lunes, 29 de diciembre de 2008

La familia excluyente

Ayer, un grupo de religiosos que consideran el celibato superior al matrimonio y que deciden no aportar niños al mundo - lo que, según sus prejuicios, podría considerarse antinatura - se convocaron en la Plaza de Colón "en defensa de la familia".

¿Está la familia amenazada en España? El obispo Martínez Camino opina que "No ha habido nunca una legislación sobre el matrimonio tan irracional" y Cañizares argumentaba hace un año que "la familia está siendo sacudida en sus cimientos incluso por leyes injustas e inicuas"... dejemos a un lado el uso de dos adjetivos que se contradicen entre sí y vayamos al trasfondo: ¿Está prohibida la familia en España?

Por el momento no hay leyes contra el matrimonio, ni leyes contra el derecho de los católicos a casarse entre ellos e incluso con personas de otras confesiones, pueden tener niños - no hay límites, no se impone un número determinado - y pueden optar por educarlos en colegios laicos, religiosos, públicos, privados... El divorcio sigue siendo un derecho, no una obligación para nadie. ¿Acaso se refieren los obispos a la violencia de género que tantas familias está destruyendo? ¿Opina la jerarquía católica que las leyes contra la violencia hacia la mujer es "inicua" y hay que ser más contundente? Sorprendentemente, sobre esta tema, la violencia de género, la Iglesia se pronuncia poco y no convoca a nadie a manifestarse contra ella.

¿Entonces por qué esta en peligro la familia? La respuesta es obvia: porque el estado legisla a favor de "las otras familias", las familias no católicas. No se trata de que tengan más derechos, sino que tengan los mismos derechos.

La Iglesia se opone a que dos personas del mismo sexo puedan casarse y formar una familia. Es decir, se opone a la familia homosexual. La Iglesia se opone a que dos divorciados, dos personas que ya no se aman, puedan rehacer su vida y formar otra familia ("las uniones de católicos divorciados no son válidas" dice el obispo Bernardo Álvarez), en otras palabras, se opone a una familia donde se integre un divorciado (salvo en el caso de la Casa Real, claro, pero en esto tienen una doble vara de medir en función de la cuenta corriente del cristiano). También se oponen a que una mujer divorciada pueda tener un hijo y darle la vida. Incluso se opone a que un hombre y una mujer no fértiles puedan lograr mediante la fecundación el nacimiento de hijos.

La Iglesia no se moviliza contra leyes injustas hacia las familias católicas, sino porque las leyes justas se extiendan hacia otras formas de familia. El lema de su mitin misa debió ser "Contra el derecho de los no católicos a formar familia" o bien "A favor de una legislación excluyente hacia las familias no integradas por un hombre y mujer católicos casados y nunca divorciados con hijos nacidos sin inseminación artificial".

La Iglesia Católica nunca se ha preocupado por los derechos humanos en sí mismos. Solo le interesan aquellos derechos de los que pueda obtener beneficios. Es de notar que el mismo día en que Israel asesinaba a cientos de personas en Gaza, el obispo Rouco no se dignase hacer una simple mención. Pero claro, de los niños, mujeres y hombres que mueren allí se ocupe al (falso) dios en el que creen.

Los curas se niegan a traer niños al mundo, pero exigen a sus fieles que los tengan como conejos. Les va la vida en ello. Necesitan carne fresca para su institución. Mentes infantiles a las que influenciar desde su mismo nacimiento.

Dice el obispo Juan José Ajenjo que "los matrimonios no enseñan a sus hijos a rezar... no es extraño que abunden conductas delictivas". ¡Vaya por los dioses! Obviamente el señor obispo no se apoya en ninguna estadística que demuestra semejante afirmación. Por cierto que son miles los reclusos de nuestras cárceles que son creyentes, que llevan tatuados un Cristo. En el sur de Italia los mayores mafiosos son ejemplares católicos que se gastan millonadas en restaurar iglesias... por eso nunca la Iglesia Católica se mete allí en voz alta contra la camorra. Es más, el antiguo Banco Ambrosiano del Vaticano mantenía excelentes relaciones con la mafia internacional.

Es más: durante 1.500 años el rezo en España era diario y unánime... y sin embargo no fueron años ejemplares, no hubo una edad de oro, no se crearon sociedades sin guerras ni crímenes. Se mataba, se robaba, se torturaba y se violaba tanto - o más - que ahora. Y además se mataba, se robaba, se torturaba y se violaba muchas veces en nombre de dios.

Juan José Ajenjo lo que pretende en el fondo es meter miedo para que los niños recen desde pequeños y sean convenientemente adoctrinados. Una vez se les mete en la cabeza una idea, por absurda que ésta sea, y se les impide mantener una conciencia crítica, la reacción será imparable: asumirá prejucios absurdos y se los inculcará una vez adulto a sus propios hijos... ad infinitum.

No en vano uno asume la religión de su entorno, considerando absurdo que unos indios crean en Buda o unos musulmanes en un tal Allah, pero viendo con total normalidad una fe que les dice que el Hijo de Dios que es el Padre mismo se encarnó en una virgen para poder matarse en la cruz y calmarse a sí mismo, perdonando así a una humanidad castigada por él porque unos ancestros llamados Adan y Eva comieron de un árbol. Es obvio y lógico que un dios que castiga a los hijos por los crímenes de sus padres es un dios justo, bondadoso y bueno.

9 comentarios:

Daniel M. Cruz dijo...

Creo que vuelve a confundir la religión con los religiosos.
Había cerca de un millón de ciudadanos españoles en las calles de Madrid.
Tiene derecho a pensar como quieran, a libertad religiosa y de culto, a defender un modelo de sociedad y de familia.
Y si no comprende algo tan básico debería aprender algo más sobre la TOLERANCIA que tanto predican algunos.

