miércoles, 29 de octubre de 2008

Predicciones bíblicas

Ayer dejaron en el portal de mi casa los de la secta de Jehová su revista "La Atalaya" con el monográfico "¿Predice la Biblia el futuro?.
Obviamente la respuesta es sí... para ellos.

Y las pruebas que aducen son abrumadoras. Cosa en la que insisten particularmente: "no hay duda de esto", "es una prueba tangible", "imposible negarlo"... ya saben aquello de excusatio non petitia acusatio manifiesta.

Vean las "predicciones" bíblicas:

1. Conflictos internacionales. Jesús predijo "se levantará nación contra nación y reino contra reino" (Mateo 24.7). Según ellos la biblia predijo la I y la II Guerra Mundial porque antes de 1914 los conflictos tenían un alcance limitado. Por cierto que en la Biblia se habla de "raza contra raza" no nación contra nación.

2. Hambre generaliza. "Habrá escaseces de alimento" advirtió Jesús (Mateo 24.7).

3. Fuertes terremotos. Jesús también dijo "Habrá grandes terremotos" (Lucas 21, 11). Predijo así el último tsunami... sí, sí. No estoy inventando, lo dice en la revista.

4. Enfermedades incontrolables. "Habrá (...) pestes" (Lucas 21,11) y con ello se refería al actual VIH y otras enfermedades como la tuberculosis.

Ya ven que predicciones más claras e incontestables anunció Jesús. En vez de ser concreto y decir "habrá una guerra mundial 1.900 años después de mi muerte que afectará a las tierras del continente de los griegos y romanos - que serán otras naciones - y a una tierra que todavía no conocéis pero que yo sí, que para eso soy dios". Pudo, pero mejor realizar las profecias clásicas: generalistas y aplicables a cualquier cosa. Es la única forma de no equivocarse nunca.

La verdad es que las hambrunas generalizadas se pueden aplicar a nuestro tiempo, a la crisis del siglo XIV, a las cíclicas de la edad media, incluso a las del siglo I antes de la era común. Sobre las enfermades se puede decir lo mismo: ¿por qué el VIH y no la peste del XIV que produjo más muertes que ninguna otra en la historia? ¿ Y por qué no las propias enfermades de aquel siglo I, la lepra y otras?. Idem para los terremotos e idem para las naciones contra naciones. Por ejemplo, para las guerras civiles romanas, la previa Cartago-Roma, incluso la guerra de los 30 años, que algunos consideran la I Guerra Mundial por el número de países enfrentados.

En fin. Yo también soy profeta, vean sino:

- Habrá muertes y gente que se entierre. Mañana con toda seguridad como mínimo un entierro.
- El sábado por la noche habrá alguna película en algún canal de TV.
- Es seguro que muchos enfermarán de gripe.

A ver quien es el guapo que me lleva la contraria a mis profecias.

lunes, 27 de octubre de 2008

El jamón es incompatible con el cielo

Mi última columna publicada en "Avuelapluma":

Hace unas semanas el actual jefe de los católicos, Benedicto XVI, alertaba en Francia contra los ateísmos y la laicidad. Decía él que negar a dios pone en serio riesgo nuestra salvación. Y los obispos españoles, según nota a los medios, venían a concluir que el laicismo era una puerta abierta a los totalitarismos, a saber: el comunismo y el nazismo.

Puedo entender la aversión eclesiástica hacia el comunismo (¡solo faltaría que triunfase un movimiento que, entre otras cosas, podría nacionalizar los muchos bienes y fondos de esta Iglesia de los Pobres!), pero lo que me sorprende es la escasa memoria histórica del sacerdocio patrio. No dijo Hitler que “soy ahora, como antes, católico y siempre lo seré”. Y no sólo eso: en varios mítines se afanaba de que gracias a él los ateos estaban desapareciendo de Alemania, que nunca permitiría una enseñanza laica (“¡necesitamos creyentes!” exclamaba) y que el Concordato firmado entre su Régimen y Pío XII había suavizado la imagen negativa que algunos países tenían del III Reich. Añádase a esta lista el apoyo al Régimen militar del fascista Franco o que el también papa Pío IX saludase a Benito Mussolini como “un enviado de la Divina Providencia”.

¡Ah la salvación! Toda religión nos promete una salvación eterna. Unas, el cielo, otras, el nirvana, o el paraíso, o un jardín con 70 vírgenes siempre renovadas. Y como nadie vuelve del Más Allá para decirnos lo contrario, la duda, alimentada por la esperanza, permanece.

Lo malo de la salvación es el contrato que se tiene que firmar para obtenerla. ¡Qué cosas más sorprendentes se le pide a uno para salvarlo! Todas nos dicen que su dios es perfecto, bueno y bondadoso… lo que no casa con su extraña y obsesiva fijación con dos cosas: el sexo y el alimento. Para salvarse según X religión (pongan aquí la suya) uno tiene que renunciar al jamón (Islam y Judaísmo), a la ternera (Hinduísmo), al pescado sin espinas (Judaísmo) y a toda clase de carne en tiempos de viernes de cuaresma (Cristianismo). Sobre esto ya escribiera el antropólogo Marvin Harris un libro titulado “Bueno para comer” donde exponía las razones culturales que llevaron a cada civilización a considerar unos alimentos buenos o malos y a convertir ese uso en un apartado de su religión. No en vano los dioses fueron hechos a imagen y semejanza del hombre que los creó.

Y en materia de sexualidad sólo hay que echar un vistazo al Catequismo Católico, en su última edición de 1997: partiendo de que el fin último del sexo sólo puede ser procrear, ¡de gozar ni hablamos!, la lujuria, la masturbación, la fornicación sin pasar por vicaría y la homosexualidad (“inclinación objetivamente desordenada” según define el texto) están terminantemente prohibidas. ¿Y luego dicen que el infierno es la condenación? No creo que sus penas sean peores que las recetas religiosas para obtener la salvación.

domingo, 26 de octubre de 2008

Probablemente dios no existe



Cansados ya de los cientos de mensajes catastrofistas y del recurso al miedo que distintos grupos fundamentalistas e integristas han esparcido por Inglaterra, la "Asociación Humanista Británica" inició una colecta vía internet para sufragar una campaña atea en toda regla.

