lunes, 28 de diciembre de 2009

No hay más familia que la cristiana

Familia tradicional cristiana

Los catolibanes españoles lo dejaron claro ayer: no hay más familia que la cristiana, sólo ellos pueden salvar a Europa (¿de qué? Eso no lo dijeron) y por lo tanto cualquier ley que reconozca a otro tipo de familia es injusta. En otras palabras: su petición es que los demás no tengan tantos o iguales derechos que ellos, o, si lo prefieren, que solo aceptan una sociedad donde todos estamos obligados a formar pareja y tener hijos conforme a sus criterios religiosos. O hay familia cristiana por obligación, o no descansan.

Movilizarse porque los derechos de otras personas les ofenden, lo que hay que ver. Contra el derecho de gays a formar familia, contra el derecho de un matrimonio que no se soporta a poder separarse...

"Sois muy conscientes de que ese otro lenguaje de los diversos modelos de familia, que parece adueñarse, avasallador y sin réplica alguna, de la mentalidad y de la cultura de nuestro tiempo, no responde a la verdad natural de la familia, tal y como viene dada al hombre desde el principio de la creación"

En estas palabras del ulema Rouco Varela está resumido todo el pensamiento del catolibanismo español. Algunos apuntes:

- La convivencia de distintos modelos familares, no sólo en términos heterosexualidad / homosexualidad, sino también monoparentales, por ejemplo, lejos de denigrar nuestro mundo lo enriquece. El único discurso avasallador, totalitario, en términos de familia ha sido el de la Iglesia Católica.

- "La verdad natural de la familia" "desde la creación"... Dios lo manda. Y tenemos que asumirlo sin más. Es una postura ya clásica: no se busca la felicidad del ser humano, sino la felicidad de su dios, de su invento, a mayor gloria de sus intépretes, claro. Pero hay algo que choca con la verdad natural de la familia: en primer lugar, que las primeras comunidades de hombres no tenían formada una familia hombre-mujer-hijos. Lo segundo: que el concepto familiar que prescribe su dios en la Biblia incluye la poligamia... para el macho, claro. Y la esclavitud. Lo tercero: que cada época tiene su modelo de familia. Este derecho natural se ve que ni es muy universal ni se mantiene a lo largo de los siglos.

Que las familias católicas vivan su fe y sus dogmas como mejor puedan. Pero que por amor de su dios... nos dejen a las demás en paz.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Navidad, navidad, dulce navidad

Las vírgenes se mostraban muy proclives a concebir dioses entre el 22 y el 25 de diciembre: Mitra, Attis, Dionisos, Serapis, entre otros, nacieron en tales fechas. Los romanos celebraban el Sol Invictus. Los seguidores del dios Mitra se reunían para celebrar un ágape y beber el vino y comer la carne que da la vida, según su rito.
Que tantos dioses nacieran el 25 de diciembre no es extraño. Durante tres días, 22, 23 y 24, el Sol parece morir, siendo el día más corto del año. Estamos en el solsticio de invierno. Al tercer día, el 25, sube un grado en el firmamento y “renace”.
Mitra, Osiris, Dionisos, Asclepio, Orfeo, Issa, Serapis y otros dioses tras su astronómico nacimiento realizaban portentosos milagros, lo que no les libraba de una cruel muerte (Dionisos crucificado, Osiris desmembrado) de la cual, ¡oh milagro!, lograban resucitar y obtener para sus seguidores el privilegio de la vida eterna.
En la India veneran a un tal Krisnha, hijo de la virgen Devaki, a quien un tirano quiso matar y ordenó el día de su nacimiento la muerte de miles de niños. Kirsnha fue capaz de revivir a los muertos, murió en un árbol y él mismo resucitó al tercer día. Es la segunda persona de la Trinidad India.
El último en añadirse a la lista con similares atributos fue Jesús, aunque sólo a partir del siglo IV los cristianos decidieron plagiar la fiesta pagana del Sol Invictus y trasladar a la noche del 24 de diciembre su nacimiento. Antes, los creadores del mito, los primeros seguidores de esta nueva religión que venía a competir en el fecundo campo de los cultos mistéricos… no celebraban navidad alguna.
No es el único caso de plagio. Casi todas las festividades de los santos se ubican en fechas con claras reminiscencias paganas. La Iglesia, ante la imposibilidad de erradicar esas celebraciones paganas, optaba por reconvertirlas. De haber existido la SGAE los cristianos hubieran tenido juicios y denuncias para parar un tren.
Recuerdo que cuando empecé a leer el Nuevo Testamento me llevé una soberana decepción al comprobar que el belén con los tres reyes, los regalos, los animales, los pastores y los ángeles celestiales no aparecían por ninguna parte. No es de extrañar que mis amigos católicos sean tan refractarios a leerse la Biblia. No es de buen gusto comprobar que tan encantadores hechos como la virginidad perpetua de María, su inmaculada concepción, la Navidad o la institución del Papado no encuentran correlato en el libro “inspirado por el Espíritu Santo”.
Así pues, a todos los que vayáis a celebrar el nacimiento de Attis, Dionysos/Baco, Horus/Osiris, Krisnha de India, Mitra de Persia, Prometeo, Serapis, Zoroastro, Asclepio, Orfeo, Issa o Cristo ¡felicidades y buena fiesta!

viernes, 4 de diciembre de 2009

Probablemente Dios no existe


Estatua de Epicuro

"¿Está Dios dispuesto a prevenir el mal pero no puede? Entonces no es omnipotente. ¿No está dispuesto a prevenir el mal, aunque podría hacerlo? Entonces es malvado. ¿Está dispuesto a prevenir el mal y además puede hacerlo? ¿ Por qué hay entonces maldad en el mundo? ¿No está dispuesto a prevenirla ni tampoco puede hacerlo? ¿Por qué llamarlo Dios?"

La cita, de Epicuro, la recogía Lucio Caelio en Lactancio, De ira Dei (la ira de Dios).

Muy pronto en la historia de la humanidad aparecen libros que afirman y razonan una visión atea o agnóstica del mundo, una búsqueda de explicaciones no trascendentes y basadas en la razón a la realidad que nos rodea. Demócrito, Epicuro, Lucano... Muy poco nos ha quedado de aquella literatura materialista y racionalista. El cristianismo se afanó en promover sólo su visión fantasiosa del mundo. Platón y su existencia más allá de la muerte, o su desprecio del cuerpo, le venía bien a su teología. Epicuro y su escepticismo o su hedonismo... desde luego que no. Muy poco circulará durante los siglos de la oscuridad católica y habrá que esperar al siglo de las Luces para un renacer de las obras críticas con la historia de las religiones. Desde luego, incluso antes del siglo XVIII hubo excepciones y una fecunda - aunque minoritaria - literatura "libertina"

El caso es que en estos años está despegando una línea editorial abiertamente atea, que pretende comprometernos a pensar críticamente... a veces, a pensar simplemente. Ayer os hablaba de "Adios a dios" y hoy os presento "Probablemente Dios no existe" de Gabriel García Voltá y Joan Carles Marset, miembros de la Unión de Ateos y Librepensadores (http://www.ateos.org/) que participaron en la campaña famosa de los autobuses y de la que han tomado el título para su libro.

Gabriel García y Joan Carkes Marset se sumergen en la filosofía y en la historia del pensamiento ateo - Epicuro, entre otros, desfila por sus páginas - para extraer sus fundamentos y presentárnoslos. Ideas, razones y afán clarificador, presentados por la "editorial bronce". Una buena lectura para estos días.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Adios a dios

Es un nuevo libro para aprender a pensar en libertad, un ensayo ateo claro y directo y una revisión crítica de la religión.

Tienes más información en

http://www.adiosadios.com/

martes, 1 de diciembre de 2009

Y líbranos del capitalismo, amen.

Dos cosas me han llamado la atención esta pasada semana. No sé si sabrán ustedes que la jerarquía católica española ha patrocinado una reunión para quejarse de lo malos que somos los que nos adscribimos a esa corriente tan insana llamada “laicismo y democracia”. El caso es que una de sus preocupaciones es la ratio alumnos/clase establecido por el Estado. Y es que no poder hacinar a chicos y chicas para que reciban su correspondiente ración de catecismo es un serio problema. Quieren más plazas por aula manteniendo el mismo número de escuelas.
Dicen que es el derecho de los padres a que sus hijos sean adoctrinados y el sacrosanto derecho a la educación privada.

¡Bien! Aclaremos algo: pese a la insistencia de algunos de intentar vendernos que en España hay escuela privada y que el Estado debe respetar la autonomía de las mismas, lo cierto es que en este país la escuela privada apenas existe. La Iglesia lo que tiene sobre todo son “escuelas concertadas” que dependen en buena medida del dinero que procede de ese Estado tan satánico y que sale de nuestros bolsillos, laicos o no. Sin mis euros, cerrarían sus puertas. Esos centros, en la libre competencia, si ésta existiera, solo con el dinero de los alumnos, no sobrevivirían un semestre. El problema es que el dinero que destina el Gobierno a inyectar millones a unos pocos, va en detrimento del presupuesto de la escuela pública. Aquí, con Vara y en Madrid.
Alguien dijo que en nuestra sociedad habíamos hecho una revolución marxista al revés. Que las plusvalías se reparten entre los ricos, el Estado invierte en las empresas y los impuestos cargan al trabajador en beneficio del propietario. Para nosotros: mercado libre, no intervención, competitividad. Para las empresas: intervención estatal con ayudas millonarias, Estado social, socialización de sus pérdidas…
Esa lógica es la que ha provocado la situación económica que seguimos padeciendo. Vivimos en una sociedad donde las instituciones públicas han invertido en mantener a una minoría de especuladores, en detrimento de la mayoría social. Y es que del capitalismo líbranos, señor. Pero como es posible que el señor no escuche mucho (es lo que tiene la inexistencia), aprovecho para dejaros con la segunda cosa que me ha llamado la atención: este martes 1 de diciembre, a las 19:00h, CC.OO convoca manifestación contra la crisis y con salida desde la Plaza de América. Allí nos vemos.

domingo, 15 de noviembre de 2009

¡Que lo paguen ellos!