Víctor Manuel Casco Ruiz dijo...

Tienen todo el derecho... pero no he generalizado con "todos los católicos". Me he referido a la jerarquía católica... y perdone que le diga, no estaban defendiendo su modelo de familia: reivindicaban que el resto de familias no tuvieran sus mismos derechos. Lea mi artículo, ese es su sentido.

El teólogo J. J. Tamayo escribía unos días después en El Periódico que el problema es que la Jerarquía católica pretende que lo que ella considera "pecado" sea considerado "delito" por el Estado.

¿Que diría usted si yo saliera a la calle exigiendo que sólo sea legal el matrimonio civil? ¿O que se prohiban las uniones heretosexuales? ¿O que dos católicos no tienen derecho a adoptar a un niño?

¿Si un colectivo musulmán pide manifestarse en defensa de la poligamia y el derecho al maltrato a la mujer hay que ser tolerantes?

Víctor Manuel Casco Ruiz dijo...

La prueba de todo ello es que en esa manifestación no se pedía más ayudas para las familias numerosas, menos impuestos para éstas, etc. Se pedía que la unión heterosexual y cristiana fuera preferente en sus relaciones con el Estado.

Daniel M. Cruz dijo...

Los católicos defendemos nuestras opiniones y nuestra moral (aquello que nos hace felices porque nos acerca a Dios).

Y con argumentos lógicos y muy racionales: c.a. no puede ser tratado igual un matrimonio que puede aportar de forma natural nuevos miembros a la sociedad que una unión homosexual.

No se trata de defender que en términos absolutos un matrimonio heterosexual sea "mejor" o "más auténtico". Simplemente se trata de hacer ver que son realidades diferentes. (Y que nosotros optamos por la que cosideramos más adecuada a nuestras convicciones).

Usted tiene perfecto derecho a solicitar que el matrimonio cristiano no sea equiparable al civil. Mucho tendrían que cambiar los acuerdos Iglesia-Estado, pero no es algo trascendental.

Y los musulmanes tienen todo el derecho a reivindicar la poligamia. Al fin y al cabo no entiendo por qué un "matrimonio" va a poder estar constituido por dos mujeres y no por dos mujeres y un hombre. Si ud. conoce un argumento...



P.D. Tengo tres hijos, ¿ya puedo ser considerado como "conejo" o tengo que alcanzar un número determinado de descendientes?

Víctor Manuel Casco Ruiz dijo...

Usted puede tener tantos hijos como quiera y vivir como quiera, pero no nos obligue a los demás a vivir conforme a su "moral":

No le pida al Estado (la Iglesia lo hace constantemente) que no financie campañas de uso del preservativo.

No le pida al Estado que discrimine las uniones no heterosexuales y católicas.

No le pida al Estado que prohiba el divorcio (como hizo la Iglesia hace treinta años)

No le pida al Estado que impida el divorcio express (como hace hoy en día la Iglesia, como si divorciarse fuera una obligación para todos y no un derecho)

No le pida a un no creyente que muera agonizando, entre dolores insufribles, porque la moral católica prohibe la eutanasía. Los que quieran imitar a Cristo sufriendo, que lo hagan, pero no nos obligen a los demás. Ya es bastante duro tener que morir.

Etc, etc

Daniel M. Cruz dijo...

Vamos, que sí, que ya me puedo considerar conejillo, pero que no pida a los demás que se conviertan en conejos también. Lo he captado.

¡Menos mal! ¡Los gays pueden pedir respeto a su moral! ¡Los proabortista pueden pedir el "derecho a abortar"! ¡Los antimilitaristas pueden pedir la desmilitarización! ¡Y los naturalistas que siembren pinsapales!
¡Pero los católicos que no pidan nada! ¡Que son tres gatos!
¿Cómo se atreven a pedir una legislación para todos y todas que respete sus ideales? ¡Y encima lo hacen de manera pacífica y democrática! ¡No sé cómo se atreven!

Daniel M. Cruz dijo...

¡Y yo que creía que para los ateos no era nada duro tener que morir!.

¿No fue ud. el que dijo que morir era un mero trámite hakunamatatero por el que nuestros átomos se fundían con los del universo y, con el tiempo, se fundían alegremente con las florecillas silvestres?

Me pareció que era algo parecido a eso.

Víctor Manuel Casco Ruiz dijo...

"¡Y yo que creía que para los ateos no era nada duro tener que morir!.

¿No fue ud. el que dijo que morir era un mero trámite hakunamatatero por el que nuestros átomos se fundían con los del universo y, con el tiempo, se fundían alegremente con las florecillas silvestres?

Me pareció que era algo parecido a eso".

No tengo ni la menor idea de qué está hablando.

Si se refiere a la muerte con dolor, hablamos del tránsito hacia la nada. Ese tránsito que su Papa pide que sea ¡con dolor! sin eutanasia. Para imitar a Cristo.

Morir no me asusta. Simplemente. Y si muero con una enfermedad dolorosa, no se preocupe: procuraré ponerle pronto remedio.

Morir es inevitable. Morir sufriendo, sin embargo, si es evitable.

Víctor Manuel Casco Ruiz dijo...

¡Oh sí! La Iglesia Católica SIEMPRE ha apostado por la demcoracia! No hay más que echar un vistazo a su papel, a sus concilios y a su gran apoyo a las libertades durante el siglo XIX y el XX.

- ¿Ha usted le prohiben ser católico y vivir como tal?

Entonces ¿por qué nos pide a los demás que vivamos como usted?