El éxito fue rotundo. Se superaron todas las expectativas y lo que en un principio iba a ser una campaña restringida a Londres pronto va a llegar a otras partes del país insular.

Por el momento hay carteles en edificios y circulan en Londres autobuses con el mensaje más estimulante que se haya visto en los últimos tiempos:

"Probablemente dios no exista. Así que deja de preocuparte y disfruta de tu vida"

jueves, 23 de octubre de 2008

Necesidad del ateísmo


Los creyentes en cualquiera de las diversas religiones y sectas que pueblan el mundo (todas con su propio único dios-dioses/todos los demás son falsos) nos acusan a los ateos de que no podemos demostrar que dios no existe y que al fin y al cabo la nuestra también es una "creencia".

Resulta curioso que "no creer" sea una creencia. Pero el truco consiste, fundamentalmente, en desviar la carga de la prueba. ¡No se trata de demostrar que algo no existe! Es al contrario. Nadie demuestra que "no existe una ley que se oponga a la ley de la gravedad", lo que se demuestra es que existe la ley de la gravedad. Por lo mismo, aún estamos esperando que nos demuestren, ellos, que dios existe.

Charles Bradlaugh escribia en 1864, la siguiente “declaración del ateo”:

El ateo no dice no hay dios sino que dice: No sé lo que significa cuando el creyente dice "dios". Yo vivo sin la idea de dios;La palabra "dios" es para mi un sonido que conlleva algo no claro o una afirmación distinta. Yo no niego a dios, porque no puedo negar eso que es tan imperfecto y del cual el que lo afirma (creyente) es incapaz de definírmelo.”

La otra cuestión fundamental es la necesidad de afirmar nuestro ateísmo. ¡Basta de vivir en las sombras! Hay que salir a la luz y hacer ateísmo militante. Esa es la razón por la que en los últimos años he decidido embarcarme en esta aventura por lograr una sociedad más laicista, por ayudar a los aspirantes a apóstatas y convencer - con argumentos - de que todas las religiones se basan en falseamientos de la realidad y tienen una explicación demasiado humana para su existencia. No en vano fueron los hombres quienes crearon a los dioses a su imagen y semejanza.

miércoles, 22 de octubre de 2008

El catolicismo puede dañar a la salud


No hay nada más divertido que leer el Catecismo de la Iglesia Católica. Divertido, claro, si uno no va seguir sus consejos.

El Catecismo es lo que suele proponer la Iglesia como lectura fundamental para sus adeptos. Lo promocionan más que a la propia Biblia, entre otras cosas porque la Biblia contradice gravemente los principales postulados que la secta del Papa defiende.

Mi edición es "conforme al texto latino oficial de 1997" (Librería Editrice Vaticana).

El sexo y el catecismo:

La obsesión de todo buen cristiano es el sexo. Casi todo es pecado en materia de sexo. Lo saben bien los curas, que durante siglos han sido unos expertos en probar todos los vicios.

Su única solución: la castidad. Vamos, que de follar ni hablamos.

Es, dicen, "un aprendizaje del dominio de sí mismo". Leemos en 2340 "La castidad nos recompone; nos devuelve a la unidad que habíamos perdido dispersándonos".

"Dispersándonos"... Será que cuando soltamos - perdonen la grosería - el semen nos dispersamos por ahí. Me resulta integrante - y digno de un psiquiatra - semejante concepción.

"El dominio de sí es una obra que dura toda la vida" (2342). Razón de más para no pretender ser católico. Con lo bonito que es descubrir el goce con uno mismo o con los demás.

Pero lo mejor es, sin duda, el apartado de ¡Ofensas a la castidad! Prepárense:

- "La lujuría: el placer sexual es moralmente desordenado (sic) cuando es buscado por sí mismo, separado de las finalidades de procreación y de unión". ¡Solo se folla para tener hijos! ¡Y nada de gemidos, que es pecado si se disfruta!

- "Masturbación: es un acto intrínseca y gravemente desordenado" (sic otra vez).

- "La fornicación: la unión carnal de un hombre y una mujer fuera del matrimonio".

- "La pornografía: ofende la castidad porque desnaturaliza la finalidad del acto sexual" que es, como queda dicho, traer hijos y no gozar.

- "La homosexualidad (como no): Esta inclinación objetivamente (sic) desordenada... es contraria a la ley natural (sic)... Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado... las personas homosexuales están llamadas a la castidad".

Perdonen que les diga, en todo esto lo único desordenado es el catolicismo, sus obsesiones, sus miedos, sus complejos y su propuesta de vida. ¿Para qué hablan del infierno? Les basta con exigir que vivamos según sus reglas para vislumbrar en que consistiría, si existiese.

martes, 21 de octubre de 2008

Cosificar una fe

Todas las religiones terminan cosificadas. Esto es: se convierten en un ritual, las más de las veces absurdo y en un conjunto de normas y prescripciones, inventadas tiempo después de que el profeta de turno predicase la buena nueva. Y precisamente por eso, para mantener un ritual, para vigilar por las normas y prescripciones, aparece la figura del sacerdote, del mediador, mantenido por la comunidad e intérprete infalibe entre el dios/dioses y los mortales.

