jueves, 26 de febrero de 2009

El canónigo cobarde

Hace unos días proyectábamos en el Ateneo de Cáceres un documental de Richard Dawkins sobre Darwin y en la presentación del mismo mencioné el caso extremeño de Máximo Fuertes Acevedo, catedrático de física y Director del Instituto de Badajoz quien se enfrentó a una campaña en toda regla contra su persona por haberse atrevido a defender el darwinismo y la evolución de las especies.
La historia comenzó en 1883, cuando Máximo Fuertes publica el libro "El darwinismo. Sus adversarios y sus defensores". Los católicones, poco acostumbrados a debatir y admitir otras tesis que no sean las suyas, procedieron a atacarle, denigrarle e insultarle por todos los medios.
Destacó en la cruzada una persona que envíaba cartas a "El avisador de Badajoz" ridiculizando a profesor. Se trataba de una tal Clara de Sintemores.
Doña Clara de Sintemores incluso alentó coplillas como la siguiente:
"El amebo o la amiba
que del agua nació con alma viva
cuando le dio la gana
en pez se transformó sino fue en rama
ensanchando más tarde sus pellejos
formó varios bichejos.
De estas transformaciones como fruto
resultó el Director de un Instituto
si este sigue la norma
veremos en que bichos se transforma".
Doña Clara de Sintemores no debatía. No defendía otras tesis. No apelaba a razones científicas. Simplemente insultaba. Atacaba directamente a la persona y reclamaba su cese como Director del Instituto.
Finalmente lo logró, siendo depuesto de su cargo Máximo Fuertes Acevedo.
Poco después se supo que tras Clara de Sintemores se escondía el canónigo Ramiro Fernández Valbuena, un cobarde que no quiso dar la cara escondiéndose tras un seudónimo. Lo cual dijo mucho de él.
También se enfrentó Ramiro Fernández Valbuena al krausista Tomás Romero de Castilla. Publicó obras como "¿Cubrió el Diluvio toda la tierra? Cartas al P. Arintero", "¿Se opone el krausismo a la Fe Católica?" o "La herejía liberal".

No hay comentarios: