domingo, 8 de febrero de 2009

¡Puede tener niños!

La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye (...)
el recurso a la pena de muerte

¡Puede tener niños! espetó un cura en Italia para justificar la agonía de Eluana, 18 años ya en estado vegetativo, muerta en vida, quien pidió para sí la eutanasia mientras estuvo consciente en este mundo y a quien se le ha negado su última petición, a ella, a su familia, a sus amigos...

Quienes la quieren pretenden que pueda descansar al fin. Pretensión que ha sido necesario llevar a los tribunales. Pero hete aquí que los campeones de la hipocresia del siglo XXI pretenden convertirla en una mártir para glorificación de sus pervertidas ideas.

¡Derecho a la vida! aducen. ¡Derecho a la vida!. Ellos que justifican en su catecismo católico el recurso de la pena de muerte (1), ellos que prefieren más millones de muertos por sida a la extensión del uso de los preservativos en África, ellos que justificaron y ampararon cruzadas, guerras, quemas y masacres de otros pueblos por el simple derecho de no comulgar con sus ideas, ellos, en fin, que se alinean con los países islamofóbicos en la ONU para que allí puedan seguir matando a homosexuales y nadie les recrimine semejantes actos.

No es el derecho a la vida. Si realmente tuviesen un respeto por ésta eliminarían de su catecismo esa tremenda justificación de la práctica del aborto entre los ya adultos. Se ve que un feto sin sistema nervioso y sin formar es defendible, pero un ser humano vivo y coleando ya no. Una vez nacido, se lo puede matar sí así se estima conveniente.

No es derecho a la vida, no. Es obligación a morir en vida. A morir sufriendo. A cargar con más penas a sus padres. A sus amigos. A no descansar en paz, dignamente. A servir de ejemplo para este club de sádicos obsesionados con el pecado y el sexo.

Berlusconi - que se enorgullece de que los machos soldados de Italia violen a las mujeres, corrupto entre los corruptos - y el Vaticano. Santa compaña. Tal para cual.

¡Puede tener niños! Dijo el sacerdote. Bendito receptáculo para engendrar hijos. Tal vez la imagen más perfecta de la mujer, si atendemos a la consideración de ésta durante tantos siglos, y aún en la actualidad, en los escritos católicos: la mujer alcanza la perfección cuando llega a madre, y en la medida de lo posible, que no disfrute ni sienta placer al engendrar hijos. El sexo, "esa pasión desordenada", "concupiscencia reprobable", cuanto menos agradable, mejor: más santo es.

Esperemos que llegue el día en que descanse en paz Eluana.
(1). La pena de muerte en el Catecismo Romano: "La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, supuesta la plena comprobación de la identidad y de la responsabilidad del culpable, el recurso a la pena de muerte, si esta fuera el único camino posible para defender eficazmente del agresor injusto las vidas humanas"

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