Entre mis libros destaca un misal de 1956. En él se contiene todo el ritual llevado a cabo por los católicos, todas las misas desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre. La repetición, las frases descontextualizadas, los cánticos y las posturas (ahora de rodillas, ahora de pie, ahora de lado) son la constante básica de la liturgia. De la conmemoración de San Higinio a la Misa de Feria, pasando por la Exaltación de la Santa Cruz a la Inmaculada Concepción nuestra Señora. Y lo curioso es que cualquier adepto tras asistir a las 365 misas dificilmente tendrá una imagen cabal y completa del libro en el que dice creer o en la historia de su propia religión: en casi todas ellas se repiten los mismos versículos una y otra vez de la Biblia, si acaso un 10% del total del llamado "Libro Sagrado".

Se dice en los "preliminares" del Misal católico:

"Se calculan en unas 380.000 las Misas que diariamente se celebran, es decir, unas 7.000 Misas cada media hora. ¡Cuánta gloria a Dios, cuántos beneficios sobre el mundo por esta continua celebración del santo sacrificio"

Y leemos en Mateo 6, 5-7:

"Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en pie en las sinagogas y en los ángulos de las plazas, para ser vistos de los hombres. Tú, cuando ores, entra en tu cámara y, cerrada la puerta, ora a tu Padre, que está en lo secreto. Y orando no seáis habladores, como los gentiles, que piensan ser escuchados por su mucho hablar"

Y en Hechos 17, 24-28:

"El Dios que hizo el mundo no habita en templos hechos por la mano del hombre, ni por manos humanas es servido"

Y en Epístola a los Hebreos 7, 26-27:

"Que no necesita, como los pontífices, ofrecer víctimas cada día, primero por sus propios pecados, luego por los del pueblo"

Menuda ironía, en nombre de quien dijo que dios no habita en los templos, que hay que orar en privado y huir de los espectáculos y que no se necesitan hacer sacrificios rituales cada día, ahí tenéis a los fariseos de la iglesia católica y a los hipócritas evangelistas con sus cánticos y sus golpes de pecho y oratorias: celebrando rituales vacíos de contenidos, justificando su existencia para seguir viviendo del cuento.

Ni que decir tiene, claro está, que los versículos anteriores en el Misal no aparecen. No se citan. No se celebran. No en vano en el librito se especifica varias veces la entonación:

"Cuida de tu grey" (es decir, de tu ganado)

sábado, 18 de octubre de 2008

Yema de huevo

La Conferencia Episcopal española con su jefe de cuatreros al frente, Rouco Varela (en la foto su sobrina), nos han mostrando con cuánta pasión se aferran a la defensa de la vida. Ahora critican que gracias a la ciencia médica haya nacido un niño en el hospital de Sevilla que además va a poder salvar la vida de su - hasta hace poco - desahuciado hermano. Los obispos españoles hubieran preferido que el primero siguiera sufriendo, que el segundo no llegara a nacer y que los hijos que tuviera la madre por el método "natural" sufrieran todos ellos sin remedio. ¡Dios lo quiere así!

Hipócritas fariseos. Qué sabran ellos de vida, aferrados a sus rituales caducos, medievales (y me refiero con ello a que provienen de la edad media, ni siquiera de los primeros cristianos) y enlatados. Soledad y Andrés habían tenido un hijo que precisaba de constantes transfusiones de sangre - menos mal que no les dio por ser testigos de jehová - por un problema genético hereditario. El resultado: una vida anormal, sin posibilidad de disfrutarla, una no vida, una muerte permanente. Y la ciencia médica ha posibilitado que mediante la genética puedan engendrar otro - un embrión tratado - al que no solo se elimina la enfermedad genética, sino que incorpora una curación para el hijo enfermo. Y cual es el crimen según el apostolado inquisitorial: que previamente otros preembriones - con la enfermedad - habían sido desechados.

Con ignorantes es imposible discutir. Cómo hablar de ciencia con quienes consideran a un preembrion fecundado unas horas antes y congelado in vitro una persona, un ser humano pleno y desarrollado. El embrión es, como cualquier estudiante de ESO aplicado sabe, un organismo pluricelular fecundado en sus primeras horas.

Para la iglesia - que se basa en un libro que llamó pecado capital a comer del "árbol de la sabiduría" (la analogía dejó la cosa clara desde el principio, saber no va con ellos) - resulta que una de las propuestas de dioses de este mundo (hay otras 2.000 opciones divinas más) forma previamente el alma, que ese alma preexiste y que lo único que tiene que hacer es implantarse en un embrión. Vamos, que los seres humanos somos fruto de una especia de "posesión". Y así el embrión pluricelular - similar a una yema de huevo - ya "contiene" al ser humano, con sus gustos, sus cualidades y hasta sus experiencias.

¡Y por esas sus fantasías, resulta que el resto de la humanidad se tiene que joder! Pruebas que aportan de todo ello: ninguna, por supuesto. Faltaría más. Ellos creen, jamás piensan.

Algún amigo me ha dicho que parece que tengamos a sueldo los laicistas a Rouco. Gracias a él cada día hay más ateos. Que uno de los dioses nos lo guarde con salud por la causa atea.

viernes, 17 de octubre de 2008

¿Por qué en seis días?


Hoy he comprado un libro encantador. "Programa de Historia Sagrada" edición facsimilar de 1893. Declarado de texto por Real Orden de 6 de enero de 1887, es decir, que era material escolar.

La obra es un resumen de la Biblia lleno de errores, interpretaciones sorprendentes y giros insospechados. Una verdadera joya.

Comienza explicando que el mundo se hizo hace 6.000 años (debo decir que ya entonces la teoría de la larga historia de la Tierra merced a los fósiles descubiertos empezaba a ser hegemónica, pero claro, tratándose de religión ¿a quién le importa la verdad?). Pero lo más curioso es la contestación que se ofrece el autor así mismo a la pregunta formulada de

"¿En cuántos días hizo Dios el mundo?" - En seis, aunque pudo hacerlo en un instante".

