jueves, 27 de noviembre de 2008

¡Qué cruz!

Publicado en mi columna de Extremadura24horas:
Si en las iglesias no hay mapamundis ni la tabla periódica de los elementos químicos ¿por qué tiene que haber un crucifijo en las aulas? Ayer recibí en mi móvil este SMS y poco se puede objetar a dicha reflexión. La escuela y las iglesias deben ser dos espacios separados, necesariamente separados en una sociedad laica y aconfesional.
En la escuela uno está para aprender, para utilizar la razón, para ejercer la crítica, para no asumir dogma alguno y para llegar a conclusiones fruto de la experimentación y la observación. En las iglesias se consagra justo todo lo contrario: la aceptación acrítica y dogmática de unos postulados formulados hace 2.000 años que jamás se someten a crítica histórica ni científica.
Los obispos españoles están en pie de guerra (desde hace ya ochenta años largos). Nos quieren imponer sus símbolos y sus mitologías. Dice el cardenal Amigo que en las escuelas hay que aprender a respetar los símbolos religiosos. Así, en plural. Pero cardenal ¿acaso ha visto usted algún otro símbolo religioso en un aula que no sea el crucifijo? Precisamente estos católicos integristas deberían aplicarse el cuento y empezar a respetar a quienes carecemos de creencias o a quienes depositan su esperanza en el más allá en otros dioses. Los espacios públicos o representan a todos o son neutrales. Lo que no cabe es parcialidad alguna. Que en mor de una supuesta mayoría católica los no católicos traguen con una simbología que arranca de épocas más negras.
Un aula sin ninguna simbología religiosa es un aula donde todos conviven en paz porque todos son iguales al margen de su creencia individual. El católico lo seguirá siendo – a condición claro de que nunca lea la Biblia, auténtico manual de ateología - haya o no haya ese viejo símbolo de ejecución romano. El no católico no se sentirá discriminado.
Todo esto parece de sentido común, pero supongo que pretender que la Conferencia episcopal lo tenga es pedir peras al olmo.

8 comentarios:

Daniel M. Cruz dijo...

Publicar semejante discurso supone el no enteder dos cosas:
1º. Que todos tenemos una serie de principios que configuran nuestra "opción fundamental" de vida y que van más allá de lo racional y lo empírico. El ateísmo es muy respetable, pero no deja de ser una creencia.
2º. Que la laicidad y la aconfesionalidad deben suponer un laicismo público y un ateísmo implícito en la vida pública.

Pues yo creo que nuestra sociedad está formada por personas con principios y con libertad religiosa y que, como tales, deberán decidir oportunamente qué símbolos les representan y cuáles no. ¿A alguien puede representar la tabla periódica? ¿Tal vez a la sociedad de química? Pues que lo emplee como símbolo...

El Estado no es quien para poner crucifijos (dado que no es confesional) ni tampoco para quitarlos (dado que no es confesional). Quitar crucifijos es una censura propia del ateísmo militante y puede sentar mal a mucha gente. No corresponde a unos pocos decidir en este tema.

Además, ¿quién dice que un crucifijo es un arma de los obispos para imponer algo? ¿Se puede creer alguien cosa tal?
Por contra, el crucificado no es sólo un signo de fe sino que forma parte de nuestra cultura y representa toda una serie de valores. Antiguos, ciertamente, pero de vigencia inusitada para lo que sabemos leer un poco más allá.

victor casco dijo...

"El ateísmo es muy respetable, pero no deja de ser una creencia".

Resulta muy ocntradictorio definir como creencia la "no creencia". Confuso y cómodo para los creyentes que así evitan los debates.

El crucifijo es un símbolo religioso, de hecho ¿por qué solo defiende su presencia en los espacios públicos la Iglesia Católica?

Y en un estado laico y en una sociedad plural los espacios públicos que representan a todos deben sder neutrales en materia de fe.

"¿A alguien puede representar la tabla periódica?"

Pues mire, a usted, a mí, a un musulmán, a un judio, a las estrellas, a nuestro planeta, a un animal... a todo aquello que se compone de elementos químicos. ¿Acaso no sabe que ustes es, químicamente, carbono organizado?

¿A quien representa el crucifijo? A mí no, desde luego. Su presencia en un espacio público no religioso me ofende.

