martes, 10 de febrero de 2009

Tu familia en el purgatorio


Me lo comentó el amigo Valentín Dominguez y fue un descubrimiento. Ayer entré en una almoheda de Cáceres llena de las más variadas cosas para encontrar allí tres libros religiosos:

1. "La introducción a la vida devota" de (San) Francisco de Sales, en edición de 1931.

2. El mítico "Camino recto y seguro para llegar al cielo" de (San) Antonio María Claret, quien fuera confesor de Isabel II (hacía cuya cama también había un recto y seguro camino para todo aquel que quisiese ascender en la Corte), en edición de 1952.

3. Y un librito para niños al que le falta veinte páginas y con el título de "Mi Jesús". Excelente librito que refleja las ideas y manías de la época. Veamos un poco:

En él leemos que "Jesús llora cuando ve que algunas niñas llevan vestidos demasiado cortos" o que también "llora porque ve que muchos niños y niñas van a bailes indecentes y a cines inmorales donde se ven cosas malas".

No llora en ningún momento Jesús - según el redactor del librito - por la pena de muerte, ni por la falta de libertades. Tampoco llora por el hambre en el mundo ni critica a los que eran responsables - y siguen siendolo en la actualidad - de ésta. En todo caso "¡Qué contento está Jesús cuando damos una limosna a un pobre necesitado!... Una limosna...

Lo que sí deja bien claro son las consecuencias de no seguir sus consejos: "Jesús habla también a los niños y niñas del castigo que sufrirán los malos en el infierno". Ese lugar donde "padecerán los condenados terribles tormentos. El fuego los quemará sin consumirlos. Para siempre..., para siempre durará el infierno".

¿Y qué hay que hacer para no ir a ese infierno eterno que nos ha destinado ese dechado de bondad y amor que es el dios de los cristianos a los blasfemos como el autor de este blog?

Pues lo de siempre. Entonces como ahora se recomienda ir a misa, rezar todos los días, obedecer al cura, no cuestionar los dogmas de la Iglesia (de hecho, mejor no pensar directamente) y cumplir con la "devoción a las almas del Purgatorio" porque "¿si vieses caídos en el fuego a tus padres o a alguno de tus hermanitos, correrías a sacarlos. Pues en el Purgatorio es fácil que tengas alguno de tu familia. ¿Y no rogarás por ellos?"... Es fácil que tengas a alguno de tu familia. Enternecedora lectura para niños. ¡Y se quejan de Educación para la ciudadanía!.

En fin. No olvidemos que el Purgatorio y sus ánimas ha sido muy beneficioso para la Iglesia. Como es fácil que haya allí alguien de tu familia, de niño rezas mucho y ya mayor empiezas a pagar misas por las ánimas... El negocio es redondo. Y con la tranquilidad que una vez muerto, nadie protesta.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Victor, ¿l@s no bautizad@s no pueden apostatar?

Víctor Manuel Casco Ruiz dijo...

Pues si no están bautizados, no. La apostasía es el rechazo al bautimos cristiano, a pertenecer a esta comunidad, por lo que para ser apóstata previamente hay que estar bautizado.

Anónimo dijo...

Victor, cuando solicitabas la apostasía, ¿también la pediste a la iglesia mormona de los Estados Unidos?

Víctor Manuel Casco Ruiz dijo...

No entiendo esa pregunta. Verás: la apostasía se realiza hacia la confesión a la que uno pertenece. Y uno pertenece a una confesión por dos motivos: por ser adscrito a ella desde su nacimiento (caso del catolicismo, el islam, el judaísmo...) o por llegar a ella en edad adulta.

En ambos casos la persona debe tener el derecho de apostatar en caso de solicitarlo, es decir, el derecho a no formar parte de esa comunidad.

No existe una única religión y por lo tanto no hay una apostasía para todas las religiones. Cada creencia suele arbitrar - con más o menos fortuna - los mecanismos por los cuales sus "fieles" pueden abandonar la iglesia, Obviamente en lagunas confesiones esto supondría una pena de muerte (en muchos países islámicos) y en otras se dificulta enormemente dicho ejercicio.

Las apostasías a la iglesia a la que uno pertenece se producen también por dos motivos:

1. Porque uno deja de creer en esa religión y quiere profesar otra. Se producen apostasías católicas para, por ejemplo, formar parte del Islam, o de los mormones, o de los evbangélicos...

2. Porque uno deja de creer en las religiones, a secas. No cree ni en la Iglesia Católica, ni en la mormona, ni en el Islam. Se "da de baja" de la Iglesia a la que estuviese adscrito y no "milita" en ninguna otra.

En el caso de la religión a la que me adscribieron de pequeño bautizándome, la católica, el derecho canónico regula el ejercicio de la apostasía y lo define como "elacto voluntario por el cual un bautizado hace expresa renuncia de la fe católica".

Minerva dijo...

¿Y no llorará Jesus al ver a los curas pederastas? ahi si que no parararía de llorar creo yo.