sábado, 31 de enero de 2009

¡Que bella es la vida!

(La casta sobrina del cardenal Rouco)

Dios - que se supone infinitamente bondadoso - quiso que solo unos pocos pudiesen alcanzar la vida eterna. Solo aquellos pocos que sean capaces de demostrarle su inmenso amor por él - que se supone que está por encima de sentimiento tan humano como la necesidad de alabanza - cumpliendo con todos sus mandamientos, disposiciones y planteamientos alcanzarán la dicha de contemplarle para siempre al final de los tiempos. Para los demás queda reservado el infierno.

¡Ah la salvación! Toda religión nos promete una salvación eterna. Unas, el cielo, otras, el nirvana, o el paraíso, o un jardín con 70 vírgenes siempre renovadas. Y como nadie vuelve del Más Allá para decirnos lo contrario, la duda, alimentada por la esperanza, permanece.

Lo malo de la salvación es el contrato que se tiene que firmar para obtenerla. ¡Qué cosas más sorprendente se le pide a uno para salvarlo! Todas nos dicen que su dios es perfecto, bueno y bondadoso… lo que no casa con su extraña y obsesiva fijación con dos cosas: el sexo y el alimento. Para salvarse según X religión (pongan aquí una cualquiera) uno tiene que renunciar al jamón (Islam y Judaísmo), a la ternera (Hinduísmo), al pescado sin espinas (Judaísmo) y a toda clase de carne en tiempos de viernes de cuaresma (Cristianismo).

Los felices católicos se ven, en materia de sexo, particularmente constreñidos. ¡Qué manía le tiene dios al sexo! ¡Con cuánta pulcritud se ha ciudado Yavhé de indicar que opciones sexuales son las legítimas, que posturas las adecuadas, qué tiempos los prescritos para el acto y qué objetivos han de perseguirse en el mismo! Hubieramos querido tamaña obsesión a la hora de condenar el crimen, o el robo, o los actos contra la humanidad... pero ¡no!.

Ahí tienen ustedes: se puede matar pese al divino mandamiento porque en tal otro apartado de la Biblia está justificado el genocidio o el asesinato ¡exigido por el mismo Yavhé! contra éste o aquel otro infiel.

Dice Jesús que pongamos la otra mejilla, ¡no pasa nada! En ese otro sitio leemos que él vino a traer la guerra al mundo. ¡Dice el hijo de dios que siempre hay que perdonar! No es problema ¿acaso no expulsó el mismo dios a los mercaderes del templo a golpe de latigazos! Si dios mismo sucumbió a la ira ¿cómo no vamos a hacerlo nosotros, pobres mortales?

Hubieramos, pues, querido esa misma ambigüedad en materia de sexo. ¡Pero no! Sexualmente hablando, Yavhé ha sido muy explícito:

- El sexo no heterosexual y sin pasar por la vicaría es pecado.
- Es más, incluso el mismo sexo heterosexual y pasando por vicaría es pecaminoso... aunque inevitable. Dios nos lo perdonará por ser la carne débil... éste último. El primero, desde luego que no lo perdona.

Hubiera querido la Iglesia un mundo de célibes. De hecho, ¿no es el cura célibe ejemplo digno de grandeza?

La cosa vino por Pablo de Tarso, feo, enclenque y probablemente impotente que quiso para los demás la misma aversión que él tenía por el sexo. Para Pablo, que considera que fuera de Cristo "todo es estiercol", la mujer, la sexualidad y hasta el matrimonio todo es despreciable.

Sus Epístolas nos atruenan con la mortificación, el aniquilamiento de los afectos, el odio al cuerpo. ¡Divino San Pablo!. Él combate "la lujuria", "el vicio", "los actos de impureza, fornicación y libertinaje".

"Mortificad vuestros miembros apegados a lo terrenal - clama el tarsiano - en los que habitan la lujuria, la inmoralidad, las pasiones, los malos deseos (...) Huid de la fornicación Cualquier otro pecado que comete el hombre queda fuera de su cuerpo, más quien fornica peca contra su propio cuerpo".