Ja,ja,ja. Es la primera vez que veo una reflexión así. Pudo hacerlo en un instante. Lamentablemente el autor del libro, Mariano Torre y Marco, no nos regaló ninguna teoría de porque este dios decidió hacer en seis días lo que pudo hacer en un momento. La Biblia, al respecto, no formula nada, ni siquiera que pudo ser más rápido.


Mi amigo Txan ha llegado a la conclusión de que dios es español. Y la cosa, vista así, cuadra: para que ir con prisas, no dejes para mañana lo que puedas hacer pasado mañana.
He escaneado la portada y el folio en cuestión. Disfrútenlo.

jueves, 16 de octubre de 2008

Obispos hostiles a la democracia

El juez Garzón se ha visto obligado a emplear una segunda providencia para que la Iglesia Católica abra sus archivos y entreguen sus cuentas sobre los asesinados durante la Guerra Civil por el franquismo.

Ellos se resisten. Son así. Benito 16 - ex miembro de juventudes hitlerianas con 17 años - tiene la desfachatez de decir que el silencio de la Iglesia durante el nazismo hizo mucho bien y los herederos de aquellos obispos que justificaron y defendieron el alzamiento rebelde contra la República legítima y la instauración de una dictadura fascista en España no quieren que ahora se sepa que colaboraron abiertamente, que conocían los crímenes y que les importó bien poco.

No en vano Thomas Jefferson dijo una vez "en todo país, en toda era, el sacerdote ha sido hostil a la libertad"

martes, 14 de octubre de 2008

¡Salven a los niños!

Publicado en Avuelapluma, revista de difusión local en Cáceres donde tengo la columna "Con ánimo de discrepar".

"Varios jueces católicos se han apresurado a sancionar la insumisión de unos padres extremeños que no quieren que sus hijos vayan a clase de Educación para la Ciudadanía. Se ve que conocer la Constitución, la Declaración Universal de Derechos Humanos y las virtudes de la tolerancia, la libertad de conciencia y la crítica chocan con sus principios doctrinarios, con sus dogmas, con su cerrazón.
Dicen los padres integristas que el Estado no puede educar moralmente a sus hijos. ¡Cómo que no! No sólo puede hacerlo, sino que ha tardado demasiado en dar el paso. ¿Qué sucede si unos progenitores deciden educar a sus hijas en las virtudes de la ablación? Para alguna religión es una cuestión de moral. ¿Y si les educan en odiar a todos los que no profesen su confesión? La historia está llena de ejemplos. La escuela pública, y particularmente la escuela laica, es la única posibilidad de que dispondrán algunos jóvenes para escapar de la moralina de sus padres.
La escuela pública, un espacio privilegiado de socialización, permitirá al chaval conocer otras experiencias, otras creencias, otras éticas y sobre todo saber que como ciudadano tiene derechos que nadie – ni siquiera unos padres prejuiciosos – puede arrebatárselos. Dicho de otra forma: merced a la escuela pública y la enseñanza de los derechos universales los jóvenes sabrán que pueden optar.
La cosa además pinta grave. En virtud de esa insumisión se puede exigir que el escolar no vaya a clase de geología y biología pues la historia de la Tierra y la evolución de las especies que se enseña en función de la ciencia choca frontalmente con las creencias de unos pastores que hace 4.000 años consideraron que el mundo se hizo en siete días, era plano y el sol giraba alrededor del planeta. No se extrañen que algún día se exija desterrar a Darwin de la enseñanza o se prefiera incubar el germen de la ignorancia, pues en algún debate con integristas españoles he descubierto como esos católicos minoritarios atesoran con vehemencia el que consideran su mayor capital: todo lo que ignoran.
“Varios jueces católicos” he dicho al principio. Escuchando algunas declaraciones de los ejecutores de las leyes me asalta una duda: ¿Actúan como jueces o como miembros de una religión? Los jueces que, por ejemplo, se niegan a casar a una pareja gay pese a la Ley aprobada en las Cortes y que ellos están obligados a acatar, anteponen su condición de católicos a la de servidor público. Y en el caso de quienes amparan a los padres a realizar insumisión a la enseñanza oficial, ídem de ídem.
El Estado tiene el derecho y la obligación de educar moral y éticamente a sus ciudadanos. De enseñarles a pensar por sí mismos, a dudar de todo. Por eso hago este llamamiento urgente: ¡salven a los niños!... de las garras dogmáticas de algunos padres".

Mi apostasía, el renacimiento a la edad de la razón

Lo emitieron el 11 de junio de 2008. Por fin se me reconocía como apóstata por parte de la Iglesia.

Mi abandono público de la fe católica y ante sus propias autoridades tiene tanto simbolismo, es tan trascendental para mi conciencia, como el bautizo lo es para los seguidores de esta doctrina religiosa.

Fue como nacer a la edad de la razón y abandonar el pecado original de la ignorancia causado en este mundo por las Iglesias cristianas.

Virgen antes, durante y después


La Santa Iglesia Católica sostiene contra viento y marea y contra los propios evangelios que María fue virgen antes, durante y después de dar a luz a su hijo "primogénito" (sic en Lucas 2, 67) Jesús.

Virgen eterna. Madre de Jesús hijo y de Jesús dios y, desde el siglo XIX, sin pecado concebida, aspecto éste último que nadie con anterioridad había conocido ¡ni siquiera los apóstoles!.

Refiere Mateos en 1, 22-23 que María se quedó embarazada - virgen - dando así por cumplida la profecía de Isaías "He aquí que una virgen concebirá y parirá un hijo y se le pondrá por nombre Emmanuel (dios está entre nosotros) ".

Los primeros cristianos tenían mucho interés por enlazar su nueva fe con el antiguo testamento y aprovechaban cualquier versículo profético - generalmente oscuro o enrevesado - para dar cuenta de que se había cumplido lo predicho por éste o por áquel profeta judío. Las profecías de lectura críptica - ni que decir tiene - no vienen de Nostradamus, no, que va. El truco es más antiguo.

