sábado, 10 de enero de 2009

Probablemente Dios no existe

Los autobuses que circulan por Londres

En unas semanas los grupos ateos promotores de la campaña de autobuses con el lema "Probablemente Dios no existe, deja de preocuparte y disfruta de la vida" han logrado financiación no sólo para que durante cuatro semanas dicha publicidad esté presente en la ciudad condal, sino que podrán trasladarla a otras ciudades de la geografía: Madrid, Sevilla, Bilbao...

Es una buena noticia.

Hasta ahora el monopolio sobre el papel de las religiones en nuestra sociedad lo detentaban las confesiones religiosas presentes en España y particularmente la Iglesia Católica. Pero quienes nos declaramos ateos, o los propios agnósticos laicistas y las organizaciones laicas también tenemos derecho a que se cuente con nosotros. Tenemos mucho que decir: la libertad religiosa es el derecho de toda persona a confesar o no libremente una religión, a que no sea discriminada por una fe concreta o carecer de ella, a no imponer sus símbolos a los demás en los espacios institucionales ni a que se los imponga a ella...

La libertad religiosa (repito, creer o no creer en una confesión) sólo es posible con un Estado neutral en dicha materia, que no es beligerante a favor o en contra de una confesión.

¡Qué pronto han demostrado algunos grupos cristianos lo que es para ellos la libertad religiosa! Reclaman al Estado que prohiba la campaña atea. Según parece ellos tienen el derecho a ocupar espacios mediáticos, públicos y hasta institucionales para insistir en que su Dios es el único verdadero, y ese mismo derecho a la libertad de expresión se nos niega a nosotros.

Como escribe hoy en el diario "Público" Óscar Celador Angón, profesor de Derecho Eclesiástico del Estado, "es sorprendente que las principales críticas a esta iniciativa (los autobuses) provengan de los grupos religiosos, pues, con sus ataques, socavan la propia legitimidad para transmitir unas ideas que, por definición, no son contrastables. Al fin y al cabo, entre nosotros, la generalidad de las religiones se sostienen sobre una especie de contrato imaginario, en virtud del cual se pide a los fieles que vivan de acuerdo con sus principios, y a cambio se les promete la recompensa de la vida eterna o el mal menor de no ir al infierno. Pero ¿cómo comprobar el pleno cumplimiento de los términos de un contrato cuya demostración depende por completo de la parte que fallece?"

Por cierto, que E-Cristians (organización católica) y una iglesia evangélica han promovido sus propios autobuses - lo que me parece bien - con el siguiente mensaje: "Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo"

Nótese la diferencia sustancial: la certeza absoluta, dogmática, incuestionable, frente a la virtud de la duda en una materia donde dicha certeza es, lo quieran o no los creyentes, imposible de obtener.

No debe sorprendernos la beligerancia de las Iglesias (en plural)

"El triunfo del ateísmo supondría la extinción de las Iglesias y la liberación de los hombres de la tiranía que otros hombres ejercen sobre ellos al interpretar la voluntad divina"

Oscar Celador.
El artículo completo de este Profesor de Derecho Eclesiástico en:

8 comentarios:

Daniel M. Cruz dijo...

Me sorprende que admita ahora que su creencia (el ateísmo cientifista e historicista) sí que es una verdadera RELIGIÓN o, al menos, su equivalente ya que pide para ella "libertad religiosa".

Este es un problema de tolerancia y de respeto a los demás.
¿De qué sirve semejante campaña?

Es más, ¿qué argumento racional puede darse a la probable inexistencia de Dios? Lo probable se define como "número de casos favorables dividido entre número de casos posibles". ¿50%?
Es ficticio y falaz hablar de la existencia de Dios en términos matemáticos de probabilidad.

Estos autobuses injurian gravemente a los católicos.

¿Qué le parecería a ud. mi slogan en el autobús urbano:
"Probablemente Alá no existe, bebe vino y no tires cohetes". ?

Asociar a Dios con la preocupación y la penuria en la vida es intolerable.

Víctor Manuel Casco Ruiz dijo...

Para empezar, no es mi creencia. El ateismo es precisamente "ausencia de creencias", "no dios" y por extensión "rechazo de explicaciones sobrenaturales"... las cuales, por supuesto, llevamos muchos siglos sin contemplar.

¿Ha leído usted bien mi artículo? Ahí se aclara bastante bien mi posición:

Si el gobierno va a reformar la Ley (un principio civil) de Libertades Religiosas es obvio que tiene que contar con todas las confesiones y con organizaciones representativas laicas o ateas.