Todo ello en la Primera Epístola a los Corintios.

"Bueno es para el hombre no tocar a la mujer" y él, soltero, célibe, desearía "que todos los hombres fueran como yo". Si admite el matrimonio - deseando que todos nos veamos libres de él - es "por causa de la fornicación"... ese mal inevitable.

Y claro, tras Pablo vino la Iglesia.

Un vistazo al Catecismo Católico revela todo lo que está prohibido en materia de sexo:

Leemos en 2516 que en el hombre se produce una lucha entre el espíritu y la carne. Herencia del pecado original. Que quede claro.

La "concupiscencia de la carne" es el gran mal. El bautizado "debe seguir luchando contra la concupiscencia de la carne y los apetitos desordenados" (2520). ¡El sexo! ¡El sexo! ¡El sexo! Siempre el sexo, ese intrumento del diablo.

Y frente a la concupiscencia de la carne "el pudor", "la castidad", "el rechazo a mostrar lo que debe estar velado" (2521).

"La vocación a la castidad" es una de las grandes misiones en esta vida. "La persona casta mantiene la integridad de las fuerzas de vida y de amor depositadas en ella" (2.338). No follar, a lo que parece, nos hace más vigorosos.

"Todo bautizado es llamado a la castidad" (2348) y en virtud de ello se prohibe:

- La lujuria. "El placer sexual es moralmente desordenado cuando es buscado por sí mismo" (sic).
- La masturbación. "Un acto intrínseca y gravemente desordenado.
- La fornicación. "la unión carnal de un hombre y una mujer fuera del matrimonio".
- El adulterio. "Ven en él los profetas la imagen del pecado de idolatría" (sic)
- La pornografía. "Las autoridades civiles deben impedir la producción y distribución de material pornográfico"

Ejemplo éste de lo democrática que es ésta Iglesia nuestra. No le basta con prohibir la pornografía a los católicos, pretende que el Estado la impida para todos, sean o no sean católicos, les guste o no les guste la pornografía o el erotismo.

- La homosexualidad ¡por supuesto!. "Esta inclinación objetivamente (sic) desordenada". Palabra de dios. "Las personas homosexuales están llamadas a la castidad". Se lee. Cuánta generosidad. Al menos, ya no piden que los maten.
- El divorcio. "El divorcio es una ofensa grave a la ley natural". Por lo visto hay una ley natural que se siente muy ofendida si dos personas que se detestan se separan. Si los divorciados se vuelven a casar, entonces es aún más grave porque "el conyuge casado de nuevo -la Iglesia no admite que esté divorciado - se halla entonces en situación de adulterio público y permanente" (sic de nuevo. De hecho, sic para casi todas las citas habidas y en adelante).
- La unión libre. "Cuando el hombre y la mujer se niegan a dar forma jurídica y pública a una unión que implica la intimidad sexual". Es decir, el concubinato. "Todas estas situaciones ofenden la dignidad del matrimonio". Por lo visto, todos los matrimonios deben quedar ofendidos si dos personas viven juntas sin pasar por vicaría. Y ello porque "el acto sexual debe tener lugar exclusivamente en el matrinomio". A menos, claro, que seas cura. Entonces no hay problema.

Todo ello desde 2.337 hasta 2391.

¡Que bella es la vida de los católicos!

Por cierto que sobre la pena de muerte dice lo siguiente el Catecismo:

- "La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, supuesta la plena comprobación de la identidad y de la responsabilidad del culpable, el recurso a la pena de muerte, si esta fuera el único camino posible para defender eficazmente del agresor injusto las vidas humanas"

Vivir en una unión libre es pecado y excluye de la Comunión. Condenar a una persona a muerte, ¡No!... "la enseñanza tradicional" es claro al respecto. Y la historia de la Iglesia no está libre de asesinatos, crímenes y genocidios cometidos a mayor gloria de Dios.

viernes, 30 de enero de 2009

¿Se puede disfrutar la vida siendo católico?

