un esposo celoso. Benedicto VII también murió a manos de un cornudo. Bonifacio VII estrangulóa Benedicto VI y envenenó a Juan XIV... todo es poco con tal de llegar al trono. Sergio III también había asesinado a su antecedor, León V y entre el antipapa Cristóbal y el futuro Pelagio V se mataron al Papa Vigilio. Juan VIII fue envenenado, y rematado a martillazos por si las mosas, no se nos fuera a resucitar... cosas más extrañas se han visto. Benedicto V siguió los pasos de Juan XII y se huyó de Roma con lo poco que se había olvidado éste del tesoro. Al regresar a casa sin una mísera moneda, León VIII le rompió la cabeza a golpes con el báculo papal. Sobrevivió, ¡milagro, milagro! pero para ser arrojado posteriormente a un pozo por otro esposo con un ataque de cuernos.

Para qué seguir. No hay nada más emocionante como la Historia del Papado. Cojan cualquier libro y disfruten.

El caso es que la última elección del pajarraco trinitario también ha sido de las malas. Por esa parte, ninguna novedad. Benedicto XVI se considera ya un Papa nefasto. Un dilapidador de todo el tesoro "espiritual" amasado por su antecesor Juan Pablo II. La verdad sea dicha a mí el anterior también me parecía malo de cojones, aunque en la relación con los medios yla venta de uno mismo no hay color. El Papa inquisidor es un absoluto desastre.

Ya con Juan Pablo II había indicios de ruptura en la Iglesia, y esos indicios crecen y se agigantan desde los últimos 4 años. Los progresistas católicos (¡habrá mayor oximoron!) ya no soportan la vuelta atrás eclesial y la renuncia a su Concilio Vaticano II. ¡Qué esperaban! ¡Una Iglesia de los pobres, comprometida, luchadora!. Bien está que se les vaya cayendo la venda de los ojos.

Sus últimas declaraciones sobre el uso de preservativos (los mismos que reparten en África muchos misioneros como método más efectivo de luchar contra la propagación del sida), las misas en latín, la rehabilitación de los ultras, etc, etc.

Incluso entre el clero alemán y francés se oyen ya las palabras "dimisión". Sería gracioso, y una prueba más de que en las elecciones papales intervienen intereses muy humanos, y ninguno divino... Dios no elige Papas. Será porque Dios no existe.

lunes, 23 de marzo de 2009

¡No mentirás!

Publicado en mi columna semanal en Avuelapluma
El octavo mandamiento del catecismo católico dice “no mentirás”, y sin embargo no parece la Iglesia muy dispuesta a cumplirlo. La cosa empezó pronto: si uno acude al decálogo bíblico original (en el Éxodo y en el Deuteromonio) resulta que el octavo mandamiento es el noveno. Por el camino se olvidaron del segundo (la prohibición muy expresa de hacer imágenes religiosas… pues ¿qué sería de la Semana Santa si se cumpliese tan engorroso mandamiento?) y el último lo dividieron en dos.

Y hete aquí que en estos días estamos asistiendo a dos nuevas mentiras y de las gordas, especialmente por sus consecuencias. La primera tiene relación con una campaña contra el aborto promovida por el cardenal Rouco. La segunda, con unas declaraciones del Papa Ratzinger en África.

Habrán ustedes oído por ahí que abortar es pecado. De hecho, un asesinato. ¡Tamaña barbaridad! ¿Saben ustedes lo que es un embrión? Un conjunto de células sin sistema nervioso – y por lo tanto sin sentido del dolor - , sin cerebro, sin órganos desarrollados, sin conciencia. Nada que ver con el bebe sonrosado de la campaña. Sorprende además la ausencia en este discurso del “receptáculo” del embrión. Ellos, tan preocupados por el feto, se olvidan de la mujer que lo alberga. El embrión es vital. El cuerpo formado, con conciencia, con sistema nervioso, con órganos desarrollados… ya no lo es tanto.

¿De verdad alguien cree que cuando una mujer acude a una clínica abortista es por gusto? ¿Qué sucede si una mujer es violada y queda embarazada, con grave perjuicio para su salud mental? ¿Y si el desarrollo del embarazo pone en riesgo su vida y la del feto? ¿Y si es una niña a la que se condena a una maternidad para la que no está preparada? ¿Y si…? A diferencia de la Iglesia católica, que aplica sus preceptos morales sin importarle las consecuencias que se deriven de ellos, las sociedades modernas debemos procurar pensar antes en las posibles derivaciones de los actos que cometamos.

La mentira papal es aún más grave. De hecho, es nociva. Frente a la opinión de las autoridades sanitarias, de la ONU y de las ONGs que operan en África, ha ido a este continente azotado por el SIDA a pregonar que el uso del condón “favorece la propagación de la enfermedad”. Fíjense bien: no dice a los africanos que no tengan relaciones sexuales antes del matrimonio, que sean fieles y toda la monserga, no. Les dice una mentira, un engaño: que el uso del condón favorece el virus.

Hace poco una niña de nueve años (¡de nueve años!) violada por su padrastro en Brasil ha abortado ante el grave peligro del desarrollo del mismo. Los médicos han sido excomulgados. La madre también. El padre que la violó… no. Será porque no usó condón, prohibido por el Papa.

martes, 10 de marzo de 2009

Esa guerra necesaria


Escribe el ultraobispo Williamson, a quien Benedicto XVI quisiera rehabilitar si se deja, que "una nueva devastadora tercera guerra mundial" se aproxima. ¿Será la Parusía, tantas veces anunciada? ¿Por fin el fin de los tiempos, tan largamente acariciado y esperado? ¿Vendrá el Señor a juzgar a los vivos y a los muertos, situando a su diestra a los que merecen la salvación y a su siniestra a todos los que, por el contrario, merecemos el castigo eterno y el fuego devorador del infierno? Sí, ya sé que debería aspirar a la salvación, pero llegados a este punto no me hago ilusiones.

El caso es que así parece. De hecho, Williamson no es que lo prediga, sino que lo espera, o por mejor decir, lo desea:

"El mundo occidental y sus políticos están tan fuera de la realidad - ¡que cosas se oyen en boca de un obispo! - que sólo una devastadora tercera guerra mundial podría devolverlos a ella. La guerra se presentará como la única posible salida (sic) de los insolubles problemas económicos" (sí, sic de nuevo).

No deja de tener lógica. Si se puede liquidar al 90% de la humanidad en una gran guerra, problemas de paro no va a haber luego.

Ya lo dijo el Señor en los Evangelios: "no creáis que he venido a traer la paz, sino la guerra"