El Papa "de los pobres" disfruta de su volvo

50 millones de euros va a regalar a la Iglesia el Estado Español para sufragar la visita del jefe de los católicos a nuestro país en 2010. Mejor dicho, 50 millones de euros van a salir de nuestros bolsillos, de tu bolsillo, de mi bolsillo...

La "Iglesia de los pobres" parece que sale muy cara a las arcas públicas. El Papa no parece tener ningún interés por comportarse con una cierta austeridad, al menos, en estos tiempos de crisis. Tampoco es que a mí me importe mucho: uno se gasta su dinero en los vicios que quiera. El problema es que voy a ser yo el que pague una parte de los vicios de los católicos españoles. Y ahí estamos hablando ya de otra cosa.
Ya se han creado varios grupos en las redes contra dicha visita y empiezan a movilizarse la gente. Yo por mi parte se lo digo claro al gobierno: ¡NO CON MIS IMPUESTOS!

domingo, 8 de noviembre de 2009

¡Que venga Torquemada!

Los jerarcas de la Iglesia Católica están que trinan a cuenta de la reciente sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, que, en atención a la libertad de conciencia y de la separación Iglesias / Estado obliga al Estado Italiano a retirar de todos los colegios públicos el crucifijo que se puso allí por cuenta del Concordato firmado entre el Vaticano y Mussolini por el cual el catolicismo se convertía en religión de estado.

Dicen los obispos españoles por boca de Camino que la sentencia es "injusta y discriminatoria", que "el crucifijo es un símbolo de respeto a la dignidad de la persona (sic) desde su nacimiento hasta su muerte" y que es "iluso pensar que en el ámbito público no puedan existir símbolos".

¿Caben más gilipolleces en un mismo discurso? Resulta bochornoso que para defender sus posiciones (desde mi punto de vista totalitarias) la Iglesia tenga que recurrir a semejantes argumentos, basados casi todos ellos en la más pura de las mentiras.

Debe resultar ahora que tratar a todas las confesiones por igual es "injusto y discriminatorio". A lo mejor lo justo consiste en privilegiar el símbolo en exclusiva de los católicos y que todos los que no comulgamos con el mismo nos lo tengamos que tragar hasta en la sopa. Pero esa concepción no me sorprende: es como los comentarios del troll católico que ahora me visita en esta web y que está empeñado en que yo soy católico ¡quiera o no quiera!, así, por cojones, porque sí, porque lo dicen ellos.

Desde luego que es iluso pensar que no existan símbolos en los espacios públicos: suelen existir, por ejemplo, símbolos que identifican al Estado, como sus banderas. Pero lo que es inadmisible es que el símbolo de una confesión que no es estatal por mucho que se empeñen esté identificándonos a todos.

Pero la mayor barbaridad, la mayor mentira, la mayor ignominia es decir que el crucifijo es un símbolo de libertad o humanista o de respeto a la dignidad humana. ¿Acaso hay que olvidarse de Torquemada, de la Inquisición, de la hoguera, de las guerras de religión? Hasta hace treinta años ese crucifijo estuvo amparando y defendiendo un régimen genocida y asesino en España. Lo mismo hizo en Chile con Pinochet. Y en Honduras apoyan un golpe de estado. La historia demuestra una y otra vez como en nombre de ese símbolo se ha asesinado contínuamente. Pero claro, la propia Iglesia, fruto de una mentira mantenida en el tiempo, no va a andarse por las ramas a la hora de mantener un mínimo de rigor histórico.

Pero además ¿en qué momento hemos votado que el crucifijo es un símbolo humanista más allá de sus connotaciones religiosas? ¿Cuándo lo hemos decidido? ¿Acaso ellos deben elegir por nosotros qué ha de representarnos?

En fin. Menos mal que Estrasburgo empieza a poner las cosas en su sitio.

martes, 3 de noviembre de 2009

Ágora

Mi último artículo publicado en Avuelapluma:

Hace unos días estuve viendo la nueva película de Alejandro Amenábar, Ágora, que trata sobre la vida y muerte de Hypatia de Alejandría, una filósofa, astrónoma y matemática del siglo IV cuyo trágico final - fue asesinada por un grupo de parabolanos cristianos – simbolizaría (al decir de los ilustrados del siglo XVIII) la entrada en una nueva época de fanatismo religioso, de crímenes contra el saber e intolerancia, de tránsito, en fin, a la edad media.

A mi la película me entusiasmó. Como toda película tiene sus incondicionales y sus detractores, pero, tratándose en esta ocasión de un film crítico con el mundo intolerante de las religiones las críticas están alcanzando un nivel desproporcionado: hay grupos a los que no les gusta que les afeen su pasado, que prefieren esa historia edulcorada por Hollywood de protohippies en el siglo IV repartiendo amor y libertando esclavos (véase, por ejemplo, Quo Vadis). Nada más lejos de la realidad. La esclavitud siguió coexistiendo con el cristianismo durante siglos y los muy católicos reinos de Portugal y España traficaron con esclavos durante buena parte de la modernidad.

Desde luego que Ágora contiene errores e imprecisiones históricas, pero quien quiera conocer algo de historia, que lea un libro. Yo cuando voy al cine, pretendo disfrutar, no recibir una lección magistral. En todo caso, si la película de Amenábar nos puede permitir reflexionar sobre las distintas formas de intolerancia y las luchas de poder que entonces – siglo IV- y hoy se siguen dando, bienvenida sea. Buen cine, con argumentos, frente a un panorama dominado por grandes superproducciones donde abundan las tramas infantiloides, planas e intrascendentes.

Y fascinante también el tránsito de la antigüedad a la edad media. Los sabios helenísticos habían escudriñado los cielos para comprender mejor el universo, algunos incluso defendían el heliocentrismo, midieron el tamaño de la tierra, demostraban la esferidad de ésta, perfeccionaban las matemáticas y empezaban a construir ingenios tecnológicos. Pero todos los pergaminos que contenían estas mismas teorías serían barridos posteriormente, desapareciendo en destrucciones directas o por olvido.

Hypatia no fue la única mujer brillante, o de la que tengamos memoria, en esos siglos. Aquí hay que citar a Safo de Lesbos, Aspasia de Mileto, Sosípatra o Asclepigenia de Atenas. Pero lo cierto es que Hypatia no quiso someterse al obispo Cirilo y éste terminó por orquestar su muerte. Fue arrastrada desnuda por las calles de Alejandría una noche, para morir, desgarrada por conchas afiladas o tejas en manos de los parabolanos en la iglesia de Cesarion. La larga noche del cristianismo había comenzado. La Biblioteca sería destruida. Las Escuelas Filosóficas cerradas. Los científicos callados o asesinados. Los templos paganos derribados por orden de Teodosio. El saber de la antigüedad condenado. Hoy apenas conservamos un 10% de todo lo que se produjo entonces.

sábado, 31 de octubre de 2009

Apología de la blasfemia

¿Dios es moral? Buena pregunta. La formula Jean Paul Goteux en su nuevo libro "Apología de la blasfemia", una obra que critica abierta y duramente la religión, cualquier religión, pero especialmente las tres grandes religiones monoteístas.

Basta ya de ofender nuestra inteligencia y nuestra dignidad imponiéndonos la orden explícita o implícita (según las épocas) de creer en un dios de bondad y amor, cuando vemos con persistente tristeza el alcance de su misantropía.

No hay concesiones en el libro. Un paseo por los Libros Sagrados que dicen ser la palabra de ese dios basta para comprobar con cuánta crueldad se ha manejado en el mundo... y las jerarquías que sustentan a esa invención.

Y todo ello porque como escribiera Albert Camus:

Desde el instante en que el hombre somete a Dios al juicio moral, lo mata en sí mismo.

martes, 27 de octubre de 2009

¿Y si empezamos a caminar hacia un Estado Poscristiano?

Durante la celebración del I Encuentro Laicista en Extremadura, organizado por Cáceres y Europa Laica este pasado fin de semana en el Ateneo - ofrecí la conferencia "¿Hay alternativas a los valores judeocristianos?" Aunque este artículo no es exactamente la conferencia - que pronto estará disponible en Youtube - lo cierto es que puede servir como un buen resumen de las líneas maestras de lo que defendí esa mañana en el marco del Encuentro.
Pronto seguiremos añadiendo más reflexiones sobre las otras conferencias en este blog.

Nos decimos laicistas, reclamamos una sociedad laicista para – a continuación – conformarnos con la separación Iglesias / Estado, la neutralidad de las instituciones en materia religiosa y la estricta igualdad entre las distintas ficciones religiosas que han creado los hombres para afrontar lo trágico de la realidad, esto es, la muerte, para decirlo más claramente.

Sociedad laicista. Conforme. Al menos más que hace medio siglo. Incluso – por qué no ser optimistas –atreverse a vislumbrar una sociedad en un futuro más o menos lejano, que si bien no es atea, al menos es mayoritariamente agnóstica, confesional moderada (valga el oxímoron) o relativamente indiferente a los dogmas que dan sentido a las dos grandes religiones monoteístas de nuestros días: el Islam y el Cristianismo.

Pero – y he aquí un problema – existe un laicismo e incluso un ateísmo cristiano. Sí, un ateísmo cristiano capaz de negar a los dioses o ser indiferente a ellos y que sin embargo defiende el sistema de valores y virtudes de la episteme judeocristiana: el valor de la familia - tradicional, obviamente, heterosexual y convenientemente casada -, el valor de la monogamia, la austeridad en las costumbres, el servicio a la patria, la caridad, la pertenencia a una especie (la humana, claro) como fuente de todo derecho… Podríamos seguir.

Es preciso, por lo tanto, reinventar una nueva ética y sistemas de valores poscristianos, inmanentes, para el aquí y ahora, sin confiarlos a ninguna autoridad divina ni humana. Una apuesta fuerte, sin duda. Veamos los combates – gramscianos – que se precisan afrontar:

Primer combate: la historia

¿Qué libro de secundaria se atreve a plantear la siguiente obviedad historiográfica? Que las fuentes existentes no nos permiten afirmar con rotundidad que Jesús existiera o no existiera en el siglo I, al menos, que existiera tal y como es relatada su vida en los Evangelios canónicos.