Mañana dedicaremos un jugoso post a este tema apasionante. Ni que decir tiene que si uno no gusta del sexo y prefiere el celibato, o si se es féliz virgen hasta el matrimonio, se adoran las fustigaciones, le va el masoquismo sin cópula, se apasiona por los sentimientos de culpa, aspira a repetir el mismo suplicio de Nuestro Salvador, etc por supuesto que se disfruta de la vida siendo católico.

¡Cuánta felicidad! De hecho.

Se entiende que nos referimos a si se puede disfrutar la vida "cumpliendo estrictamente como católicos", esto es, siendo consecuentes.

Luego están los que quieren ganarse el cielo pero viviendo como paganos. Esos no cuentan. Mañana les cuento.

miércoles, 28 de enero de 2009

¡Con cuánto amor!

Beata Ángela de Foligno

No hay nada más enternecedor que ese gran amor que profesan muchas de las mayores glorias del catolicismo hacia Dios.

Lean las preclaras palabras de la beata Ángela de Foligno, puro amor por Dios:

"Por aquel tiempo, por decisión de Dios, murió mi madre, que era para mí un gran obstáculo en el camino hacio Dios. Asímismo murió mi marido, y en poco tiempo murieron también todos mis hijos. Y como había empezado a recorrer el camino de la bienaventuranza, y había pedido a Dios que me librara de ellos, su muerte fue para mí un gran consuelo, aunque guardé luto por ellos"

Por supuesto, el luto que no falte. El suyo fue un disfrute homicida con Dios. La Iglesia católica, que la elevó a beata, celebra su fiesta el 4 de enero. Es de imaginar que la "Santa Madre Iglesia" reverencia cuantas palabras y pensamientos tuvo tan buena esposa, tan buena hija y tan buena madre. Todo un ejemplo a seguir.

martes, 27 de enero de 2009

Volver a la Edad Media

¡Qué tiempos aquellos!

Los grupos de ultraderecha nazi están contentos con la decisión del actual Papa Razinger, alias Benedicto XVI, de levantar la excomunión contra varios seguidores de la Hermandad Pío X, de tendencia integrista.

En particular, se ha perdonado a Richard Williamson, obispo inglés ordenado por el rebelde Marcel Lefebvre y negador del holocausto judío.

Expliquemos brevemente de que va la cosa:

La llamada "Hermandad San Pío X" fue creada por el muy reaccionario obispo francés Marcel Lefebvre, quien se oponía firmemente al Concilio Vaticano II y a sus propuestas de apertura a la sociedad: la misa, a celebrar en latín, como dios manda. El rito a aplicar, el tridentino, en honor a aquellos tiempos admirados de hogueras y patíbulos para con infieles, herejes y descreídos. Y donde en la Consagración de la Hostia se dice "Murió Cristo por todos" añadir "por muchos"... faltaría más que se hubiera sacrificado por judíos, paganos, ateos y herejes. Las hogueras del infierno están bien encendidas para quienes no siguen los dictados de la única fe verdadera. Dios es así: infinitamente bueno, y por amor al prójimo reserva a algunos el dolor eterno en "la gehenna".

Tan graciosa Hermandad dio refugio a lo más granado del facherío catolicón, incluyendo al mencionado Williamson, quien considera que los nazis "solo" mataron a 300.000 judíos y nunca los gasearon. Crimen perdonable ese genocidio tan cortito, claro, teniendo en cuenta que son el pueblo deicida.

La apelación a "San" Pío X no es casual: gobernó con mano firme - esto es, muy autoritariamente - la Iglesia, luchando con todas sus fuerzas contra el laicismo, el modernismo, la democracia y la libertad de conciencia. Todo un santo, no cabe duda. Muy inspirado por dios, se entiende.