Los cristianos suelen considerar que el nacimiento de su Hijo-Dios de una virgen es un hecho extraordinario. Pero aquí la "originalidad" les falla. Hay multitud de dioses que preñaron vírgenes y doncellas. Dejando a un lado a Zeus y su inagotable líbido, sin ir más lejos en el propio Antiguo Testamento encontramos a Sansón nacido de una virgen y a Samuel, Isaac y Juan el Bautista de mujeres estériles curadas al efecto por el señor dios. De vírgenes fertilizadas nacieron los emperadores chinos Chin Nung o Siuen-Wu-ti, el dios Vishnú de la India, Proteo en Grecia o Zoroastro en Persia.

El mito más antiguo de una virgen que concibe se debe al rey-héroe babilónico Gilgamesh (hacia 2.650 a.C.) nacido de la hija inmaculada de Sakharos.

Pero también se tienen noticias de otros dioses que vinieron al mundo de forma similar al mito cristiano: Buda, Krisna, Lao-Tsé y Confucio.

Pero volvamos a Mateo y como nos cuenta que se ha cumplido la profecía de Isaías. Ay Mateo, Mateo. ¡Leíste mal el libro! Para ser más precisos: la copia de la Biblia de los Setenta en lengua griega que estabas manejando al escribir el Evangelio tenía algunos y muy graves errores de traducción de la lengua hebrea: por ejemplo, la palabra "almah" que emplea Isaías significa "muchacha o doncella" y no virgen.

El versículo de Isaías traducido del hebreo correctamente dice:

"Ves a esta doncella embarazada que va a dar a luz a un hijo. Su hijo se llamará Emmanuel" (Is 7, 14-17. Claro que algunas ediciones católicas siguen manteniendo el error).

En fin. Nos quedamos sin profecía que aplicar. Tampoco importa mucho porque sobre la virginidad de María sólo se pronunciaron Mateos y Lucas mediante 12 versículos en Lc 1, 26-38. El resto del Evangelio, Cartas, y Hechos ignoran tan trascendental acontecimiento.

Pero aceptemos pulpo como animal de compañia. Vale, María era vírgen. Pero ¿lo fue siempre?

Mateo y Lucas nos refieren el prodigio del nacimiento del Hijo de Dios... pero ya no nos comentan nada más de la vida marital de tan abnegada madre. De hecho los evangelios tienen varios versículos donde se hablan de los ¡hermanos de Jesús!. Veamos algunos:
  1. Mateo 13, 55: "¿No es éste el hijo del carpintero? ¿Su madre no se llama María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Sus hermanas ¿no están entre nosotros?".
  2. Mateo 12, 46-50 (Jesús está con sus discípulos-apóstoles) "Mientras Él hablaba a la muchedumbre, su madre y sus hermanos estaban fuera y pretendían hablarle"
  3. Marcos 3, 31-35 refiere la misma historia: "Vinieron su madre y sus hermanos y desde fuera le mandaron llamar.
  4. Juan 2, 12: "Después de esto bajó a Cafarnaun Él con su madre, sus hermanos y sus discípulos" (Distinguiendo en la misma frase a los hermanos y a los discípulos)
  5. Juan 7, 2-10: "Dijéronle sus hermanos: sal de aquí y vete a Judea para que tus discípulos vean las obras que hacer".
  6. Epístolas a los Gálatas de Pablo 1, 18-20: "Subí a Jerusalén para conocer a Cefás (Pedro) con quien estuve 15 días. A ningún otro de los apóstoles vi, si no fue a Santiago, el hermano del Señor".

Epístola a los Corintios de Pablo 9, 3-5: "¿No tenemos derecho a llevar a nuestras peregrinaciones una hermana (en otras versiones menos pudorosas traducen por "esposa") igual que los demás apóstoles y los hermanos del Señor y de Cefás".

"Y los hermanos del Señor y de Cefás". Hay 11 pasajes que hablan de la presencia de los hermanos carnales de Jesús, que nos cuentan algunos conflictos pues su familia quería apartarle de la prédica. A Santiago se le cita varias veces como el apostol "hermano del Señor".

La Iglesia, preocupada por tantas evidencias, ha considerado que esos "hermanos" en realidad son "primos" de la otra María, cuñada de la Virgen. Y se quedan tan panchos con una explicación que no se sostiene en un sólo documento, que nadie - ningún evangelista, ningún apostol - considera o cita.

Las Iglesias evangelistas decidieron, ante tanta evidencia, que María fue virgen "antes", pero no "después". Los católicos se resisten con uñas y dientes. La razón es evidente: mucho depende, y por mucho hay que entender dinero, de que el vulgo siga creyendo en la madre de dios virgen eterna... esa virgencita a quien se venera en innumerables parroquias, que recibe fondos para sus mantos y coronas, que se vende en estampitas, que es objeto de peregrinaciones, de entregas de bastones de mando, de adoraciones... Mejor seguir mintiendo que cerrar el grifo.

