martes, 1 de diciembre de 2009

Y líbranos del capitalismo, amen.

Dos cosas me han llamado la atención esta pasada semana. No sé si sabrán ustedes que la jerarquía católica española ha patrocinado una reunión para quejarse de lo malos que somos los que nos adscribimos a esa corriente tan insana llamada “laicismo y democracia”. El caso es que una de sus preocupaciones es la ratio alumnos/clase establecido por el Estado. Y es que no poder hacinar a chicos y chicas para que reciban su correspondiente ración de catecismo es un serio problema. Quieren más plazas por aula manteniendo el mismo número de escuelas.
Dicen que es el derecho de los padres a que sus hijos sean adoctrinados y el sacrosanto derecho a la educación privada.

¡Bien! Aclaremos algo: pese a la insistencia de algunos de intentar vendernos que en España hay escuela privada y que el Estado debe respetar la autonomía de las mismas, lo cierto es que en este país la escuela privada apenas existe. La Iglesia lo que tiene sobre todo son “escuelas concertadas” que dependen en buena medida del dinero que procede de ese Estado tan satánico y que sale de nuestros bolsillos, laicos o no. Sin mis euros, cerrarían sus puertas. Esos centros, en la libre competencia, si ésta existiera, solo con el dinero de los alumnos, no sobrevivirían un semestre. El problema es que el dinero que destina el Gobierno a inyectar millones a unos pocos, va en detrimento del presupuesto de la escuela pública. Aquí, con Vara y en Madrid.
Alguien dijo que en nuestra sociedad habíamos hecho una revolución marxista al revés. Que las plusvalías se reparten entre los ricos, el Estado invierte en las empresas y los impuestos cargan al trabajador en beneficio del propietario. Para nosotros: mercado libre, no intervención, competitividad. Para las empresas: intervención estatal con ayudas millonarias, Estado social, socialización de sus pérdidas…
Esa lógica es la que ha provocado la situación económica que seguimos padeciendo. Vivimos en una sociedad donde las instituciones públicas han invertido en mantener a una minoría de especuladores, en detrimento de la mayoría social. Y es que del capitalismo líbranos, señor. Pero como es posible que el señor no escuche mucho (es lo que tiene la inexistencia), aprovecho para dejaros con la segunda cosa que me ha llamado la atención: este martes 1 de diciembre, a las 19:00h, CC.OO convoca manifestación contra la crisis y con salida desde la Plaza de América. Allí nos vemos.