Benedicto XVI, quien fuera entusiasta militante nazi en los tiempos de su (¿tierna?) juventud, quiere reconciliarse con los seguidores de Lefebvre, quien en su desvarío llegó a ordenar a obispos, en clara colusión con los privilegios del mismo Papa.

Están de enhorabuena los neonazis, los fascistas, los autoritarios, los tridentinos, los integristas y la derechona europea: por fin un Papa que les comprende. Ya disfrutaron con Juan Pablo II, pero no hay color entre áquel y el actual.

Como dice Hans Küng (teólogo condenado por la Iglesia) Benedicto XVI "pretende reinterpretar el Concilio Vaticano II hacia atrás, hasta la Edad Media".

domingo, 25 de enero de 2009

¡Blasfemia!

¡El conclave fariseo!

¡Blasfemia! ¡Que lo lapiden!

La última nota (de humor) de la Conferencia Episcopal Española me ha recordado a esa gran película que es "La vida de Brian". Dicen los señores de negro célibes (se supone) que la última campaña atea en los autobuses es una ¡blasfemia!. No deja de ser gracioso que se quejen de que los ateos podamos hacer campañas de promoción de nuestras ideas y reclamen del Estado que - por aquello del respeto a sus fantasías - nos silencie.

¿No quieren ver ellos crucifijos en todos los ámbitos públicos e institucionales, con absoluto desprecio de ateos, agnósticos, laicos, musulmanes, judíos, hindúes, etc? ¿No ansían ellos que todos los ministros juren con una cruz enfrente, pese a que algunos puedan ser no creyentes? ¿No pretenden que en las escuelas públicas se imparta catequesis 2, con los mismos profesores elegidos por ellos que también dan catequesis 1 en las parroquias?

No debe extrañarnos esa hipocresía de los catolicones españoles. Viven de venderle al respetable que a su muerte va a vivir eternamente, sin aportar una sola prueba. Que para que viva eternamente tiene que alabar constantemente a dios - un ser que es extremadamente bueno pero con algo de ego - y, de paso, pasar por caja y financiar a los intérpretes de la palabra de dios - un ser tan poderoso que no es capaz de hablar por sí mismo, menos aún de autofinanciarse -. Y claro, en ese cuento que venden, los ateos sobramos.

El negocio es el negocio. La Iglesia nunca se ha caracterizado por ser fiel ni a su propia palabra y por lo tanto, lo que reclaman para sí - poder ocupar cualquier espacio - se lo niegan a los demás; en este caso, que los ateos puedan pagar de su bolsillo una campaña de publicidad privada.

¡Bendita blasfemia!

lunes, 19 de enero de 2009

Salir del armario

Los medios de comunicación lo han diagnosticado así: los ateos empiezan (empezamos) a salir del armario.

“Probablemente Dios no exista. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Con ese mensaje varios autobuses recorren Barcelona y pronto lo harán en Sevilla, Madrid, Bilbao y otras ciudades. Es una campaña sin precedentes en España.

Obsérvese la importancia del “probablemente”. Estamos “casi” convencidos, pero no al nivel de la certeza absoluta: éstas, las certezas absolutas, es patrimonio de las confesiones religiosas que no admiten la más mínima duda sobre la existencia de un ser supremo cuyas pruebas radican – según ellos - en libros escritos hace más de 2.000 años, convicciones personales del tipo “yo siento que”, “sé que Dios me habla” y la más firme opinión de que su Dios personal es más importante y más poderoso que el resto de los muchos Dioses que pueblan otros ámbitos religiosos o, directamente, su Dios es el único verdadero siendo los demás todos falsos. Los cristianos creen que el 70% de la humanidad está equivocada en materia de fe, los musulmanes opinan lo mismo del 80%, los seguidores del Gran Ju-Ju de la Montaña probablemente ignoren que opinan otros pueblos en materia de religión. ¿Cómo se puede dudar del Gran Ju-Ju de la Montaña?.

Y de pronto, aquí estamos los ateos.