Aplicando la palabra de Dios


Los creyentes en ese gran libro de ciencia ficción que es la Biblia se enfadan mucho cuando se les expone citas bíblicas algo bochornosas. “¡Ya están manipulando!” Gritan. “¡Ya están sacando de contexto los versículos!” Claman. Claro, que ellos mismos son los primeros en aferrarse a unos cuantos versículos agradables al oído (las bienaventuranzas y todas las que hablen del gran amor que nos tiene su dios) mientras callan sobre todos los otros que demuestran que la violencia, el sadismo y otros crímenes formaban parte de las recetas dictadas por el bondadoso dios.
Y es que aplicar la palabra de dios en nuestros civilizados días puede traernos más de un problema. Por ejemplo:
Resulta que quiero ofrecer un holocausto al Señor y he leído en Levítico 1,9 que el olor del toro quemado es uno de sus favoritos, pero claro, ¿de dónde saco yo un toro? Y eso en el supuesto de que mis vecinos sepan disfrutar tanto como el Señor del olor a toro quemado.
Más problemático me resulta aconsejarle a un amigo, necesitado de algún dinero para sobrellevar esta crisis, que venda a su hermana como esclava. El Éxodo 21,7 lo permite, pero hete aquí que hace ya algún tiempo algún gobernador, seguramente ateo, optó por abolir la esclavitud.
Por cierto, que he descubierto que varios compañeros trabajan en Sábado. Y nuestro Señor dejó bien claro establecido en Éxodo 35, 2 que quienes tal hicieren deben de ser matados. Me apresto, pues, a ello.
Peor llevo que haya creyentes que tengan la osadía de llevar gafas en misa, incluso curas bendiciendo el cuerpo de dios inserto en la hostia sagrada… tanta blasfemia me abruma. ¡No dijo el Señor en Levítico, 21,20 que uno no puede acercarse al altar si tiene un defecto en la vista!.
E incluso nos encontramos con ciudadanos (hombres) que llevan el pelo cortado, hasta en la zona de las sienes, a pesar de que esto está expresamente prohibido por el Levítico, 19,27 o aclamamos a jugadores de fútbol que tocan con sus pies ¡y con sus manos! un balón, pese a que por el Levítico, 11, 6-8, ese acto los convierte en impuros y por si ya no tuviéramos bastante, cuando no meten en la portería contraria esa piel de cerdo manufacturada se levantan oleadas de aficionados maldiciendo y blasfemando, y a nadie, a nadie repito, se le ocurre llamar entonces a todos los buenos habitantes en paz con el Señor para que los apedreen hasta morir, como bien exige el Levítico 24, 10-16.
Y esto, claro, solo es la punta del iceberg. La Biblia fue, sin duda, el primer y más grandioso libro del género de terror.

Tratado de Ateología


Acaba de caer en mis manos el "Tratado de ateología" de Michel Onfray, uno de los más importantes filósofos actuales de Francia. El "Tratado" ya ha contado con la respectiva campaña de intoxicación de los afines a las jerarquías católicas con la consabida recomendación de que no se lea. Ya saben que los católicos guardan con celo su gran capital: todo lo que ignoran.

Defiende Onfray la necesidad imperiosa de un nuevo ateísmo, argumentado, sólido y militante.

"La "ateología" (el término viene de Georges Bataille) - leemos - debe en primer lugar enunciar una crítica robusta y definitiva contra los tres monoteísmos principales, para después presentar un decidido rechazo de la existencia de lo trascendente y finalmente promover, después de milenios de negligencia, un interés por nuestro único bien verdadero: la vida terrena, el bienestar y la emancipación de los cuerpos y las mentes de mujeres y hombres"

Benito 16


El recurso al miedo siempre ha sido administrado – en distintas dosis – por la Iglesia Católica. Cuando no es capaz de convencer o de lavarte el cerebro, sacan enseguida a colación que tu alma está en peligro, que las llamas del infierno ya se están caldeando a la espera de tu cuerpo por toda la eternidad.Lo hacen desde la más tierna infancia. Es su mayor logro: meterte miedo en el cuerpo para que no abandones el rebaño.
El actual Papa de Roma. Benito 16, de nombre original Joseph Ratzinger, es un experto en la materia. Y además, frente a lo que hizo su precursor, él no es de los que apuestan por el diálogo de religiones y una cierta tolerancia para con otras confesiones.
Nada más acceder al poder, anunció que el infierno que negara Juan Pablo II existe y es real – por supuesto no aportó ninguna prueba física, sello de esta casa -. ¿A quien hay que creer? ¿A Juan Pablo 2 o a Benito 16? Claro, que también es posible que el infierno se congelara durante el papado de uno y se haya vuelto a reactivar en el papado de éste último.
El caso es que el obispo de Roma, cuando era inquisidor mayor, pronunció la siguiente frase: “Los cristianos no católicos están en una situación gravemente deficiente en comparación con aquellos que, en la Iglesia Católica de Roma, tienen en plenitud los medios de salvación”. ¿Quién dijo complejos?
Y ahora, al ex niño de Juventudes Hitlerianas no le basta con amonestar a las otras marcas de su secta y va a por laicos y a por ateos."Hoy, naciones alguna vez ricas en fe y vocaciones están perdiendo su propia identidad, bajo la dañina y destructiva influencia de una cierta cultura moderna" opina el Papa en la celebración de una misa en la Basílica de San Pedro Extramuros para inaugurar una reunión mundial de obispos sobre la relevancia de la Biblia para los católicos contemporáneos.
Si que es una pena. Una verdadera pena que las sociedades sean cada vez más laicas, una pena que ya no nos edifiquemos con las quemas de herejes y autos de fe, una pena que ya no se obligue al pueblo a ser católico por ley, una pena que donde antes había temor, ignorancia y supersticiones ahora prime la tolerancia, la inteligencia y el ansia de saber. Una verdadera pena… para ellos.

Léase (con precaución)

En mis tiempos de adoctrinamiento católico leíamos el catecismo y la historia sagrada. Sólo con el tiempo empecé a comprender que la resistencia a la lectura directa de la Biblia - palabra de Dios, según los curas - escondía algo raro. Y cuando finalmente leí ésta, incluso en su edición católica purgada y con las correspondientes notas explicativas que llegaban a cambiar incluso el sentido de algunos versículos, entendí que los dogmas del catolicismo tenían poco que ver con lo que se exponía en "El Libro de libros". Ni virginidad perpetua de María, ni papado de Roma, ni María Concepción, ni Trinidad, ni Jesús Dios, ni Jesús nacido desde el principio de los tiempos, ni muerte a los 33 años...

¿Pero en qué he estado creyendo entonces? Me dije.