Menos aún encontraremos un libro de enseñanza que se atreva a mencionar la siguiente apuesta: que Jesús es un personaje inventado. Y sin embargo, en el mundo académico, esto se discute y muchos lo defienden. Pero “esto” nunca sale del debate cerrado universitario o entre una minoría ilustrada. No es, pues, un problema para las religiones.

La enseñanza que se imparte en nuestros centros falsea la realidad pasada: Nos dice (y no sólo en los libros de textos de religión) que Jesucristo vivió y murió realmente, que una entidad omnisciente y omnipotente ha intervenido en la historia y que la Biblia es la expresión de su palabra. “Las Sagradas Escrituras han sido escritas bajo inspiración del Espíritu Santo” leemos en la Biblia de Nacar-Colunga.

Para un historiador la “fuente” no es cualquier cosa. Todo su castillo argumental se levanta sobre fuentes. Todo se discute si las fuentes son inciertas: la existencia de Pitágoras, de Homero, de Shakespeare, las crónicas de la Ilíada… Pero cuando llegamos al mundo de las religiones estamos dispuestos a suspender ese mismo juicio crítico: no nos compliquemos la vida, dejémoslo pasar, hay que respetar las creencias de los demás aunque se basen en mentiras… Los recursos de disculpa son abundantes.

La Biblia – digámoslo ya – fue rehecha a lo largo de siglos, respondiendo a distintas y contrapuestas tradiciones. Muchos de sus mitos, como el Diluvio, copiados de otras culturas. Entre sus textos abundan las contradicciones y los errores. Se inventan hechos o lo falsean.

El propio texto ya es en sí un problema: antes del siglo IV no tenemos copias – no digamos originales - de los llamados Evangelios canónicos. Y los canónicos convivieron muchos siglos junto a los apócrifos, aquellas otras obras que planteaban variaciones sustanciales sobre la misma historia. Ninguno de los evangelios fue escrito directamente por autores que vivieran junto a Jesús. Todos son posteriores. Las cartas de Pablo son las más antiguas… personaje que tampoco conoció a Jesús y que apenas transmite noticias sobre su vida.

Nuestro actual Nuevo Testamento es constantiniano. Hay que esperar al emperador Constantino I, llamado por la Iglesia “El Grande” y por sí mismo “el decimotercero apostol” para que una Iglesia en el poder afronte la tarea de reunir los evangelios, purgarlos (la expresión es adecuada), corregirlos, armonizarlos y destruir todos aquellos otros textos que contradijesen la, desde ese momento, Verdad Absoluta. El Espíritu Santo, dicen.

En todo caso los Evangelios nunca debería ser tomados como libros que buscasen algún tipo de verdad histórica. Su función era la de propagar una fe, en abierta competencia con otras confesiones parecidas: los llamados cultos mistéricos, con sus dioses que nacieron de una virgen, murieron al tercer día y resucitaron: Orfeo, Cibeles, Osiris, Mitra. Algunos de estos cultos eran contemporáneos al cristiano, otros, mucho más antiguos. Del “Sol invictus” que el paganismo celebraba todos los 25 de diciembre los cristianos copiaron la navidad. De Mitra, sus ritos eucarísticos, como la misa mitraica. Las viejas procesiones de héroes grecolatinos se convirtieron en procesiones de santos, cuyos huesos martirizados milagrosamente se encontraban.

¡Ah! El santoral. Qué prodigios no se habrán llevado a cabo: santos martirizados con torturas que no existían en tiempos de los romanos. Niños devorados milagrosamente resucitados. Aquel santo al nacer ya bendecía con la mano derecha, revelando su futura condición de obispo, esa otra, al comulgar, descubría en su lengua el prepucio de Jesucristo. La cristiandad, ciertamente, puede presumir de milagros. Lástima que en estos tiempos nuestros donde todo deja huella éstos escaseen o sean más comedidos en la suspensión de las leyes de la naturaleza.

Y ésta es la historia que se pretende enseñar o ante la cual los historiadores hemos de suspender el juicio crítico para no ofender.

Segundo combate: contra las visiones verticales

Las Iglesias reclaman al Estado un espacio para que sus éticas puedan ser discutidas y asumidas por la sociedad. Reclaman intervenir, apelan a que una sociedad mayoritariamente religiosa se gobierne por principios religiosos. Incluso, lo hemos visto aquí en temas como el aborto o la homosexualidad, las Iglesias reclaman que lo que ellas consideran “pecado” el Estado lo legisle como “delito”.

La palabra mágica es “ley natural”. El matrimonio heterosexual es lo natural. Tener hijos es lo natural. En el otro campo, los anticonceptivos, la homosexualidad, el aborto, la eutanasia es antinatural.

Hay dos defectos de origen por los cuales el Estado no puede asumir ninguna moral religiosa para imponerla como ética colectiva: el primero, que lo que nosotros llamamos “leyes naturales” son a menudo productos culturales, comportamientos adquiridos en sociedad, sin código cifrado en el ADN. El segundo defecto, el más importante, que toda religión asume que hay una ética que procede de algún dios y que es obligación de la sociedad asumir ese mandato. Contra esa visión vertical del mundo hay que luchar.

En palabras de Bernat Ribot “la principal particularidad de una moral religiosa es que sitúa la voluntad de sus dioses por encima de la felicidad humana”. Y eso es inaceptable. Para una persona religiosa sus actos son buenos o malos con independencia de las consecuencias – negativas o positivas – que se deriven del mismo: es preferible morir indignamente, sufrir aunque se pida expresamente lo contrario, antes que incumplir el mandato que una pretendida divinidad hace miles de años impuso a un pueblo de pastores semíticos. Mejor dicho: es preferible que los otros sufran, pues el religioso no se conforma con practicar él lo que predica, prefiere que también lo practiquemos los demás. Valga el ejemplo también para el aborto, con una curiosa particularidad: el derecho a la vida pertenece a un feto sin sistema nervioso y sin conciencia, nunca a la propia mujer, ese ser sufriente.

Tercer combate: hacia otras éticas

Étienne de la Botie escribía en su “Discurso sobre la servidumbre voluntaria” que “no se necesita pulverizar el ídolo, será suficiente no querer adorarlo”. Traduzcámoslo al lenguaje de nuestro siglo: el combate no reside únicamente en hacer más invisibles las religiones, en hacer más laico el Estado. El nuestro es un combate en el campo de las ideas, gramsciano, de búsqueda de nuevos valores y éticas que puedan llegar a ser hegemónicos.

He aquí los principios necesarios que nos permitan construir esa nueva ética laica poscristiana:

En primer lugar, precisamos de una ética inmanente, que no busca la felicidad en mundos del más allá, sino en el nuestro, aquí y ahora.
Esa ética solo será posible desde un Estado laico y desde una escuela pública donde sólo pueda resultar aceptable como enseñanza lo verificable.
Una nueva ética que se base en la siguiente tríada: humanidad / materia / razón.
Que consagre el derecho inalienable a no sufrir.
Que se base en la libertad de conciencia.
Que atienda a la alteridad. Amar al prójimo es fácil – al que está a nuestro lado, al que piensa igual que nosotros – Respetar “al otro”, eso ya no lo es tanto.

Por resumirlo en expresión de Bertrand Russell: “Un código es bueno o malo según fomente o no la felicidad humana”.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

JUEVES ESCÉPTICOS EN EL ATENEO

Vuelven los jueves escépticos al Ateneo. En esta ocasión vamos a abordar el problema de la educación y el adoctrinamiento.

Para ello vamos a proyectar los siguientes documentales:

Jueves 1 de octubre a las 20:30h

- ¿Crisis en la educación? (Roger Schank y otros)
- ¿Las escuelas matan la creatividad? (Ken Robinson)

Jueves 15 de octubre a las 20:30h

La última cruzada ¿Quién teme a la Educación para la Ciudadanía?

Nos vemos allí. El Ateneo está en la calle San Peterburgo S/N. Al finalizar los documentales, estableceremos un coloquio.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Una sola religión

Después de un verano donde me he dejado llevar por la vagancia para con esta mi página blasfemaria, ya estoy de nuevo aquí.


Hasta hace unos días ha estado en el cacereño paseo de Cánovas un puesto de libros de ocasión y "de viejos". Y yo, ¡tentación tienes nombre de librero!, me he puesto las botas. Sobre todo me he hecho con aquellos libros de bolsillos - o folletines - que se publicaban en los años 30 y 40 con las mejores y las peores novelas policíacas o negras del momento. Desde Conan Doyle a Agatha Crhistie, pasando por las novelas de Charlie Chan (aquella "biblioteca de oro" de editorial Molino) o la colección "Terror" por donde desfilan Ralph Barby y su "El pozo de las maldiciones" o Clark Carrados con "La dama de los cien cuchillos".

Pero también he podido hacerme con dos pequeñas joyas religiosas: una edición latinoamericana de 1957 de la Biblia en su versión al castellano de Casiodoro de la Reina (1569) y Cipriano de Valera (1602) - La que fuera primera traducción al castellano íntegra realizada por los protestantes españoles, llamada Biblia de Reina-Valera - y el imprescindible y divertidísimo "Compendio histórico de la Religión, desde la creación del mundo hasta el estado presente de la Iglesia" de José Pintón, en edición de 1897.

A modo de diálogo o catecismo con preguntas y respuestas podemos leer párrafos como el que sigue:

"P. ¿Cuántas religiones hay?
R. No hay ni puede haber más que una; es, a saber, la que profesaron primeramente los Patriarcas (...) luego el pueblo hebreo (...) y por último, nosotros los cristianos.
(...)
P. ¿Cómo podéis decir que no hay ni puede haber más que una religión, cuando apenas se puede contar el número de las que ha habido en todos los tiempos, y vemos que aún en el nuestro permanecen muchas; por ejemplo la de los indios, chinos, mahometanos, ingleses, etc?
R. Es verdad que comúnmente se llama religión el falso culto que profesan los referidos pueblos, pero es con impropiedad, y solo se deben llamar idolatría o herejía".