Deben ustedes saber que, a diferencia de la fe, el ateísmo sólo se alcanza con la madurez. Y fue, desde siempre, motivo de discriminación y persecución. Durante siglos las religiones se han perseguido entre ellas en nombre, generalmente, de un Dios pretendidamente bondadoso pero algo celoso, pero todas ellas han perseguido por igual a los no creyentes.

Escritos ateos los tenemos desde la Edad Media, y hasta el siglo XVII todos ellos anónimos. Ya en el XVIII se cuenta con Holbach, La Mettrie, Diderot o Du Marsais y será desde el siglo XIX cuando empezamos a salir sin complejos de los armarios hasta llegar al día de hoy con este modesto artículo.

Por cierto que también ha habido contra-respuesta religiosa en otros autobuses de la capital condal: “Dios existe”. Una certeza absoluta sustentada, eso sí, sin pruebas. No debe sorprender esa reacción. “El triunfo del ateísmo – en palabras del Profesor de Derecho Eclesiástico Oscar Celador – supondría la extinción de las Iglesias y la liberación de los hombres de la tiranía que otros hombres ejercen sobre ellos al interpretar la voluntad divina”. Y aquí añado yo: probablemente.

¿Quién sabe? Tal vez algún día veamos incluso esos autobuses aquí, en Cáceres.

miércoles, 14 de enero de 2009

Fernando Pastor en Cáceres

Fernando Pastor es un padre que tuvo que recurrir a los tribunales para que se retirasen los crucifijos de las aulas del Colegio Público Macías Picavea. El juez, en aplicación de la Constitución Española y las leyes europeas que reclaman de las instituciones públicas la neutralidad y aconfesionalidad en materia religiosa, le dio la razón.
El jueves 29 de enero contaremos con la presencia de Fernando Pastor en las Tribunas del Ateneo para que nos relate su experiencia y la situación actual en materia del cumplimiento de las Leyes.

“¿Crucifijos en las aulas?”

Jueves, 29 de enero a las 20:30h en las Tribunas del Ateneo

Participa: Fernando Pastor, miembro de Europa Laica, profesor universitario y promotor de la iniciativa judicial de retirada de símbolos religiosos en las aulas del colegio público de Valladolid “Macías Picavea”

Presenta: Víctor M. Casco, responsable de las Tribunas del Ateneo

sábado, 10 de enero de 2009

Probablemente Dios no existe

Los autobuses que circulan por Londres

En unas semanas los grupos ateos promotores de la campaña de autobuses con el lema "Probablemente Dios no existe, deja de preocuparte y disfruta de la vida" han logrado financiación no sólo para que durante cuatro semanas dicha publicidad esté presente en la ciudad condal, sino que podrán trasladarla a otras ciudades de la geografía: Madrid, Sevilla, Bilbao...

Es una buena noticia.

Hasta ahora el monopolio sobre el papel de las religiones en nuestra sociedad lo detentaban las confesiones religiosas presentes en España y particularmente la Iglesia Católica. Pero quienes nos declaramos ateos, o los propios agnósticos laicistas y las organizaciones laicas también tenemos derecho a que se cuente con nosotros. Tenemos mucho que decir: la libertad religiosa es el derecho de toda persona a confesar o no libremente una religión, a que no sea discriminada por una fe concreta o carecer de ella, a no imponer sus símbolos a los demás en los espacios institucionales ni a que se los imponga a ella...

La libertad religiosa (repito, creer o no creer en una confesión) sólo es posible con un Estado neutral en dicha materia, que no es beligerante a favor o en contra de una confesión.

¡Qué pronto han demostrado algunos grupos cristianos lo que es para ellos la libertad religiosa! Reclaman al Estado que prohiba la campaña atea. Según parece ellos tienen el derecho a ocupar espacios mediáticos, públicos y hasta institucionales para insistir en que su Dios es el único verdadero, y ese mismo derecho a la libertad de expresión se nos niega a nosotros.