Ley de libertades religiosas... Estoy hablando de una Ley Estatal que regula un principio constitucional: el derecho de todo ciudadano a profesar O NO PROFESAR una religión cualquiera y a no ser discriminado POR PROFESAR O NO PROFESAR una religión cualquiera.

Una reforma de la ley de libertades religiosas (y una de esas libertades religiosas es precisamente no creer en religión alguna, al mismo nivel que la libertad religiosa de creer en Allah, Yahvé o Dios-Jesús-Espíritu Santo...)deberá contar con todas las posiciones existentes en nuestra sociedad en materia de religión.

Existe en nuestro país un Código Penal. Las asociaciones de jueces han intervenido en su discusión, lo que no significa que sean delincuentes por ello.

Existe igualmente una Ley de Educación. En sus discusiones también se cuentan con alumnos, padres de alumnos, pedagogos, maestros, psicólogos y ciudadanos en común. No es preciso ser profesor o alunmo para intervenir en la misma.

La otra parte de su argumentación es más grave: ¿me está diciendo usted que los ateos tienen que ser tolerantes escondiendo su opinión en casa?

Eso parece muy injusto.

Cuando los católicos sacan sus estatuas a la calle y las pasean ¿están siendo intolerantes con quienes practican otra religión o ninguna? Cuando la Iglesia paga anuncios en TV - Radio y medios escritos a favor de sus posiciones ¿Está siendo también intolerante?

¿Por qué decir públicamente que uno probablemente piensa que dios no existe injuria a un católico? ¿Acaso necesitan ustedes pensar que todo el mundo piensa como ustedes? ¿Acaso prefieren una sociedad donde manifestar dudas religiosas esté prohibida?

El mismo derecho que tiene un católico o un judío o un hindú a expresar públicamente su fe la tienen los que no profesamos ninguna en particular. O en todo caso, si se considera que expresar una opinión en materia religiosa puede ofender a quienes estén en desacuerdo, hagamos una ley que prohiba a todos - ateos e iglesias - expresar públicamente sus opiniones.

Sinceramente, prefiero la primera opción.

Lo que ya me preocuparía es que usted - o la Iglesia - opte por reclamar PARA SÍ el derecho de libertad de expresión pública y pretenda negársela a los demás.

A decir verdad, ésto último ha sido frecuente en nuestro país durante muchos siglos.

Daniel M. Cruz dijo...

"No Dios" no es lo mismo que "rechazo de creencias".

¿A quién pretende engañar además de a sí mismo?
¿Puede acaso alguien vivir sin creencias, sin principios, sin planteamientos de vida, sin asumir hechos?

Defender el ateísmo es una cosa. Asociar el cristianismo con preocupaciones y amarguras es tan irracional que lo único que hace es poner de manifiesto que los ateos proyectan su propia imagen vital sobre la religión.

¿Cómo es eso de que un ateo disfruta más de la vida que un creyente?
¡Será si le va bien!
¡Qué disfrute ver morir a los tuyos y pensar que acaban en la nada! ¡Qué disfrute enamorarte de alguien y pensar que son sólo hormonas y zonas cerebrales primitivas que están actuando fisiológicamente!
¡Qué apasionante tener hijos y saber que son sólo un puñado de átomos organizados orgánicamente!
¡Y qué decir del respeto a los demás grupos de átomos sólo en función de si me conviene seguir experimentando esto que viene antes de la nada!

Síiiii... sin duda los ateos saben disfrutar de la vida.

¡Venga ya! ¡Dejen de ofender a los creyentes! Y defiendan sus posturas y creencias con un poquito más de alegría y de cortesía.
Seguro que llegarán más lejos y más adentro.

Víctor Manuel Casco Ruiz dijo...

"¿Puede acaso alguien vivir sin creencias, sin principios, sin planteamientos de vida, sin asumir hechos?"

No sabía que no creer en dios significara vivir sin principios ni planteamientos.

Hasta ahora:

En nombre del ateísmo no se declaran guerras.

En nombre del ateísmo no se queman libros.

En nombre del ateísmo no se hacen cruzadas.

En nombre del ateísmo no se mata a otro hombre por tener otras creencias o ideas.

En nombre de las religiones sí. Y todos los días. Se mata y se ha matado mucho en nombre del amor al prójimo.

"¡Qué disfrute ver morir a los tuyos y pensar que acaban en la nada!"

La verdad es que cuando uno concluye que no hay vida más allá (¿tiene usted alguna prueba de lo contrario?) es que intenta uno vivir lo mejor posible ésta nuestra única vida.