¡Acabáramos! Tiene razón don Pintón: el problema de los ingleses, indios, chinos y mahometanos es que no entienden que lo suyo es pura mitología. Ya saben aquello de "llamamos mitología a las religiones de los demás".

Y es que todo creyente es un ateo en potencia: niega a todos los demás dioses. Y algunos de nosotros, que hemos ido más allá en el camino de la racionalidad, negamos a esos mismos dioses más uno más.

Y no crean que esto es cosa del pasado. Hace poco Benedicto XVI volvió a recuperar aquello de que fuera de la religión católica no hay salvación. Se ve que el rebaño está mermando y no es cuestión de andarse con relativismos culturales ni diálogos interconfesionales.

En fin. Seguiré disfrutando del "Compendio".

domingo, 26 de julio de 2009

Unos vinos... divinooossss

¿Quién dijo que dios no tiene apetencias carnales? No sólo eso, sino que incluso - será por la crisis de público en sus iglesias - ya empieza a abrir otras parroquias, como la que véis más arriba.

La foto me la envió mi amigo Valentín y sin duda que allí se sirven unos vinos divinos ¡y sin necesidad de que se conviertan en sangre!

En esta iglesia yo también quiero ser parroquiano.

sábado, 11 de julio de 2009

Mesa laica en Cánovas


Hoy a las 19h, en el quiosco de la música en Cánovas, los amigos y amigas de Cáceres laica vamos a poner una mesa para la recogida de firmas a favor de la separación Iglesias - Estado y por la promoción del próximo encuentro "Congreso laico" que se celebrará en octubre.

Nos vemos allí.

jueves, 2 de julio de 2009

¿Cómo es el infierno?


El siguiente texto me lo ha enviado mi amiga Paqui. Es, como muchos en su estilo, una de esas leyendas urbanas que circulan por la red referidas a preguntas de exámenes cachondas y respuestas aún más divertidas. No sabemos en todo caso si fue verdad o mentira, aunque sería agradable pensar que cuente un caso real. Dice así:

"La siguiente pregunta fue hecha en un examen trimestral de química en la Universidad Complutense de Madrid. La respuesta de uno de los estudiantes fue tan “profunda” que el profesor quiso compartirla con sus colegas, vía Internet, razón por la cual podemos todos disfrutar de ella.

Pregunta: ¿Es el infierno exotérmico (desprende calor) o endotérmico (lo absorbe)?
La mayoría de estudiantes escribieron sus comentarios sobre la Ley de Boyle (el gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando se comprime).

Un estudiante, sin embargo, escribió lo siguiente:

En primer lugar, necesitamos saber en qué medida la masa total del infierno varía con el tiempo.

Para ello hemos de saber a qué ritmo entran las almas en el infierno y a qué ritmo salen. Tengo sin embargo entendido que, una vez dentro del infierno, las almas ya no salen de él. Por lo tanto, no se producen salidas.

En cuanto a cuántas almas entran, veamos lo que dicen las diferentes religiones: la mayoría de ellas declaran que si no perteneces a ellas, irás al infierno. Dado que hay más de una religión que así se expresa y dado que la gente no pertenece a más de una, podemos concluir que todas las almas van al infierno.

Con las tasas de nacimientos y muertes existentes, podemos deducir que el número de almas en el infierno crece de forma exponencial.

Veamos ahora cómo varía el volumen del infierno: según la Ley de Boyle, para que la temperatura y la presión del infierno se mantengan estables, el volumen debe expandirse en proporción a la entrada de almas. Hay dos posibilidades:

1.-Si el infierno se expande a una velocidad menor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión en el infierno se incrementarán hasta que éste se desintegre.

2.-Si el infierno se expande a una velocidad mayor que la de la entrada de almas, la temperatura y la presión disminuirán hasta que el infierno se congele.

¿Qué posibilidad es la verdadera?
Si aceptamos lo que me dijo Ana en mi primer año de carrera (“Hará frío en el infierno antes de que me acueste contigo”), y teniendo en cuenta que me acosté con ella ayer noche, la posibilidad número 2 es la verdadera y por tanto daremos como cierto que el infierno es exotérmico y que ya está congelado.

El corolario de esta teoría es que, dado que el infierno ya está congelado, ya no acepta más almas y está, por tanto, extinguido, dejando al cielo como única prueba de la existencia de un ser divino, lo que explica por qué, anoche, Ana no paraba de gritar “¡Oh, Dios mío!”.”
Dicho estudiante fue el único que sacó sobresaliente.

domingo, 28 de junio de 2009

Dios no existe

"Dios no existe". Con este título contundente se presenta la selección de "lecturas esenciales para el no creyente", compiladas y presentadas por Christopher Hitchens, autor del también muy interesante libro "Dios no es bueno".
Compré el libro ayer en Madrid. Bienvenidos sean al mercado editorial estas obras. Y ésta tiene la virtud de ofrecernos una miscelánea de las opiniones ateas o agnósticas ofrecidas en los últimos siglos, al tiempo que puede estimular la compra de las obras originales y completas.
La selección de autores se abre con el "De rerum natura" de Lucrecio y continua con los clásicos Hobbes, Spinoza, Hume, Mill, Marx... hasta terminar con los más modernos Stenger, Dawkins, Jillette, etc.
Hay varios textos que llevo tiempo buscándolos. Por ejemplo, la "Refutación del teísmo" del poeta Percy Bysshe Shelley - amigo íntimo de Lord Byron y cuya mujer Mary Shelley es la autora de "Frankenstein o el moderno Prometeo" -, un escrito que ocasionó su expulsión de Oxford. Solo por el mismo, merece la pena comprar el libro. También podemos disfrutar del "Responso" de H.L. Mencken - un autor prácticamente desconocido en España -, de varios artículos de Mark Twain o un largo extracto dedicado al Corán escrito por Ibn Warraq, un seudónimo bajo el que se oculta un académico ex-musulmán autor de "Por qué no soy musulmán", obra perseguida en la mayoría de los países de esta confesión.
Ya iremos desgranando por aquí comentarios a las lecturas según las vaya haciendo.

miércoles, 17 de junio de 2009

Una buena reflexión

- Hoy traemos, señores, la lección 28, que es la primera que dedicamos al tema de la oratoria sagrada. Hoy vamos a hablar de Dios. ¿Os agrada el tema?
Muestras de asentimiento en la clase.
- Que se pongan en pie todos los que crean en Él.
Toda la clase se levanta, aunque no toda con el mismo impetu.
- ¡Bravo! Muy bien. Hasta mañana, señores.
- ¿...?
- Que pueden ustedes retirarse.
- ¿Y qué traemos mañana?
- La lección 29: "De la posible inexistencia de Dios".

Por Antonio Machado en Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo.

domingo, 31 de mayo de 2009

Braguetas ajenas

"Que los obispos dejen en paz las braguetas ajenas y se preocupen de las propias".

La frase la pronunció ayer el lider de IU, Cayo Lara, en un mitin en Cádiz. Y tiene toda la razón: en nuestro país aquellos que viven de la manera más antinatural del mundo - ¡qué hay más antinatural que el celibato! - pretenden darnos lecciones de moral.

¿Por qué los casos de pederastia se ceban en la Iglesia católica? Porque es una de las pocas sectas religiosas que obligan a sus oficiantes a vivir contra la naturaleza, es decir, dar las espalda a algo tan bello y tan placentero como el sexo... y cuando uno vive así, termina por explotar.

El celibato en la Iglesia católica es, además, una cuestión de tradición que nada tiene que ver con la propia doctrina. Fue Pablo de Tarso - un hombre contrahecho y feo, según se definía el mismo - quien introdujo en el cristianismo un rechazo enfermizo hacia la mujer y hacia el sexo. Algún psicólogo ha concluido que probablemente Pablo era impotente, en todo caso, quiso imponer a los demás sus propias obsesiones y fantasmas. Cristo nada dijo sobre el particular. Los apóstoles - según se deduce del Nuevo Testamento - estaban casados. El propio Jesús tenía hermanos y hermanas.

Los primeros sacerdotes estaban casados y tenía hijos. Sería posteriormente cuando una minoría impondría sus odios al cuerpo femenino y su mogijatería. Así se expresaba Agustín de Hipona:

  1. "Nada rebaja tanto a la mente varonil de su altura como acariciar mujeres y esos contactos corporales que pertenecen al estado del matrimonio."
  2. "Las mujeres no deben ser iluminadas ni educadas en forma alguna. De hecho, deberían ser segregadas, ya que son causa de insidiosas e involuntarias erecciones en los santos varones."

Con el tiempo, ya no se trataba de reinvindicar para sí sus odios al placer, sino que pretendieron que todos los cristianos fueran iguales a ellos (es decir, tan enfermos como ellos): la condición natural era el celibato. Nada de masturbación. Nada de placer en la cama. El acto sexual, como deber... y deber que tenía que ser desagradable.

Siglos de educación cristiana y obsesión por todo lo que oliera a sexo condicionaría a cientos de generaciones hasta casi nuestros días. Y aún hoy pretenden imponernos sus locuras.

Y claro, incluso entre los propios curas la condición antinatural del celibato era dificil de mantener, conociéndose entonces a las "sobrinas del cura" y en muchos colegios le abuso de niños y de niñas.

lunes, 25 de mayo de 2009

Y vino la Iglesia

Aborto obligatorio, píldora poscoital al alcance de los parvularios, eutanasia para todos a partir de los 60… escuchando uno los argumentos que desde algunos sectores se lanzan estos días contra las tímidas medidas llevadas a cabo por nuestro gobierno, que alterna - por aquello de poner una vela a dios y otra al diablo – con importantes desembolsos económicos a favor de la Iglesia, se entiende que haya gente exasperada y aterrada con lo que se nos viene encima.