Como escribe hoy en el diario "Público" Óscar Celador Angón, profesor de Derecho Eclesiástico del Estado, "es sorprendente que las principales críticas a esta iniciativa (los autobuses) provengan de los grupos religiosos, pues, con sus ataques, socavan la propia legitimidad para transmitir unas ideas que, por definición, no son contrastables. Al fin y al cabo, entre nosotros, la generalidad de las religiones se sostienen sobre una especie de contrato imaginario, en virtud del cual se pide a los fieles que vivan de acuerdo con sus principios, y a cambio se les promete la recompensa de la vida eterna o el mal menor de no ir al infierno. Pero ¿cómo comprobar el pleno cumplimiento de los términos de un contrato cuya demostración depende por completo de la parte que fallece?"

Por cierto, que E-Cristians (organización católica) y una iglesia evangélica han promovido sus propios autobuses - lo que me parece bien - con el siguiente mensaje: "Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo"

Nótese la diferencia sustancial: la certeza absoluta, dogmática, incuestionable, frente a la virtud de la duda en una materia donde dicha certeza es, lo quieran o no los creyentes, imposible de obtener.

No debe sorprendernos la beligerancia de las Iglesias (en plural)

"El triunfo del ateísmo supondría la extinción de las Iglesias y la liberación de los hombres de la tiranía que otros hombres ejercen sobre ellos al interpretar la voluntad divina"

Oscar Celador.
El artículo completo de este Profesor de Derecho Eclesiástico en:

martes, 6 de enero de 2009

Jesús, uno de tantos

Durante muchos siglos la Iglesia Católica - una institución basada en dogmas que contradicen abiertamente los propios principios enunciados en los Evangelios - nos ha dicho que su "fe" era la más novedosa, la más moderna y la más providencial... Hasta que llegó la Historia comparada de las religiones.

La Historia comparada de las religiones y la exégesis bíblica han hecho mucho daño a la pretendida providencia y originalidad del pensamiento cristiano.

- El Antiguo Testamente es un conjunto de libros escritos por diversas manos en varios siglos que contiene, especialmente en los primeros cinco libros, la adaptación semítica de varios relatos mitológicos de los pueblos egipcios, persas, fenicios, cananeos, hititas, sumerios y asirios del entorno.

a. El mito asirio de la creación.
b. El mito sumerio del diluvio.
c. El mito persa, indio, egipcio de "figura carismática salvada de las aguas"
d. El concepto hitita del "pacto de un dios con un pueblo", etc.

- Es más, el Génesis es la unión de dos relatos diferentes: en uno intervienen los elohin (los dioses), en el otro "Yahvé". Hay dos relatos de la creación - divergentes - y dos relatos de la historia de Adan - también con diferencias -.

- Por ello la exégesis bíblica - para horrror de la Iglesia - empezó a comprender desde el siglo XVIII que en el Pentateuco intervienen cuatro manos:

a. Está la tradición politeísta elohista, identificada públicamente en 1780 por Gottfried Eichhorn, predominante en la zona de Israel
b. La monoteísta Yahvista, identificada en 1711 por Bernhard Witter, que fue predominante en la zona de Judá
c. La sacerdotal, que unifica los dos relatos, de tal manera que nos encontramos con contradicciones y con historias repetidas (pero que son versiones distintas del mito). Obra de un sacerdote de Aarón.
d. Y la deuteronomista. Obra de un sacerdote de Leví. Anterior a la sacerdotal.

