domingo, 29 de marzo de 2009

Pa que te fies del pajarraco

¿Quo vadis, domine?

Los católicos creen que a su Papa lo elige el Espíritu Santo. Como la tercera persona de la Trinidad, que es Dios mismo, no puede hablar por sí misma, lo hace inspirando a los cardenales.

Ni que decir tiene que semejante concepción no tiene apoyo ni en la Biblia misma, y mira que hay tonterías que avala la Biblia.

Pero el caso es que un breve vistazo a buena parte del Papado debería bastar para convencer a estas almas cándidas de que semejante teoría - sin fundamento bíblico - termina por convertirse en una güasa a la vista de quienes han ocupado el trono pontificio.
Debe ser que el Espíritu Santo tiene ganas de broma, porque decidió elegir entre otros Papas a:

León X, gran amante de los burdeles de Roma y sus 7.000 prostitutas (en una ciudad de 50.000 habitantes no está mal) y que directamente consideraba todo lo relativo a Jesucristo "una fábula provechosa". Por supuesto, compró el cargo... paloma mediante, claro.

Juan XII fue elegido a los 16 años, Benedicto IX a los 11, a los 20 Juan XI. Juan XII se fue de Roma cargando con todo el oro que pudo y tras sacarle los ojos a su director espiritual... murió - Papa él - de un martillazo en la cabeza propinado por un esposo celoso. Benedicto VII también murió a manos de un cornudo. Bonifacio VII estrangulóa Benedicto VI y envenenó a Juan XIV... todo es poco con tal de llegar al trono. Sergio III también había asesinado a su antecedor, León V y entre el antipapa Cristóbal y el futuro Pelagio V se mataron al Papa Vigilio. Juan VIII fue envenenado, y rematado a martillazos por si las mosas, no se nos fuera a resucitar... cosas más extrañas se han visto. Benedicto V siguió los pasos de Juan XII y se huyó de Roma con lo poco que se había olvidado éste del tesoro. Al regresar a casa sin una mísera moneda, León VIII le rompió la cabeza a golpes con el báculo papal. Sobrevivió, ¡milagro, milagro! pero para ser arrojado posteriormente a un pozo por otro esposo con un ataque de cuernos.

Para qué seguir. No hay nada más emocionante como la Historia del Papado. Cojan cualquier libro y disfruten.

El caso es que la última elección del pajarraco trinitario también ha sido de las malas. Por esa parte, ninguna novedad. Benedicto XVI se considera ya un Papa nefasto. Un dilapidador de todo el tesoro "espiritual" amasado por su antecesor Juan Pablo II. La verdad sea dicha a mí el anterior también me parecía malo de cojones, aunque en la relación con los medios yla venta de uno mismo no hay color. El Papa inquisidor es un absoluto desastre.

Ya con Juan Pablo II había indicios de ruptura en la Iglesia, y esos indicios crecen y se agigantan desde los últimos 4 años. Los progresistas católicos (¡habrá mayor oximoron!) ya no soportan la vuelta atrás eclesial y la renuncia a su Concilio Vaticano II. ¡Qué esperaban! ¡Una Iglesia de los pobres, comprometida, luchadora!. Bien está que se les vaya cayendo la venda de los ojos.

Sus últimas declaraciones sobre el uso de preservativos (los mismos que reparten en África muchos misioneros como método más efectivo de luchar contra la propagación del sida), las misas en latín, la rehabilitación de los ultras, etc, etc.

Incluso entre el clero alemán y francés se oyen ya las palabras "dimisión". Sería gracioso, y una prueba más de que en las elecciones papales intervienen intereses muy humanos, y ninguno divino... Dios no elige Papas. Será porque Dios no existe.

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