Y sin embargo no hay para tanto. De sobra es conocida la afición de algunos grupos cristianos – como los Testigos de Jehová sin ir más lejos – por el fin del mundo, el Armageddon bíblico, el Juicio Final. Dicen los Testigos que el fin de los días está próximo (nada más y nada menos que desde 1914). Las pruebas: hay terremotos, hay guerras, hay enfermedades como ya predijera la Biblia. Que siempre haya habido terremotos, guerras y enfermedades a lo largo de la historia es, a lo que parece, un detalle sin importancia. En el siglo I los primeros cristianos anunciaban el fin del mundo para ya entonces. En la edad media seguirían haciéndolo y a medida que transcurren los días y los años, tan agradable acontecimiento que nos tiene preparado dios por amor al hombre, pues se posterga. Siempre es el fin del mundo.

Y escuchando a algunos comentaristas, estamos muy próximos a él gracias a Zapatero. Dicen que abortar a los 16 sin consentimiento de los padres es una barbaridad. ¿Y tener un hijo con 16 años por obligación de los padres no lo es? Una fórmula para evitar el aborto, es mantener relaciones sexuales sanas y con métodos anticonceptivos, pero claro, los mismos que cierran la puerta al aborto, también la cierran a los condones, la píldora poscoital y a cualquier otro método. Abstinencia y virginidad hasta aburrirse. ¿Qué usted no es católico? No importa, obligado a vivir como si lo fuera.

Decía hace poco mi amigo Gustavo – y en referencia a la posición de la derecha en todo este debate – que es curioso como se comportan estos liberales. ¡Libertad absoluta de mercancías para esquilmar al sur! ¡Nada de intervención del Estado en la economía! Y sin embargo, limitaciones al libre tránsito de los ciudadanos entre países y en materia de moral, de lo más íntimo de uno mismo, de la propia libertad individual, obligaciones e imposiciones. Ahí, y solo ahí, debe intervenir el Estado, según se deduce de sus declaraciones. De “a vivir como dios manda” podemos pasar a “vivir como el PP manda”.

En fin. El teólogo Alfred Loisy, autor de “El Evangelio y la Iglesia” (obra condenada por el decreto Lamentabili de Pío X) escribió una vez: “Jesús predicó el Reino de Dios y vino la Iglesia”. Cuánta razón, cuánta razón.

Publicado en el semanario cacereño "Avuelapluma"

viernes, 22 de mayo de 2009

En los rincones más insospechados

En los rincones más insospechados descubre uno la sabiduría popular, a veces, de manera descarnada. La foto está tomada del blog de mi amigo Arístides:
quien comenta que el cartel apareció junto a la salida del metro de Lavapiés, en Madrid.

domingo, 17 de mayo de 2009

Los jueves escépticos

En el Ateneo de Cáceres, el grupo del blasfemarium organizamos el ciclo de conferencias:
¿Y si hay una explicación no sobrenatural a las cosas?

Orígenes del Cristianismo: hacia el Concilio de Nicea
Jueves 21 de mayo a las 20:30h

Algunos apuntes básicos para la Historia del Cristianismo ofrecidos por mí y presentación del documental “Los Misterios de la Historia” de Canal Historia.

Esclavos de la superstición
Jueves 11 de junio a las 20:30h

El compañero Miguel nos presenta el documental de Richard Dawkins “Esclavos de la superstición” producido para la serie de la BBC “Los enemigos de la razón”

Consecuencias antinaturales de las creencias irracionales
Jueves 18 de junio a las 20:30h


Os dejo el manifiesto de presentación de las Jornadas:

JUEVES ESCÉPTICOS PARA ATENEÍSTAS ATREVIDOS.
SIMPLEMENTE ESCEPTICISMO

Somos un grupo de personas, ateneístas y amantes del debate, que vemos con preocupación como día a día se nos vende en los medios de comunicación y en muchos ámbitos de la sociedad distintas supercherías, mitos, leyendas o afirmaciones pseudo científicas que se presentan como verdaderas. Astrólogos, ufólogos, espiritistas, curanderos, sanadores… son muchos los que viven del engaño y se aprovechan de una ciudadanía a la que se ha enseñado desde pequeño a creer – sin mayores fundamentos – en afirmaciones sobrenaturales o que se agarra como clavo ardiendo a una esperanza que no sólo va a ser fatua en estos casos, sino que puede costarle caro a la larga.

En la mejor tradición ilustradora queremos ofrecer argumentos contundentes para aprender a pensar críticamente.

¿Por qué escépticos?

Escéptico es el que duda, el que investiga. Escéptico es aquél que pretende “examinar” lo que se nos presenta como verdad incuestionable, ya sea por tradición o por adoctrinamiento. Procede de la palabra griega skeptesthai (esto es justamente, examinar). Tener una actitud escéptica no es vivir en la duda sistemáticamente, sino intentar investigar todo, sin prejuicios y con el objetivo de acercarse al conocimiento.

¿Y por qué empezar por las religiones?

Hemos querido empezar por un tema que seguramente muchos consideren incómodo: están las creencias religiosas y sus explicaciones sobrenaturales tan presentes desde nuestra más tierna infancia, que son muchos los que – aunque sea inconscientemente – suspenden su juicio crítico ante sus planteamientos, dogmas y afirmaciones categóricas. Pero ¿y si todas las religiones tienen una explicación natural? ¿Y si son fruto los dioses de los hombres, y no al revés?.

La historia del origen de las religiones tiene mucho que decir al respecto. La historia – por ejemplo – del cristianismo, de sus fuentes, de su transmisión, del establecimiento de sus dogmas, revela aspectos y verdades absolutamente desconocidas por la inmensa mayoría de los creyentes.

Es posible que estas cosas le desazonen. Y tal vez el poeta Thomas Gray tenía razón al escribir “…cuando la ignorancia es felicidad, es una locura ser sabio”, pero en todo caso es preferible el desengaño – por doloroso que sea – que vivir nuestra única vida permanentemente engañados.
Y ello porque

El primer pecado de la humanidad fue la credulidad. La primera virtud, la duda
Carl Sagan

jueves, 7 de mayo de 2009

La Susan no quiere que la cuestionen

Menuda se ha montado con la petición formulada por IU-ICV en el Congreso de trasladar al Vaticano el malestar del Parlamento español por las declaraciones de Benedicto XVI en África, donde afirmó que el uso del condón no soluciona el problema del SIDA.

Según parece la Conferencia Episcopal, el PP y la derechona mediática y los meapilas de turno se han llevado las manos a la cabeza argumentando que estamos privando del ejercicio de la libertad de expresión a la Susan(tidad) y que éste - o ésta - es además un Jefe del Estado. ¡Pero bueno! ¡Hay que ser hipócritas!

Hipócritas, porque el uso de la libertad de expresión es doble: uno puede decir tal cosa y respetar que otros digan lo contrario. Hipócritas, porque por lo visto el Jefe del Estado del Vaticano si tiene derecho a criticar leyes españolas, a aparecer en medio de manifestaciones de los curas cuestionando "las veleidades laicistas" en España pero por lo visto el Estado Español no tiene derecho a responderle. Hipócritas porque el PP presentó en el Senado una reprobración de Fidel Castro, entonces Jefe del Estado. ¡Y que no vengan ahora diciendo que Cuba es una dictadura... porque me parece a mí que en el Vaticano no hay elecciones libres, ni concurrencia de partidos políticos y sí mucho absolutismo medieval!

A lo que se ve la Iglesia considera que ella puede hacer uso de todas las libertades para poner de chupa de dómine a quien no siga sus preceptos, pero que nadie tiene el derecho a criticarla o cuestionarla. Así son ellos: demócratas convencidos... siempre y cuando no gobiernen. El día que vuelvan a hacer, se acabó el cachondeo: quemas de herejes, torturas y misas obligadas.

martes, 14 de abril de 2009

¡Qué cosas se decían!


Conservo en mi casa una edición de 1855 del tomo III de la Historia Eclesiástica de España, obra de Vicente de la Fuente. En la misma podemos encontrar un resumen de toda la ideología católica: su desprecio profundo por las libertades, sus manías absolutistas - que siempre disculpan por su intención de salvarnos el alma aunque sea a la fuerza - etc.

Han pasado más de 150 años, desde luego, pero a decir verdad la hipocresia eclesiástica no tenía límites entonces ni ahora. Os dejo con un pequeño fragmento del capítulo CCCIX:
La Inquisición en tiempo de Felipe II:

"En España, que estaba, y está limpia de la zizaña (protestante), por merced y gracia de Nuestro Señor, proveyeron en vedar (los eclesiásticos) generalmente todas las traslaciones vulgares de la Escritura, por quitar ocasión a los extranjeros de tratar sus diferencias con personas simples y sin letras. Y también porque tenían y tienen experiencia de casos particulares y errores que comenzaban a nacer en España y hallaban que la raiz era haber leído algunas partes de la Escritura sin las entender. (...) Vienen enseguida los Protestantes, perturban la Europa con sus Biblias".

Si es que tiene toda la razón: la Biblia es un arma que carga el diablo.

domingo, 12 de abril de 2009

Cristo se enfada y escribe una carta

La foto no tiene nada que ver con el texto, pero me encanta.
Os decía en el anterior post que en el libro "Todos los Evangelios" - coordinado por Antonio Piñero - aparecen dos cartas falsificadas atribuidas a Jesucristo. Una, obra de Eusebio de Cesarea, cuyas invenciones darían para varios tomos; la otra - que yo desconocía - se debe, tal vez, a un tal obispo Vicente de Ibiza, quien remitiera una supuesta carta venida del cielo, y escrita directamente por Jesús, a Liciniano, obispo de Cartagena (muerto en 602).

Si la carta de Eusebio es cachonda, esta otra es sicodélica.

Un copista se encarga de informar que durante un sueño un Pontífice de Roma - no se nos da el nombre - escucha la voz de Pedro diciéndole que Jesús le ha dejado un mensaje en el santuario.

