lunes, 10 de noviembre de 2008

Ubi dubium

Publicado en mi columna de Avuelapluma
“La moral cristiana indisociable – escribía doña Carmen Serrano en el último Avuelapluma - procede de la conjunción de la fe y la razón, siendo esta misma válida para los no cristianos”.

Pero algo tendremos que decir los paganos para refutar semejante tesis. Para empezar quienes sostienen eso parten de un grave error: considerar que “lo moral” no existe antes de Cristo. Lean los diálogos de Platón “El banquete”, “La apología de Sócrates y “Fedro” o el discurso fúnebre de Pericles recogido por Tucídides en su “Guerra del Peleponeso”, encontrarán en ellos una ética y una moral hasta ahora no superada.

Además, la moral cristiana recogida en la Biblia – libro que tras su lectura puede conducir al ateísmo – deja mucho que desear como para pretender universalizarla, incluso entre quienes no comparten dicho credo: no veo como compaginar con nuestros tiempos la apuesta por el esclavismo que se formula en Éxodo 21, ni estoy por justificar que se lapide a quienes trabajen en el día del Señor (Éxodo 35) o blasfemen (Levítico 24, 10-16) - ¿qué sería de mí, tan propenso a la blasfemia? – o que las mujeres tengan que estar sujetas a sus maridos (I Pedro 3 y Efesios 5, 22). ¿Y quien soy yo para impedir a una mujer enseñar o mandarla callar (I Timoteo 11,15)? Añádase que el dios cristiano pide cuentas por la falta de los padres a sus hijos “hasta la cuarta generación”. (Ex 34, 6-7). Imagínense un derecho penal fundamentado en que los descendientes paguen los crímenes de sus progenitores.

No, nada de eso puede ser bueno. Como tampoco lo es el anatema (destrucción) con que Yahvé condena a cientos de pueblos en el Antiguo Testamento o su cierta tendencia a castigar con sufrimientos indecibles – en el más acá - a quienes hacen mal a sus ojos.

El divino Holbach escribía en “El cristianismo al descubierto”: Paz en la tierra y buena voluntad a los hombres. Así es como se anuncia este Evangelio que ha costado al género humano más sangre que todas las demás religiones del mundo juntas.

Claro que Holbach, que vivía en el XVIII, no podía imaginar que la otra gran religión, la del dinero, superaría con creces los muertos por la fe. Y si se conjuga capitalismo y religión (véase George W. Bush) el cóctel puede ser explosivo.

Se pretende ver en el Estado laico la causa de la desafección ciudadana hacia la que hasta el momento sigue siendo la religión mayoritaria. ¿Pero no estará la Iglesia buscando la paja en el ojo ajeno sin mirar la viga en los suyos? No en vano recoge el último “Informe religioso 2008” de la Fundación Bertlsmann que en España sólo el 27% de los jóvenes se siente creyente, y eso que nueve de cada diez afirman haber recibido una educación religiosa (¿causa y efecto?).

“Ubi dubium ibi libertas”, donde hay duda hay libertad. Gran consejo… pagano.

5 comentarios:

Daniel M. Cruz dijo...

¿Que el 27% de los jóvenes se sienten creyentes? ¡Guau! Es mucho más de lo que los jóvenes creyentes percibimos en nuestro entorno.

Veo pocas dudas en la réplica a la conjunción de fe y razón, la verdad.

Sólo decir que hay una explicación muy sencilla al hecho de que el cristianismo haya costado al género humano más sangre que las demás religiones occidentales: simplemente es porque ha sido la que ha tenido mayor éxito (un éxito apabullante, dicho sea de paso, en progresión imparable desde el siglo primero, con una docena de analfabetos al frente...).

El Evangelio puso los ideales y la sangre la pusieron los hombres, incapaces de estar a la altura.

victor casco dijo...

No hombre, no. La religión que ha tenido más exito es el dinero.

Daniel M. Cruz dijo...

Bueno, si nos ponemos así la única confesión con éxito total es la del propio yo. El dinero por dinero no es nada.

Pero, sinceramente, creo que la réplica empobrece al argumento.

victor casco dijo...

"hay una explicación muy sencilla al hecho de que el cristianismo haya costado al género humano más sangre que las demás religiones occidentales: simplemente es porque ha sido la que ha tenido mayor éxito"

Como explicación no resistiría un solo análisis histórico.

El cristianismo y el islam son dos religiones que parten de los siguientes supuestos:

- Su dios es único y TODOS tienen el deber de adorarlo, defendiéndose la guerra de conquista.

- Su Verdad es absoluta y revelada. No admiten duda alguna.

Las otras religiones, las antiguas y algunas actuales, no parten de ese exclusivismo ni mucho menos pretenden imponer sus creencias a otros pueblos.

Y el cristianismo es, además, la única religión donde los creyentes se han perseguido entre ellos con más saña que contra el infiel.

Nadie en la Grecia antigua te iba a matar por decir que Atenea es consustancial a Zeus. En el cristianismo la consustancialidad del padre y del hijo hizo correr ríos de sangre.

Es lo que tiene creer en una religión que deviene de unos evangelios escritos 50 años después de la muerte del supuesto "mesias" y en un 90% por gente que ni siquiera lo conoció. Más aún: todo lo que hoy es doctrina oficial del catolismo ni siquiera está apoyado en los propios evangelios.

Daniel M. Cruz dijo...

Sí, pero la evangelización no tiene nada que ver con el sometimiento: son dos planos diferentes.
Como ud. muy bien sabrá, el "deber de adorar" no se impuso en el primer cristianismo, sino que fue consecuencia de la oficialidad posterior, asumida por el Imperio tres siglos después de que el nuevo dios comenzara a extenderse peligrosamente.
Es decir, que el mensaje católico ni obliga ni promueve la guerra santa. Fuimos los hombres, con nuestra tendencia a la justificación y a la violencia, los que nos matamos unos a otros, en muchas ocasiones poniendo como excusa el "Dios lo quiere".

¿Cree ud. que si no hubiera existido el condicionante del monoteísmo hubiera corrido menos sangre a lo largo de la historia? ¿Acaso las civilizaciones anteriores lucharon con menor intensidad y crueldad?

Vuelvo al argumento, a ver si consigo aclararlo: si el confucionismo hubiera triunfado en Europa durante dieciocho de los últimos veinte siglos, probablemente la gran mayoría de los criminales serían confucionistas. Pero como resulta que los reyes eran cristianos...