Y sin preocupaciones, sin necesidad de realizar ritos, ni dejar de comer algunos alimentos, ni depositar dinero en cepillos a cuenta de una pretendida vida en el más allá.

"¡Qué disfrute enamorarte de alguien y pensar que son sólo hormonas y zonas cerebrales primitivas que están actuando fisiológicamente!
¡Qué apasionante tener hijos y saber que son sólo un puñado de átomos organizados orgánicamente!"

Y cuál es el problema de asumir eso. ¡Qué maravillosa es la naturaleza! ¡Que extraordinario es pensar que todos procedemos de un solo organismo, evolucionando a lo largo de eones, sobreviviendo a mil catástrofes, que todo lo que nos rodea comparte nuestros genes, que algo nuestro hay en una rosa y en una rosa hay algo nuestro!... Y pensar que algunos quieren creer que frente a semejante maravilla demostrada el mundo se hizo en siete días y todos los seres vivos en un instante, sin ligazón entre ellos.

La verdad es que yo son féliz pensando que mi especie ha llegado aquí tras eones de evolución. Y usted prefiere pensar que es un ser privilegiado creado a imagen de un ser superior que le ama mucho y le puso en el centro del universo... En fin...

Daniel M. Cruz dijo...

¿Sigue sin enterarse? ¡¡Qué torpeza la mía que no soy capaz de hacerme entender!!

Otra vez:

Los ateos también asumen principios, creencias y planteamientos de vida.

(Los seres humanos no pueden escapar de lo que llamamos "creencias").

Existen motivos para no creer, pero también motivos para creer. Como seres libres que somos (o aparentamos ser) cada cual decide QUÉ OPCIÓN TOMAR. Pero la decisión no se basa en elementos racionales irrefutables ni en demostraciones de ningún tipo sino en la voluntad a la que solemos llamar "fe".

Y ud. me está diciendo que este ateísmo lleva aparejada una vida de color de rosas, una satisfacción evolutiva, sin preocupaciones, que asume la muerte de los seres queridos con satisfacción eónica, un Hakuna-matata... ¡un paraíso en vida!

¿Acaso alguien puede creer cosa semejante?
Estoy convencido de que cualquier persona con un mínimo de experiencia vital sobre la faz de la Tierra ha experimentado en su vida el sufrimiento, la enfermedad, la muerte, la preocupación, el abismo de la noche oscura.

Y, precisamente, la religión puede ser un aliciente para mantener la esperanza, una invitación a la alegría y al positivismo. Aunque sólo sea desde el punto de vista psicosomático hay estudios científicos que lo avalan ampliamente.

Si no quiere reconocer esto reconozca al menos que el ser ateo o creyente no tiene una correlación directa con el disfrute de la vida o con el grado de preocupación de una persona.

Víctor Manuel Casco Ruiz dijo...

"¿acaso alquien puede creer semejante cosa?"

Tiene gracia. No cree usted que un ser supremo extraterrestre creó el mundo y al primer hombre, y la primera mujer - de su costilla - (cosa curiosa, que la mujer "naciera" del hombre y no al revés como dicta la lógica y la maternidad) y que ésta, pecadora, se dejase seducir por una serpiente parlante, condenando por ello a toda la humanidad... hasta que dios, ser supremo muy bondadoso, que vivía desde el principio con su otro yo, su encarnación en Cristo (según el dogma católico, otras iglesias consideran que el Hijo fue "engendrado" y no "creado" con posterioridad "al tiempo"), decidió enviarse así mismo, preñando a una virgen para ser crucificado y librar a la humanidad de ese pecado decretado por ese mismo Dios-Hijo.

¿quien puede creer semejante cosa?

Daniel M. Cruz dijo...

No. Ni creo en un extraterrestre, ni en serpientes parlantes, ni en nada semejante. Está claro que no comprende el catolicismo.

¡¡Pero ya veo que ud. tampoco cree creer en el ateísmo hakunamatatero!!
(El que calla otorga).
¡Nadie está más ciego que el que no quiere ver!
La fe más ciega es aquella que ni siquiera es considerada como fe por aquel que en ella cree.

Víctor Manuel Casco Ruiz dijo...

Sigue empeñado. ¡Los ateos son creyentes! Creen en un no dios.

Es como decir ¡Los musulmanes son cristianos! Creen en un no cristo. O ¡Todos los científicos son creyentes! porque no empiezan sus obras demostrando que dios no existe, y como no hablan nunca de dios, entonces son creyentes.

Esa lógica tan medieval está ya superada, fundamentalmente desde Kant.

¿Y qué es exactamente el catolicismo? Ilústreme.