Despertándose del susto, cosa comprensible, el Pontífice corre al templo y descubre "la inmaculada carta colgada del aire". Una multitud se congregará allí durante tres días y tres noches, esperando a que la misma descendiese. Se ve que se hacía de rogar. Por fin descendió "hacia la hora de tercia" y el Papa pudo leer la misiva divina, que decía así:

"Mirad, mirad, hijos de los hombres, que os he dado el santo domingo, pero vosotros ni lo habéis apreciado ni celebrado"

Se ve que Jesús está algo enfadadillo. Pero sigamos:

"Envíe naciones bárbaras y derramaron vuestra sangre. Hice muchas cosas terribles, pero ni aún así hicisteis penitencia, os envíe tormentas, heladas, pestes y terremotos sobre la tierra, granizadas, langostas, orugas, saltamontes y muchas otras cosas por causa del santo día del domingo, y no hicisteis en absoluto penintencia".

¡Joder con el Cristo! Corrigo: no estaba algo enfadadillo, sino muy enfadado.

"Pretendí destruir a todo hombre por causa del domingo santo, pero de nuevo me compadecí por la plegaria de mi inmaculada madre, y de los santos ángeles, apóstoles y mártires, y hasta del Precursor y Bautista.

(...) Todo hombre bautizado debe honrarlo (al domingo) y celebrarlo y frecuentar la iglesia santa de Dios".

A continuación añade que como en viernes creó a Adán y Eva y fue el mismo crucificado, ordenó que los miércoles y los viernes se abstuviesen los cristianos de comer carne, queso y aceite, quejándose de que no se haga así.

Así que Jesús en su carta, agotada su paciencia, decide lanzar el siguiente aviso:

"Juro por mi trono excelso que si no guardáis el día santo del domingo, los miércoles, los viernes y las fiestas más señaladas, tengo que enviar bestias venenosas para que devoren los pechos de las mujeres que no amamantan bebés porque no tienen leche materna y lobos salvajes raptan a vuestros hijos".
Misericordioso él.

"Y si tampoco hacéis estas cosas, no os enviaré otra carta, sino que abriré los cielos y haré llover fuego, granizo, agua hirviendo, porque el hombre no acaba de enterarse: provocaré terremotos terribles y haré llover sangre y ceniza en el mes de abril"

Ya saben: la letra, con sangre entra. Y continúa la carta con más amenazas y consideraciones de los hombres como "adúlteros, rebeldes, impíos, injustos, odiosos, traidores, integrantes, blasfemos, hipócritas, abominables, falsos profetas, ateos (...), esquivos, ambiciosos del mal, desobedientes..." un verbo muy florido el del Señor... y como gran conocedor de los adjetivos se nos presenta.

Pero la clave de toda la carta, la parte más ingeniosa, la más sicodélica, es la siguiente:

"Por mi madre inmaculada, por los querubines de los muchos ojos y por Juan el que me bautizó, que esta carta no ha sido escrita por un hombre, sino que lo ha sido enteramente por mi Padre invisible. Si se encuentra algún insensato o malintencionado que diga que esta carta no viene de Dios, herederá la maldición tanto él como su casa, lo mismo que Sodoma y Gomorra; y su alma irá al fuego exterior porque no tiene fe".

Luego dirán de la maldición de Tutankamon.
Todos los que falsificaban documentos en la época (y en los primeros tiempos del cristianismo fue ésta una práctica común), se encargaban de señalar bien claro que el suyo era un documento "verdadero" y de lanzar insultos con antelación contra quien se atreviese a dudarlo. "Juro que he dicho la verdad"... "Cuanto digo es verdad"... "Lo que ví lo consigno"... "Quien dude de mí" etc. Y muchas veces, en esos mismos documentos se señalaban otros coetáneos o anteriores a los cuales se descalificaba: "circulan por ahí falsos evengelios"... "falsos profetas os engañan"... "cartas inventadas llegan a la iglesia de..." etc.

Finalmente Jesús se queja de quienes cuchichean en la misa sin atender debidamente al sacerdote, de los monjes que no permanecen en sus monasterios o que caen en el fornicio, de los amos que no hacen fructificar sus haciendas... Finalmente ordena

"(...) que todo hombre confiese fielmente a su padre espiritual lo que ha hecho desde su juventud. Pues tal padre ha sido dado por mí y por mi santa Iglesia para atar y desatar los pecados de los hombres".

Ya saben. A confesarse ya.

jueves, 9 de abril de 2009

Las cartas del Señor

No hay nada más divertido que leer la "Historia Eclesiástica" de Eusebio de Cesarea (siglo IV), uno de los mayores falsificadores y cuentistas que ha conocido madre. Inventó iglesias, comunidades cristianas, milagros, mártires y en su afán por demostrar la existencia histórica de un tal Jesús, hasta inventó su correspondencia.

Acabo de comprar la obra "Todos los Evangelios" coordinada por Antonio Piñero, quien vierte - junto a un equipo de destacados linguistas y expertos en el cristianismo primitivo - desde sus lenguas originales al castellano todos los Evangelios conocidos, tanto los llamados canónicos, como los apócrifos; y entre estos últimos todos los gnósticos.

En esta edición también se incluye las "Cartas de Jesús": la inventada por Eusebio de Cesarea ya conocida por mí y otra carta que yo desconocía debida a un obispo de Ibiza llamado Vicente, falsificada entre el siglo V y VI.

¡Qué ingenio! ¡Qué imaginación! Ya los quisieran para sí Cesar Vidal o Pío Moa, nuestros fabuladores del presente.

Comenta Eusebio de Cesarea que "La divinidad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a causa de su actividad taumatúrgica, fue conocida por toda la humanidad". Ya saben ustedes que abundan y abundan los relatos contemporáneos a Jesús sobre sus milagros: todos los historiadores, poetas, escritores y filósofos griegos, romanos y judíos del siglo I escribieron sobre él. Lástima que no se conservase nada.

El caso es que "descubrió" Eusebio en los archivos reales de la ciudad de Edesa un cruce de cartas entre el Rey Abgaro y Jesús. Dicha correspondencia fue traducida del siríaco por nuestro intrépido historiador para legarnos una copia. Por alguna razón se negó a ofrecer la original.

Le escribe Abgaro Ukkama (el Negro), principe de Edesa, a Jesús que "he tenido noticias de actividades tuyas y de las curaciones que realizas sin medicinas ni hierbas (...) Después de escuchar todas estas noticias acerca de ti, se me ha ocurrido que es por una de estas dos cosas: o porque tú eres Dios, que has bajado del cielo y realizas estas cosas, o eres Hijo de Dios y por eso las haces"

¡Ahí es ná! No les resulta encantador nuestro Abgaro. Más aún teniendo en cuenta que en tiempos de Eusebio se vivían fuertes e intensos debates sobre si Jesús era Dios o simplemente Hijo de Dios. A lo que se ve, nuestro Rey Negro se cura en salud... por adelantado.

El caso es que finalmente le pide que vaya a él y le cure una enfermedad que tiene. Eusebio nos dice que "Para salir del paso (sic) de esta petición, Jesús no hizo nada entonces, pero le honró con una carta personal" que dice así:

"Respuesta de Jesús:

Abgaro, eres dichoso por haber creído en mí sin haberme visto. Pues de mí está escrito que los que me hayan visto no creerán en mí, para que aquellos que no me hayan visto crean y vivan.

Y sobre lo que me has escrito pidiéndome que vaya hasta ti, es preciso que cumpla aquí todas aquellas cosas por las que fui enviado. Entonces subiré de nuevb al lado del que me envió.

Pero cuando sea elevado al cielo, te enviaré a uno de mis discípulos para que cure tu enfermedad y os otorgue la vida a ti y a los tuyos"

Otro día os hablo de la otra carta, donde nuestro Señor y Salvador tiene a bien enfadarse con nosotros por no celebrar debidamente el domingo.

sábado, 4 de abril de 2009

Creencias absolutas


Ayer vinieron a visitarme a casa dos testigas de Jehová. Querían invitarme a no sé que celebración "por la pasión de nuestro señor Jesucristo". Tras indicarles que yo era ateo una de ellas me espetó:

-"No necesita usted a Dios"
-"No veo porque he de necesitarle - le respondí -. Todo funciona igual sin él".
-"Pero Él es el creador de todo".
- "Oh no. Ni mucho menos. No se necesitan creadores para explicar la naturaleza".
-"¿Entonces usted cree en la evolución?", dijo... esto último con cierta mirada y tono de compasión por mi pobre alma.
-"No. No creo en la evolución - añadí para su sorpresa - Sé que la evolución es un hecho. No es cuestión de creencias".

A partir de ahí empezamos un pequeño debate de unos cuarenta y cinco minutos, ambos tres Biblia en mano.

Cuando les explique que su Nuevo Testamento había sido escrito entre 60 y 160 años con posterioridad a la supuesta muerte de su "señor Jesucristo", simplemente lo negaban. No es que pudieran demostrar que los cuatro evangelios sinópticos estuvieran escritos por coetáneos a Jesús, no. Simplemente no se habían planteado nunca quién escribió sus sagrados libros y cuándo, y al revelárseles tal hecho, lo desecharon sin más.

Al explicarles que eran los Misterios, Mitra, Dionisos, etc y como hay otros dioses que nacieron de vírgenes y resucitaron al tercer día de muertos, también lo negaban. No sabían nada del tema ni habían leído jamás nada que no tuviera relación con su Biblia y con autores de los Testigos:

-"Este Libro - me dijeron emocionadas - es la palabra de Dios. Muchos han muerto perseguidos por tenerlo"...
-"¿Muertos por tener una Biblia, señoras? ¿Cuándo?"
-"Miles de muertos, muchos muertos. Asesinados por amar la palabra del Señor".
-"¿Se refiere usted a las persecuciones a Testigos de Jehová? En ese caso debo decirles que los perseguidores también creían en el mismo libro..."
-"¡Ellos no creen en la Biblia! Yo fui católica y ahora en visto la luz"
- "Muy bien, muy bien. Pero los católicos, protestantes, ortodoxos y cristianos maronitas también creen en el mismo libro. Y en nombre de ese libro ustedes y ellos han matado"
-"Dios dice "No matarás".