Y es que las religiones son sincréticas. Van asumiendo mitos y posturas religiosas de otros pueblos, las copian y las adaptan. Por ejemplo: en el Veda, muy anterior al Génesis, nos encontramos por primera vez con la historia mítica del origen del hombre: el primer hombre creado se llamaba Adimo (que significa "engendrador") y su mujer Procriti (que significa "vida"), creado a imagen y semejanza de los dioses. Y la leyenda de Adimo es rastreable por Oriente, hasta recalar en Canaán y pronto en las primeras comunidades israelitas, convertido ya en "Adan"

El cristianismo, igualmente, también tomó elementos prestados de otras confesiones:

- De los mitos mistéricos muchos de sus rituales de libación, comunión o cena mística. También plegarias y procesiones.
- La propia idea de un dios que se encarna como hombre es muy anterior a Jesucristo (tenemos a los misterior mitraicos, a los misterios órficos, al dios egipcio Osiris, al indio Krisnha, al propio Buda...)
- Una vez asumida por la Corte Romana la nueva religión, esta adopta inmediatamente el calendario festivo pagano y su ceremonial: Cristo se convierte en el Sol Invictus, Sol de la fe, Sol que renace. Por eso debe nacer el 25 de diciembre. Y morir en el equinocio de primavera para renacer tres días después.
- La propia idea de un dios que muere y renace al tercer día, como hemos visto en un post anterior, es uno de los elementos míticos más presentes en la antigüedad: Mitra, Osiris, Dionisios, Krisnha, Orfeo...

El caso de Jesucristo reviste además otros elementos curiosos:

1. Aunque no es aceptado por toda la comunidad y hay dudas razonables, se acepta generalmente que debió existir un Jesús histórico, probablemente uno de tantos profetas en Israel y Judá. Las crónicas contemporáneas nos hablan a menudo de alborotadores, agitadores y profetas apocalípticos en el Israel ocupado por las tropas romanas desde el 67 a.P. por Pompeyo el Grande.

2. Lo que no recoge ninguna crónica ni escrito oficial son los supuestos milagros que según algunos Evangelios ocurrió a la muerte de este Jesús. Flavio Josefo no menciona en ningún momento que la tierra tuviese una sacudida, los muertos se levantasen de sus tumbas y el sol se eclipsase (lo que ocurrió, defiende la Iglesia, según los Evangelios, a la muerte en la cruz de Jesús). En Roma no se constata ningún eclipse, lo que sin duda, de haber sucedido, hubiese pasado a los "Anales" y recogido como Día Infausto en los documentos de la ciudad. Digamos, además, que si la supuesta muerte de Jesús ocurrió en la Pascua Judía, astronómicamente es imposible eclipse alguno (es luna llena). Poncio Pilatos, que según los Evangelios quedó impresionado por el reo Jesús, no relata nada al Emperador. Los documentos judíos - el Sanedrín se encargaba de señalar todo acontecimiento, natalicios, fiestas, alborotos... - no recogen la ejecución de ningún supuesto mesías ni el triunfo - desde el punto de vista de la ortodoxia hebrea - del Sanedrín sobre un reformador.

3. Es a partir del año 70 cuando se habla de comunidades judías cristianas y aparecen los primeros escritos. Los hay anteriores al primer Evangelio canónico (el de Marcos) y los hay posteriores. El actual Canon fue aprobado por la Iglesia 300 años después, incluyendo el de S. Juan y el Apocalipsis que los primeros Padres de la Iglesia refutaban como falso. De hecho, hubo muchas controversias por aceptar este Evangelio, sin duda escrito en 170 d.C.

4. Las siete cartas (auténticas - se cuestionan las otras -) paulinas son los documentos históricos más antiguos, pero las mismas (las auténticas y las que se cuestionan) contienen muy pocos datos para trazar una historia del Jesús histórico. No hay mención a ningún parto virginal y desde luego se trata a Jesús como "hijo de Dios", en modo alguno como "Dios mismo".

5. Los dogmas fundamentales de la Iglesia Católica: Trinidad, Hijo "consustancial" al Padre y "eterno", la transustanciación de la carne, María "madre de Dios", etc son muy posteriores, desde el concilio de Nicea (s. IV). Por cierto que el último dogma fundamental se aprueba en el siglo XIX: que María nació sin el pecado original. Dichos dogmas se justifican malamente en los Evangelios, por lo que la teología católica ha establecido dos fuentes de autoridad: los Evangelios y la Tradición, primando ésta última en muchas ocasiones sobre los propios Evangelios.

