jueves, 9 de abril de 2009

Las cartas del Señor

No hay nada más divertido que leer la "Historia Eclesiástica" de Eusebio de Cesarea (siglo IV), uno de los mayores falsificadores y cuentistas que ha conocido madre. Inventó iglesias, comunidades cristianas, milagros, mártires y en su afán por demostrar la existencia histórica de un tal Jesús, hasta inventó su correspondencia.

Acabo de comprar la obra "Todos los Evangelios" coordinada por Antonio Piñero, quien vierte - junto a un equipo de destacados linguistas y expertos en el cristianismo primitivo - desde sus lenguas originales al castellano todos los Evangelios conocidos, tanto los llamados canónicos, como los apócrifos; y entre estos últimos todos los gnósticos.

En esta edición también se incluye las "Cartas de Jesús": la inventada por Eusebio de Cesarea ya conocida por mí y otra carta que yo desconocía debida a un obispo de Ibiza llamado Vicente, falsificada entre el siglo V y VI.

¡Qué ingenio! ¡Qué imaginación! Ya los quisieran para sí Cesar Vidal o Pío Moa, nuestros fabuladores del presente.

Comenta Eusebio de Cesarea que "La divinidad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a causa de su actividad taumatúrgica, fue conocida por toda la humanidad". Ya saben ustedes que abundan y abundan los relatos contemporáneos a Jesús sobre sus milagros: todos los historiadores, poetas, escritores y filósofos griegos, romanos y judíos del siglo I escribieron sobre él. Lástima que no se conservase nada.

El caso es que "descubrió" Eusebio en los archivos reales de la ciudad de Edesa un cruce de cartas entre el Rey Abgaro y Jesús. Dicha correspondencia fue traducida del siríaco por nuestro intrépido historiador para legarnos una copia. Por alguna razón se negó a ofrecer la original.

Le escribe Abgaro Ukkama (el Negro), principe de Edesa, a Jesús que "he tenido noticias de actividades tuyas y de las curaciones que realizas sin medicinas ni hierbas (...) Después de escuchar todas estas noticias acerca de ti, se me ha ocurrido que es por una de estas dos cosas: o porque tú eres Dios, que has bajado del cielo y realizas estas cosas, o eres Hijo de Dios y por eso las haces"

¡Ahí es ná! No les resulta encantador nuestro Abgaro. Más aún teniendo en cuenta que en tiempos de Eusebio se vivían fuertes e intensos debates sobre si Jesús era Dios o simplemente Hijo de Dios. A lo que se ve, nuestro Rey Negro se cura en salud... por adelantado.

El caso es que finalmente le pide que vaya a él y le cure una enfermedad que tiene. Eusebio nos dice que "Para salir del paso (sic) de esta petición, Jesús no hizo nada entonces, pero le honró con una carta personal" que dice así:

"Respuesta de Jesús:

Abgaro, eres dichoso por haber creído en mí sin haberme visto. Pues de mí está escrito que los que me hayan visto no creerán en mí, para que aquellos que no me hayan visto crean y vivan.

Y sobre lo que me has escrito pidiéndome que vaya hasta ti, es preciso que cumpla aquí todas aquellas cosas por las que fui enviado. Entonces subiré de nuevb al lado del que me envió.

Pero cuando sea elevado al cielo, te enviaré a uno de mis discípulos para que cure tu enfermedad y os otorgue la vida a ti y a los tuyos"

Otro día os hablo de la otra carta, donde nuestro Señor y Salvador tiene a bien enfadarse con nosotros por no celebrar debidamente el domingo.

3 comentarios:

Juan Carlos dijo...

Enhorabuena por el blog, francamente interesante. El tal Eusebio era sin duda un tipo curioso. Pero más curioso es que todavía hoy los fieles cristianos que se las dan de leídos y eruditos citen a San Eusebio con verdadera fruición y que lo consideren -sin ningún animus iocandi- un historiador "serio" y "riguroso", que supuestamente "interpela a los creyentes" y no creyentes, llamándoles a formar parte del rebaño de la Santa Madre Iglesia(como leí hace poco en una web católica).

Valdomicer dijo...

El libro "La hermandad de la sábana santa" del que es autora Julia Navarro, empieza por esa carta y, a partir de ahí crea una trama en un libro de muy fácil lectura que sigue la moda de hace unos años cuyo paradigma fue "El código Da Vici".
Es literatura de evasión y no merece el "blasfemarium"; pero si lo quieres, ya sabes. 527 páginas.

Anónimo dijo...

hola, interesante página la que tienes, has de haber racionalizado mucho para crearla. No obstante yo creo ser capaz de refutar el ateismo, quisiera que te dieras la oportunidad de dejar que te demostrara que si existe Dios, no con fe porque dudo que la aceptes, sino con la razón, escribeme a mi correo si quieres sinotengoamornadasoy@hotmail.com.

No tildes a los creyentes como seres irracionales, todo lo contrario, los creyentes que leemos podemos sustentar con la ciencia la existencia de un creador.

Saludos, Marco Antonio