Es entonces cuando pasé a leerles varios textos en los que Dios mismo mandaba a su pueblo elegido asesinar, masacrar, robar y practicar el anatema (el asesinato ritual) contra hombres, mujeres y niños de ciudades invadidas. Al preguntarles por qué su Dios permite se asesinen a los niños, con el mayor desparpajo, como si no fuera importante, me dijeron que "si Dios ordena matar niños es porque ha visto en sus corazones y sabe que lo merecen".

Dios mata niños. Y lo asumen como tal. Y les encanta creer semejante cosa. Y no solo mata niños, sino que también acabará con la raza humana en el día del juicio final - el cual por cierto ha empezado a mostrar los síntomas de su llegada a partir de 1914, me dijeron - eligiendo a los buenos y a los malos, y condenando a todos aquellos que no creen en él. Eso sí, Dios es infinitamente bueno e infinitamente justo. ¡Menos mal!.

Afirmaron que no había contradicciones en la Biblia. Al mostrárselas, una por una, acudían a las explicaciones más peregrinas:

- Si hay dos relatos de la creación es porque la Biblia no va por temas.
- Si hay dos genealogías de Jesús dispares entre ellas y que lo entroncan - ambas dos - con José, una hace referencia a José pero la otra a María. "¿Dónde pone eso, señora?" "Sabemos que es así".
- ¿Qué no concuerdan los relatos sobre su resurección? ¡Qué importa! Saben perfectamente que Jesús resucitó y no necesitan de más.

De vez en cuando me señalaban párrafos que, al decir de nuestras Testigas, demostraban la proximidad del Juicio Final: "Mire aquí, dice que habrá terremotos"... "Pero señora, terremotos ha habido siempre"... "Pero ahora hay más terremotos que nunca". Pruebas: ninguna, claro.

Pero debo confesar que de todas las explicaciones rayanas en lo absurdo, ninguna como su explicación a por qué Dios, siendo omnisciente, y por lo tanto que todo lo sabe, creo a Adán y Eva y los tentó con el árbol de la sabiduría sabiendo como debía saber que iban a caer en la tentación. Atención a su argumento:

-"Dios es omnisciente, pero a veces decide no serlo".
-"¿A veces decide no serlo?¿Y cuándo lo decide?".
-"No podemos comprender sus actos, solo aceptarlos y hacer su voluntad".
-"¿Se da usted cuenta que su Dios es omnisciente pero a ratos decide no serlo, entonces ya no es omnisciente porque hay alguna cosa que desconoce? La omnisciencia - saberlo todo, absolutamente todo - no se adquiere a días y por rebajas.
-"Dios puede hacerlo todo. Y no podemos juzgarle".

Os diré que al final fueron ellas las que se marcharon, al tener que hacer otras visitas a mis pobres vecinos. Pero ya ven, y yo debí comprenderlo desde el principio: si una persona está dispuesta a creer en algo imposible y sin sentido, si se le muestra sus errores, está dispuesta a asumir otras explicaciones aún más imposibles y sin sentido con tal de seguir creyendo.

lunes, 30 de marzo de 2009

Católicos contra la pena de muerte


Ayer domingo salieron a la calle todos los católicos en una manifestación a favor de la vida y contra la pena de muerte, exigiendo que se retire del Catecismo Católico los siguientes artículos:

2267: "La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, supuesta la plena comprobación de la identidad y de la responsabilidad del culpable, el recurso a la pena de muerte".

2309: "Se han de considerar con rigor las condiciones estrictas de una legítima defensa mediante la fuerza militar:

- Que se reúnan las condiciones serias de éxito".

y 2316: "La producción y el comercio de armas atañen hondamente al bien común de las naciones y de la comunidad internacional"

Lamentablemente ni los medios ni la práctica totalidad de los asistentes a dichas manifestaciones enarbolaron estas legítimas peticiones a su propia Iglesia. Que alguien nos explique por qué un embrión sin sistema nervioso, sin conciencia, sin desarrollo, sin cerebro debe protegerse contra todo, incluso contra la propia superviviencia de la madre, y sin embargo a los adultos, niños y ancianos ya formados, con conciencia, sentimientos, dolor y sufrimiento se los puede matar condenándolos a muerte, enviándolos a la guerra y proveyendo de armas a los ejércitos y asesinos pertinentes. Que alguien nos lo explique, por favor.

domingo, 29 de marzo de 2009

Pa que te fies del pajarraco

¿Quo vadis, domine?

Los católicos creen que a su Papa lo elige el Espíritu Santo. Como la tercera persona de la Trinidad, que es Dios mismo, no puede hablar por sí misma, lo hace inspirando a los cardenales.

Ni que decir tiene que semejante concepción no tiene apoyo ni en la Biblia misma, y mira que hay tonterías que avala la Biblia.

Pero el caso es que un breve vistazo a buena parte del Papado debería bastar para convencer a estas almas cándidas de que semejante teoría - sin fundamento bíblico - termina por convertirse en una güasa a la vista de quienes han ocupado el trono pontificio.
Debe ser que el Espíritu Santo tiene ganas de broma, porque decidió elegir entre otros Papas a:

León X, gran amante de los burdeles de Roma y sus 7.000 prostitutas (en una ciudad de 50.000 habitantes no está mal) y que directamente consideraba todo lo relativo a Jesucristo "una fábula provechosa". Por supuesto, compró el cargo... paloma mediante, claro.

Juan XII fue elegido a los 16 años, Benedicto IX a los 11, a los 20 Juan XI. Juan XII se fue de Roma cargando con todo el oro que pudo y tras sacarle los ojos a su director espiritual... murió - Papa él - de un martillazo en la cabeza propinado por un esposo celoso. Benedicto VII también murió a manos de un cornudo. Bonifacio VII estrangulóa Benedicto VI y envenenó a Juan XIV... todo es poco con tal de llegar al trono. Sergio III también había asesinado a su antecedor, León V y entre el antipapa Cristóbal y el futuro Pelagio V se mataron al Papa Vigilio. Juan VIII fue envenenado, y rematado a martillazos por si las mosas, no se nos fuera a resucitar... cosas más extrañas se han visto. Benedicto V siguió los pasos de Juan XII y se huyó de Roma con lo poco que se había olvidado éste del tesoro. Al regresar a casa sin una mísera moneda, León VIII le rompió la cabeza a golpes con el báculo papal. Sobrevivió, ¡milagro, milagro! pero para ser arrojado posteriormente a un pozo por otro esposo con un ataque de cuernos.

Para qué seguir. No hay nada más emocionante como la Historia del Papado. Cojan cualquier libro y disfruten.

El caso es que la última elección del pajarraco trinitario también ha sido de las malas. Por esa parte, ninguna novedad. Benedicto XVI se considera ya un Papa nefasto. Un dilapidador de todo el tesoro "espiritual" amasado por su antecesor Juan Pablo II. La verdad sea dicha a mí el anterior también me parecía malo de cojones, aunque en la relación con los medios yla venta de uno mismo no hay color. El Papa inquisidor es un absoluto desastre.

Ya con Juan Pablo II había indicios de ruptura en la Iglesia, y esos indicios crecen y se agigantan desde los últimos 4 años. Los progresistas católicos (¡habrá mayor oximoron!) ya no soportan la vuelta atrás eclesial y la renuncia a su Concilio Vaticano II. ¡Qué esperaban! ¡Una Iglesia de los pobres, comprometida, luchadora!. Bien está que se les vaya cayendo la venda de los ojos.

Sus últimas declaraciones sobre el uso de preservativos (los mismos que reparten en África muchos misioneros como método más efectivo de luchar contra la propagación del sida), las misas en latín, la rehabilitación de los ultras, etc, etc.

Incluso entre el clero alemán y francés se oyen ya las palabras "dimisión". Sería gracioso, y una prueba más de que en las elecciones papales intervienen intereses muy humanos, y ninguno divino... Dios no elige Papas. Será porque Dios no existe.

lunes, 23 de marzo de 2009

¡No mentirás!

Publicado en mi columna semanal en Avuelapluma
El octavo mandamiento del catecismo católico dice “no mentirás”, y sin embargo no parece la Iglesia muy dispuesta a cumplirlo. La cosa empezó pronto: si uno acude al decálogo bíblico original (en el Éxodo y en el Deuteromonio) resulta que el octavo mandamiento es el noveno. Por el camino se olvidaron del segundo (la prohibición muy expresa de hacer imágenes religiosas… pues ¿qué sería de la Semana Santa si se cumpliese tan engorroso mandamiento?) y el último lo dividieron en dos.

Y hete aquí que en estos días estamos asistiendo a dos nuevas mentiras y de las gordas, especialmente por sus consecuencias. La primera tiene relación con una campaña contra el aborto promovida por el cardenal Rouco. La segunda, con unas declaraciones del Papa Ratzinger en África.

Habrán ustedes oído por ahí que abortar es pecado. De hecho, un asesinato. ¡Tamaña barbaridad! ¿Saben ustedes lo que es un embrión? Un conjunto de células sin sistema nervioso – y por lo tanto sin sentido del dolor - , sin cerebro, sin órganos desarrollados, sin conciencia. Nada que ver con el bebe sonrosado de la campaña. Sorprende además la ausencia en este discurso del “receptáculo” del embrión. Ellos, tan preocupados por el feto, se olvidan de la mujer que lo alberga. El embrión es vital. El cuerpo formado, con conciencia, con sistema nervioso, con órganos desarrollados… ya no lo es tanto.

¿De verdad alguien cree que cuando una mujer acude a una clínica abortista es por gusto? ¿Qué sucede si una mujer es violada y queda embarazada, con grave perjuicio para su salud mental? ¿Y si el desarrollo del embarazo pone en riesgo su vida y la del feto? ¿Y si es una niña a la que se condena a una maternidad para la que no está preparada? ¿Y si…? A diferencia de la Iglesia católica, que aplica sus preceptos morales sin importarle las consecuencias que se deriven de ellos, las sociedades modernas debemos procurar pensar antes en las posibles derivaciones de los actos que cometamos.