La Iglesia Católica ha hecho todo lo posible por impedir que el gran público tuviese acceso directo a la fuente de sus doctrinas. Lo hizo durante siglos, impidiendo que se tradujera a las lenguas comunes de las gentes y autorizando su edición en griego o en latín, pese a que en ningún momento del Antiguo o Nuevo Testamento se establece que el latín sea la lengua de dios y que incluso cuando se tradujo del griego al latín por parte de Jerónimo (quien dicho sea de paso añadió sus propios párrafos en "La Vúlgata") se hizo con la intención de llegar a todo el mundo - de ahí el apelativo "vulgata", para el vulgo - pues entonces, pero solo entonces, se hablaba mayoritariamente en la lengua de Roma.

En España la iglesia permitió la primera edición en castellano en 1793, la traducida por el esculapio Felipe Scio llena de anotaciones. Tendría que ser Martín Lutero - en 1522 con el Nuevo Testamento y en 1534 con el Viejo - quien pusiese en la imprenta por primera vez desde Jerónimo una edición en lengua vernácula de la Biblia. Los protestantes españoles lo hicieron en Basilea en 1569 (la Biblia de Casiodoro de la Reina o Biblia del Oso) y en Amsterdam en 1602 con la edición corregida de la Biblia del Oso a cargo de Cipriano de Valera. Por cierto, que la edición Reina-Valera sin notas tuvo prohibida su circulación en este país hasta 1868. ¡Ja! Y luego hablan los obispos de tolerancia...

Como nota de interés diremos que los judíos españoles también tradujeron "su parte" en el siglo XIV y en la Italia de 1553.

Y aquí seguimos, en pleno siglo XXI y los católicos adoctrinan a sus huestes fundamentalmente con el catecismo. Y es que la Biblia es un libro a leer con precaución. Lo que dice, nada tiene que ver con lo que se creé.

Claro, claro, que los evangelistas sí leen mucho su Biblia y lo que es peor, pretenden aplicarla sin vaselina ni protección. Lejos de ellos la funesta manía de pensar que no todo se tiene que aplicar literalmente y ahí tienen a muchos de ellos insistiendo que la evolución es falsa, que dios nos hizo en el año 6.000 a.C. en un solo día - a todos, hombres, mujeres, animales y plantas al instante y con todos los atributos propios -, que convivimos dinosaurios y homo sapiens y que los primeros perecieron en un terrible diluvio que se llevó todo por delante. ¿Dónde fue luego el agua sobrante? ¡ah! Misterio de Dios.

Perdona, que algo queda

"Desde tiempos inmemoriales es sabido cuán provechosa nos ha resuldado esta fábula de Jesucristo" Carta del Papa Leon X (1513-1521) al cardenal Bembo.

Y si antes hablábamos de confesiones, ahora toca hablar de penitencias. La verdad es que con el invento de la confesión y el perdón la Santa Iglesia encontró un buen filón desde el que sacarle los cuartos a todo bicho viviente.
Porque pecar tenía su precio.Tasado y cobrable.
Al simpático Papa Leon X - de nombre original Giovanni de Lorenzo di Médici - cuya frase encabeza este escrito, se debe la "Taxa Camarae" (1517), otorgadora de indulgencias varias y donde se estipulaba que no había delito en la tierra que no pudiera perdonarse... pasando por caja. Veamos algunos de sus artículos:
1. El eclesiástico que incurriere en pecado carnal, ya sea con monjas, ya con primas, sobrinas o ahijadas suyas, ya en fin, con otra mujer cualquiera, será absuelto mediante el pago de 67 libras, 12 sueldos.
2. Si el eclesiástico, además del pecado de fornicación, pidiese ser absuelto del pecado contra natura (sodomia) o de bestialidad, debe pagar 219 libras, 15 sueldos. Más si solo hubiera cometido pecado contra natura con niños o con bestias y no con mujer, solamente pagará 131 libras, 15 sueldos.
3. El sacerdote que desflorase a una virgen pagará 2 libras, 8 sueldos.
5. Los sacerdotes que quisieran vivir en concubinato con sus parientes pagarán 76 libras, 1 sueldo.
8. La absolución y la seguridad de no ser perseguidos por los crímenes de rapiña, robo o incendio costará a los culpables 131 libras, 7 sueldos.
9. La absolución del simple asesinato cometido en la persona de un laico se fija en 15 libras, 4 sueldos, 3 dineros.
10. Si el asesino hubiese dado muerte a dos o más hombres en un mismo día, pagará como si hubiese asesinado a uno solo.
12. El que ahogase a un hijo suyo pagará 17 libras, 15 sueldos.
14. Por el asesinato de un hermano, una hermana, una madre o un padre se pagarán 17 libras, 5 sueldos.
15. El que matase a un obispo o prelado de jerarquía superior pagará 131 libras, 14 sueldos, 6 dineros.
18. El que por anticipado quisiera comprar la absolución de todo homicidio accidental que pudiera cometer en lo venidero pagará 168 libras, 15 sueldos.
19. El hereje que se convirtiese pagará por su absolución 269 libras.
25. El fraile que por su mejor conveniencia o gusto quisiere pasar la vida en una ermita con una mujer, entregará al tesoro pontificio 45 libras, 19 sueldos.
28. El hijo bastardo de un cura que quiera ser preferido para desempeñar el curato de su padre, pagará 27 libras, 1 sueldo..
34. El que por simonía quisiera adquirir uno o muchos beneficios, se dirigirá a los tesoreros del Papa, que le venderán ese derecho a un precio moderado.

Menos mal que, según autores, el pontificado de León X es uno de los más brillantes en la historia del papado.