6. Anotemos además, que ya desde los primeros tiempos encontramos diferencias muy acusadas entre las primeras comunidades cristianas:

- Algunas cuestionaban que Jesús hubiese "resucitado" realmente.
- Los gnósticos defendían una comunión directa con Dios sin mediación.
- Varios grupos consideraban "alegórica" la historia de Jesús, en modo alguno "una historia literal".
- Y había iglesias que consideraban que el Dios de Jesús y el Dios del Antiguo Testamento no podían ser el mismo.

No hubo, pues, una mítica comunidad cristiana sin controversias y unida. Al contrario. Los textos eran pocos y tan contradictorios que daban lugar a violentas disputas entre aquellas comunidades que eran, sustancialmente, judías o de conversos helenos en el ámbito del Oriente Próximo.

Por último, y ya desde el siglo I-II, es evidente la influencia del platonismo en el Cristianismo, con sus concepciones sobre el Alma, el Verbo, etc.

¿Hay algo original en el pensamiento cristiano?

Por supuesto. Las religiones sincréticas adeptan mitos, los copian y - evidentemente - les dan otro sentido o añaden nuevas pautas. No es una copia gemela.

Pero en el caso del cristianismo la idea del "pecado original" si es un elemento muy característico, aunque dicha idea ya estuviese presente - pero con menos fuerza - en otras religiones.

El mito del Pecado es el siguiente: Dios - que es omnisciente - creó a Adan y Eva, quienes pecaron (cosa que el omnisciente Dios ya sabría) al ser persuadidos por una serpiente parlante, siendo por ello castigados... Adan y Eva y su descendencia.

Dios, efectivamente, decide castigar en los hijos (de generación en generación) el pecado de los padres. Es un elemento teologal que ha causado no pocas controversias, pues muchos teólogos ven en este hecho una actitud sumamente injusta y cruel.

Finalmente Dios decide perdonar al género humano tras enviar a su Hijo y morir éste por nosotros, para redimirnos del pecado original. (Dios, que es omnisciente, ya sabía que iba a enviar a su Hijo, que éste iba a morir y que las generaciones - en adelante - serían perdonadas por un crimen que las anteriores no habían cometido.

En el caso católico debemos añadir además lo siguiente: Dios decide enviarse a sí mismo en forma de humano para sufrir por los hombres que él mismo había condenado y calmarse a sí mismo.
Hay que añadir que en el ámbito hebreo la idea del Pecado original es inexistente. En el Antiguo Testamento no figura semejante maldición sobre el género humano. Pero es un dogma fundamental para el cristianismo: Jesús-Dios tiene que encarnarse y morir crucificado por alguna razón, en este caso el pretendido pecado original.
Para la Iglesia Católica el pecado original y la historia de Adan fue un hecho cierto y real. No es algo "alegórico". En un momento dado hubo un primer padre y una primera madre que pecaron a ojos de Dios y por ese pecado Jesús-Dios se encarnó. Así, en plena polémica por el origen del hombre y la teoría de la evolución, la Iglesia bajo Pablo VI optó por no condenar el darwinismo - las evidencias científicas eran y son abrumadoras - pero en todo caso dejó claro que en algún momento existió ese primer hombre pecador.

Como ven, una religión muy lógica. Como a nosotros nos inculcan estas ideas desde pequeño, no las vemos extrañas. Pero cuando se explican a otros pueblos, éstos se llevan incrédulos las manos a la cabeza "¡cómo se puede creer tal cosa!". Claro, que ellos creen que, por ejemplo, todos los dioses indios son manifestación de un solo dios, o que Allah se rebeló a Mahoma en una montaña y le dijo "Ve y predica" o que el mundo - plano - está situado sobre una gran tortuga que navega por el espacio, y eso lo vemos nosotros como algo extranísimo y una soberana tontería.

¡No hay religión seria!