La mentira papal es aún más grave. De hecho, es nociva. Frente a la opinión de las autoridades sanitarias, de la ONU y de las ONGs que operan en África, ha ido a este continente azotado por el SIDA a pregonar que el uso del condón “favorece la propagación de la enfermedad”. Fíjense bien: no dice a los africanos que no tengan relaciones sexuales antes del matrimonio, que sean fieles y toda la monserga, no. Les dice una mentira, un engaño: que el uso del condón favorece el virus.

Hace poco una niña de nueve años (¡de nueve años!) violada por su padrastro en Brasil ha abortado ante el grave peligro del desarrollo del mismo. Los médicos han sido excomulgados. La madre también. El padre que la violó… no. Será porque no usó condón, prohibido por el Papa.

martes, 10 de marzo de 2009

Esa guerra necesaria


Escribe el ultraobispo Williamson, a quien Benedicto XVI quisiera rehabilitar si se deja, que "una nueva devastadora tercera guerra mundial" se aproxima. ¿Será la Parusía, tantas veces anunciada? ¿Por fin el fin de los tiempos, tan largamente acariciado y esperado? ¿Vendrá el Señor a juzgar a los vivos y a los muertos, situando a su diestra a los que merecen la salvación y a su siniestra a todos los que, por el contrario, merecemos el castigo eterno y el fuego devorador del infierno? Sí, ya sé que debería aspirar a la salvación, pero llegados a este punto no me hago ilusiones.

El caso es que así parece. De hecho, Williamson no es que lo prediga, sino que lo espera, o por mejor decir, lo desea:

"El mundo occidental y sus políticos están tan fuera de la realidad - ¡que cosas se oyen en boca de un obispo! - que sólo una devastadora tercera guerra mundial podría devolverlos a ella. La guerra se presentará como la única posible salida (sic) de los insolubles problemas económicos" (sí, sic de nuevo).

No deja de tener lógica. Si se puede liquidar al 90% de la humanidad en una gran guerra, problemas de paro no va a haber luego.

Ya lo dijo el Señor en los Evangelios: "no creáis que he venido a traer la paz, sino la guerra"

jueves, 26 de febrero de 2009

El canónigo cobarde

Hace unos días proyectábamos en el Ateneo de Cáceres un documental de Richard Dawkins sobre Darwin y en la presentación del mismo mencioné el caso extremeño de Máximo Fuertes Acevedo, catedrático de física y Director del Instituto de Badajoz quien se enfrentó a una campaña en toda regla contra su persona por haberse atrevido a defender el darwinismo y la evolución de las especies.
La historia comenzó en 1883, cuando Máximo Fuertes publica el libro "El darwinismo. Sus adversarios y sus defensores". Los católicones, poco acostumbrados a debatir y admitir otras tesis que no sean las suyas, procedieron a atacarle, denigrarle e insultarle por todos los medios.
Destacó en la cruzada una persona que envíaba cartas a "El avisador de Badajoz" ridiculizando a profesor. Se trataba de una tal Clara de Sintemores.
Doña Clara de Sintemores incluso alentó coplillas como la siguiente:
"El amebo o la amiba
que del agua nació con alma viva
cuando le dio la gana
en pez se transformó sino fue en rama
ensanchando más tarde sus pellejos
formó varios bichejos.
De estas transformaciones como fruto
resultó el Director de un Instituto
si este sigue la norma
veremos en que bichos se transforma".
Doña Clara de Sintemores no debatía. No defendía otras tesis. No apelaba a razones científicas. Simplemente insultaba. Atacaba directamente a la persona y reclamaba su cese como Director del Instituto.
Finalmente lo logró, siendo depuesto de su cargo Máximo Fuertes Acevedo.
Poco después se supo que tras Clara de Sintemores se escondía el canónigo Ramiro Fernández Valbuena, un cobarde que no quiso dar la cara escondiéndose tras un seudónimo. Lo cual dijo mucho de él.
También se enfrentó Ramiro Fernández Valbuena al krausista Tomás Romero de Castilla. Publicó obras como "¿Cubrió el Diluvio toda la tierra? Cartas al P. Arintero", "¿Se opone el krausismo a la Fe Católica?" o "La herejía liberal".

jueves, 19 de febrero de 2009

¡Dios quiere hablarte!

Y nosotros, pobres incrédulos, almas corrompidas, ateos miserables, sin saber que Dios está a 50 centimos por mensaje de distancia.

martes, 10 de febrero de 2009

Tu familia en el purgatorio


Me lo comentó el amigo Valentín Dominguez y fue un descubrimiento. Ayer entré en una almoheda de Cáceres llena de las más variadas cosas para encontrar allí tres libros religiosos:

1. "La introducción a la vida devota" de (San) Francisco de Sales, en edición de 1931.

2. El mítico "Camino recto y seguro para llegar al cielo" de (San) Antonio María Claret, quien fuera confesor de Isabel II (hacía cuya cama también había un recto y seguro camino para todo aquel que quisiese ascender en la Corte), en edición de 1952.

3. Y un librito para niños al que le falta veinte páginas y con el título de "Mi Jesús". Excelente librito que refleja las ideas y manías de la época. Veamos un poco:

En él leemos que "Jesús llora cuando ve que algunas niñas llevan vestidos demasiado cortos" o que también "llora porque ve que muchos niños y niñas van a bailes indecentes y a cines inmorales donde se ven cosas malas".

No llora en ningún momento Jesús - según el redactor del librito - por la pena de muerte, ni por la falta de libertades. Tampoco llora por el hambre en el mundo ni critica a los que eran responsables - y siguen siendolo en la actualidad - de ésta. En todo caso "¡Qué contento está Jesús cuando damos una limosna a un pobre necesitado!... Una limosna...

Lo que sí deja bien claro son las consecuencias de no seguir sus consejos: "Jesús habla también a los niños y niñas del castigo que sufrirán los malos en el infierno". Ese lugar donde "padecerán los condenados terribles tormentos. El fuego los quemará sin consumirlos. Para siempre..., para siempre durará el infierno".

¿Y qué hay que hacer para no ir a ese infierno eterno que nos ha destinado ese dechado de bondad y amor que es el dios de los cristianos a los blasfemos como el autor de este blog?

Pues lo de siempre. Entonces como ahora se recomienda ir a misa, rezar todos los días, obedecer al cura, no cuestionar los dogmas de la Iglesia (de hecho, mejor no pensar directamente) y cumplir con la "devoción a las almas del Purgatorio" porque "¿si vieses caídos en el fuego a tus padres o a alguno de tus hermanitos, correrías a sacarlos. Pues en el Purgatorio es fácil que tengas alguno de tu familia. ¿Y no rogarás por ellos?"... Es fácil que tengas a alguno de tu familia. Enternecedora lectura para niños. ¡Y se quejan de Educación para la ciudadanía!.

En fin. No olvidemos que el Purgatorio y sus ánimas ha sido muy beneficioso para la Iglesia. Como es fácil que haya allí alguien de tu familia, de niño rezas mucho y ya mayor empiezas a pagar misas por las ánimas... El negocio es redondo. Y con la tranquilidad que una vez muerto, nadie protesta.

domingo, 8 de febrero de 2009

¡Puede tener niños!

La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye (...)
el recurso a la pena de muerte

¡Puede tener niños! espetó un cura en Italia para justificar la agonía de Eluana, 18 años ya en estado vegetativo, muerta en vida, quien pidió para sí la eutanasia mientras estuvo consciente en este mundo y a quien se le ha negado su última petición, a ella, a su familia, a sus amigos...

Quienes la quieren pretenden que pueda descansar al fin. Pretensión que ha sido necesario llevar a los tribunales. Pero hete aquí que los campeones de la hipocresia del siglo XXI pretenden convertirla en una mártir para glorificación de sus pervertidas ideas.

¡Derecho a la vida! aducen. ¡Derecho a la vida!. Ellos que justifican en su catecismo católico el recurso de la pena de muerte (1), ellos que prefieren más millones de muertos por sida a la extensión del uso de los preservativos en África, ellos que justificaron y ampararon cruzadas, guerras, quemas y masacres de otros pueblos por el simple derecho de no comulgar con sus ideas, ellos, en fin, que se alinean con los países islamofóbicos en la ONU para que allí puedan seguir matando a homosexuales y nadie les recrimine semejantes actos.

No es el derecho a la vida. Si realmente tuviesen un respeto por ésta eliminarían de su catecismo esa tremenda justificación de la práctica del aborto entre los ya adultos. Se ve que un feto sin sistema nervioso y sin formar es defendible, pero un ser humano vivo y coleando ya no. Una vez nacido, se lo puede matar sí así se estima conveniente.

No es derecho a la vida, no. Es obligación a morir en vida. A morir sufriendo. A cargar con más penas a sus padres. A sus amigos. A no descansar en paz, dignamente. A servir de ejemplo para este club de sádicos obsesionados con el pecado y el sexo.

Berlusconi - que se enorgullece de que los machos soldados de Italia violen a las mujeres, corrupto entre los corruptos - y el Vaticano. Santa compaña. Tal para cual.

¡Puede tener niños! Dijo el sacerdote. Bendito receptáculo para engendrar hijos. Tal vez la imagen más perfecta de la mujer, si atendemos a la consideración de ésta durante tantos siglos, y aún en la actualidad, en los escritos católicos: la mujer alcanza la perfección cuando llega a madre, y en la medida de lo posible, que no disfrute ni sienta placer al engendrar hijos. El sexo, "esa pasión desordenada", "concupiscencia reprobable", cuanto menos agradable, mejor: más santo es.

Esperemos que llegue el día en que descanse en paz Eluana.
(1). La pena de muerte en el Catecismo Romano: "La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, supuesta la plena comprobación de la identidad y de la responsabilidad del culpable, el recurso a la pena de muerte, si esta fuera el único camino posible para defender eficazmente del agresor injusto las vidas humanas"