Lecturas necesarias

"Aquel que quiera ser cristiano debe arrancarle los ojos a su Razón".
Martín Lutero. Protestante.
"Quemen las bibliotecas, porque su valor está en este solo libro".
Califa Omar I, en la toma de Alejandría
"Después de Jesucristo es ya odiosa toda investigación. Si creemos, ya no exigimos nada que vaya más allá de nuestra fe".
Tertuliano, Padre de la Iglesia
Pues justamente mi consejo es el contrario a todos los anteriores. Nada conviene más a la inteligencia del género homo que leer, pensar y razonar. Las religiones, por lo general, exigen de sus adeptos que asuman sin cuestionamiento los dictados de la fe - que siempre se encargan de interpretar curas, pastores o imanes -. Aquí vamos a pedir que no se asuma nada y que los argumentos pesen por encima de las costumbres y las aceptaciones acríticas.
Y nada mejor que empezar recomendando algunos libros. Seguro que muchos cristianos practicantes se nieguen incluso a leerlos, pues ellos se encuentran orgullosos y seguros de su posesión más preciada: todo lo que ignoran.
Vamos, pues, a ello, a una breve y concisa lista de libros pare leer y discutir:

1. El matemático Piergiorgio Odifreddi ha publicado recientemente "Por qué no podemos ser cristianos y menos aún católicos", obra muy recomendable que analiza los mitos presentes en la Biblia, la construcción programada de una religión y el papel de la Iglesia católica en la historia de occidente.
2. Igual de bueno es la última aportación de Pepe Rodríguez "Los pésimos ejemplos de Dios según la Biblia", autor también de "Mentiras fundamentales de la Iglesia católica". En el último hace un recorrido por los distintos dogmas católicos poniéndolos en entredicho y analizando como se fue creando (y por qué y por quiénes) - y manipulando - la edición actual de la Biblia. En el primero, y asumiendo que los cristianos dicen que la Biblia es la palabra de Dios, se analiza versículo a versículo sus pronunciamientos, apareciendo entonces un dios contradictorio, colérico y cruel.
3. A Karlheinz Deschner se debe la monumental obra "Historia criminal del cristianismo" que actualmente va por su tomo IX (transitando aún por el mundo carolingio). Un buen y contundente recorrido por los asesinatos, guerras, persecuciones y masacres que amparó y promovió el cristianismo desde sus orígenes.
4. Lo siguiente es un clásico, el gran clásico, la obra "¿Por qué no soy cristiano? y otros ensayos" del filósofo Bertrand Russell. Es la aportación de un gran laicista.
5. También se puede recomendar para quienes tengan interés en la teoría y descripción de las confesiones religiosas la obra de Alfredo Fierro "Sobre la religión". Y ello porque "no es seguro que haya dioses: más bien se antoja dudoso; pero religiones, esas sí que las hay y son de este mundo".
6. Y por supuesto, y como colofón necesario, la propia Biblia... en cualquier de sus múltiples versiones: la católica, la judía, la protestante... Por regla general los practicantes de estas dos religiones (la judaica y la cristiana) no suelen leer "su libro". Como mucho escuchan algunos versículos de labios de un sacerdote o un pastor, que selecciona los más propagandísticos y los menos lesivos para la inteligencia. Otros realizan lecturas "guiadas", guiadas por un "experto" que quiere que su rebaño no se asuste demasiado y, sobre todo, se ponga a pensar por sí mismo.
Lo mejor, sin duda, es leer la Biblia con tranquilidad y con mente abierta. Gracias a ello muchos decidieron volverse agnósticos.Por supuesto hay muchos más libros. Grandes ensayos. Libros de historia e incluso novelas como las de Gore Vidal ("Juliano el apóstata" o "Mesías"). Pero por hoy, bástenos con estas recomendaciones.

Confesiones

La confesión, como explica el historiador francés Jean Delumeau (1), es un rango distintivo de la Iglesia católica y - católico uno en su infancia mental - no he podido sustraerme a la tentación de iniciar esta nueva bitácora con la respectiva confesión que libere mis pesares. Confesión, eso sí, pública y sin mediación, es decir, sin sacerdotes.

La confesión obligatoria fue, por cierto, un invento del siglo XIII llevado a cabo por la Iglesia romana. Concretamente en el IV Concilio de Letrán (1215) que impuso la confesión anual entre los católicos modificando con ello la vida religiosa y psicológica de los hombres y mujeres del momento.

Hacer confesar al pecador para que reciba del sacerdote el perdón divino: esa fue la ambición que perseguía el Papado, exigiéndose la detallada explicación de todos los pecados mortales o livianos e imponiéndose a continuación la penitencia, que también decidía el sacerdote.

Y aquí me tiene ustedes hoy: confesando. Confieso, sí, que fuí católico. Esto en sí no tiene gran importancia - hay 1.000 millones de ellos por el mundo que aún persisten en el error (si es que hay gente pa tó) - y mi penitencia fue lograr la apostasía de manos del obispo de Cáceres - Coria. Lo que de verdad quiero confesar es que, además, ... quise ser cura. Me ha costado, puedo jurarlo, pero lo he dicho al fin. ¡Quise ser cura!. Y no llegué al seminario porque con 14 años entré en profunda e irreversible crisis de fe, de la cual todavía no me he recuperado y que dure por muchos años. A esa tierna edad empecé a leer multitud de libros y a pensar por mí mismo. Mis neuronas ensamblaron nuevos conceptos, mis conocimientos crecieron y de pronto, y por etapas sucesivas, empecé a cuestionar la Iglesia, llegué a la conclusión de que el mensaje de Jesús había sido tergiversado, negué la Trinidad, transité por el agnosticismo (tal vez exista algo) y finalmente llegué a la conclusión de que las religiones son - todas - obras del hombre, que hizo a dios y los dioses a su semejanza.

Y hecha la confesión es el momento de dar vida a esta bitácora con la proclamada intención de que los ateos crezcan, se multipliquen y se expandan.

(1) Jean Delumeau: La confesión y el perdón. Las dificultades de la confesión en los siglos XIII a XVIII