martes, 27 de enero de 2009

Volver a la Edad Media

¡Qué tiempos aquellos!

Los grupos de ultraderecha nazi están contentos con la decisión del actual Papa Razinger, alias Benedicto XVI, de levantar la excomunión contra varios seguidores de la Hermandad Pío X, de tendencia integrista.

En particular, se ha perdonado a Richard Williamson, obispo inglés ordenado por el rebelde Marcel Lefebvre y negador del holocausto judío.

Expliquemos brevemente de que va la cosa:

La llamada "Hermandad San Pío X" fue creada por el muy reaccionario obispo francés Marcel Lefebvre, quien se oponía firmemente al Concilio Vaticano II y a sus propuestas de apertura a la sociedad: la misa, a celebrar en latín, como dios manda. El rito a aplicar, el tridentino, en honor a aquellos tiempos admirados de hogueras y patíbulos para con infieles, herejes y descreídos. Y donde en la Consagración de la Hostia se dice "Murió Cristo por todos" añadir "por muchos"... faltaría más que se hubiera sacrificado por judíos, paganos, ateos y herejes. Las hogueras del infierno están bien encendidas para quienes no siguen los dictados de la única fe verdadera. Dios es así: infinitamente bueno, y por amor al prójimo reserva a algunos el dolor eterno en "la gehenna".

Tan graciosa Hermandad dio refugio a lo más granado del facherío catolicón, incluyendo al mencionado Williamson, quien considera que los nazis "solo" mataron a 300.000 judíos y nunca los gasearon. Crimen perdonable ese genocidio tan cortito, claro, teniendo en cuenta que son el pueblo deicida.

La apelación a "San" Pío X no es casual: gobernó con mano firme - esto es, muy autoritariamente - la Iglesia, luchando con todas sus fuerzas contra el laicismo, el modernismo, la democracia y la libertad de conciencia. Todo un santo, no cabe duda. Muy inspirado por dios, se entiende.

Benedicto XVI, quien fuera entusiasta militante nazi en los tiempos de su (¿tierna?) juventud, quiere reconciliarse con los seguidores de Lefebvre, quien en su desvarío llegó a ordenar a obispos, en clara colusión con los privilegios del mismo Papa.

Están de enhorabuena los neonazis, los fascistas, los autoritarios, los tridentinos, los integristas y la derechona europea: por fin un Papa que les comprende. Ya disfrutaron con Juan Pablo II, pero no hay color entre áquel y el actual.

Como dice Hans Küng (teólogo condenado por la Iglesia) Benedicto XVI "pretende reinterpretar el Concilio Vaticano II hacia atrás, hasta la Edad Media".

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Victor, ¿porqué las personas recibidas en la iglesia católica son también sujetas obligadas a las leyes eclesiásticas al igual que l@s bautizad@s tal y como dice el canon 11 del vigente código de derecho canónico? ¿qué es eso de l@s recibid@s en la iglesia católica al margen de l@s bautizad@s?

Agnóstico dijo...

A mi en el fondo me encantan estas cosas, pues descubren el verdadero rostro de la jerarquía católica. Lo que me gustaría seber es que opinan de estas decisiones muchos creyentes de buena fe, que supongo los habrá, y sobre todo muchos estudiosos de la historia del holocausto judio en la 2ª guerra mundial,de los cuales, alguno también es católico.

Víctor Manuel Casco Ruiz dijo...

Por "recibidos en la Iglesia" se refieren fundamentalmente a las Iglesias Orientales no católicas, es decir, a las "antiguas iglesias orientales" o precaldenonianas (por el Concilio de Calcedonia) y las "Iglesias ortodoxas de rito bizantino".

Los fieles - generalmente emigrantes - de estas confesiones que no tienen en los países occidentales Iglesias de sus ritos, pueden asistir a los servicios pastorales católicos según el principio de "hospitalidad ecuménica" (la cual, por cierto, no se aplica en todo caso a los protestantes o evangelistas).

El Código de Derecho Canónico que mencionas y el Código de Cánones de Iglesias Orientales establece como se hace efectiva esa colaboración ecuménica.

La Iglesias católica, ni que decir tiene, está dispuesta a oficiar para con cualquiera con tal de llenar sus templos y cepillos.