Daniel M. Cruz dijo...

¿Le ofende? ¡Vaya! Pues tendrá que explicar por qué.
Una iglesia está en un espacio público y suelen tener crucecitas y demás símbolos al aire.
Porque, en definitiva, el fondo del asunto están en la importancia y significado que se otorgue al símbolo, su conveniencia o no.
Por ejemplo, es ciertamente lógico que en Alemanía esté prohibida la esvástica; sencillamente porque se considera malvada, discriminatoria, irracional, degradante, inhumana...

Sin embargo, como decía, la cruz es un símbolo del cristianismo , omnipresente en la cultura de nuestra sociedad occidental: en los nombres propios y en los apellidos (el mío, sin ir más lejos), en los topónimos, en el arte, en la historia, en los cementerios y funerales, en las asistencias sanitarias (i.e. Cruz Roja), en los medios de comunicación (i.e. Radio María), en el mobiliario urbano, en las librerías, en las fiestas de interés turístico, en los museos, en las iglesias, etc, etc, etc...
Hasta colgando del espejo retrovisor del camión del padre de Manolito Gafotas, vaya.

No es tan sencillo como decir que "es un símbolo religioso" y listo.

Bajo mi humilde punto de vista, la retirada de un crucifijo es un acto que proviene del ateísmo. El ateo aspirará a suprimir todo lo que recuerde a Dios, dado que a-teos son los que piensan que Dios ni existe ni debería existir. Pero, por suerte, no nos pueden obligar a los demás a vivir como si Dios no existiera. Y, por tanto, dado que el estado ni pone ni quita en estas lides, reitero que somos los ciudadanos los que debemos decidir - en conjunto, no unos pocos, aún lamentando que ud. se viera ofendido por la tradición cultural a la que pertenece.

Por tanto, antes de pedir que se retiren los símbolos de los demás creo que deberían hacer apología de sus planteamientos para ver si logran convencer a una mayoría democrática de sus posturas.

Daniel M. Cruz dijo...

Sin duda mucho más interesante me parece lo de:

"Resulta muy ocntradictorio definir como creencia la "no creencia". Confuso y cómodo para los creyentes que así evitan los debates. .

Para nada pretendía evitar el debate sino todo lo contrario, promoverlo. Es un poco largo; en mi blog puede encontrar algunas referencias como:

http://cristianismoaldia.blogspot.com/2007/04/optar-es-slo-una-opcin.html
o también,
http://cristianismoaldia.blogspot.com/2006/10/definiciones-opcin-fundamental.html

Pero podría resumirse de esta manera:

Creer que se puede "no creer" considero que es un error de base: cualquier posición filosófica o forma de entender la realidad de la existencia se basa en unos principios básicos necesariamente tautológicos, por lo que el hombre no puede carecer de una "fe" (sea esta del tipo "sólo puedo dar crédito a la materia y la energía").

Fe y razón son perfectamente compatibles. Para que nuestra vida sea coherente, fe y razón deben ser necesariamente compatibles porque en caso contrario viviríamos en una paradoja permanente:

A.Necesitamos una serie de principios sobre los que construir nuestra identidad, nuestro pensamiento, nuestra sociedad, nuestra vida, pero puesto que ningún principio es demostrable mediante la razón (por definición) la FE es la que se encarga de asumirlos.
Por ejemplo, "yo existo y soy un ser único e irrepetible". Dormir y pensar que me levantaré mañana es una cuestión de fe. Creer que Dios existe es una cuestión de fe. Creer que Dios no existe es una cuestión de fe.

B. Nuestro pensamiento, la elaboración de ideas a partir de los principios, debe ser RACIONAL y regirse a su vez por una serie de principios lógicos que forman parte del conocimiento de la realidad.
Por ejemplo, "si Dios no existe Jesucristo fue un loco o un impostor". O "si todo es materia y energía los difuntos no siguen viviendo en un alma inmortal". O, al contrario, "si Jesucristo resucitó es que existe vida después de la muerte".

Por tanto,

1. Llamamos razón al conocimiento fundado en hechos que pueden ser demostrados o refutados.
2. Llamamos fe al conocimiento que NO puede ser probado ni rechazado.

3. Toda persona necesita la fe, porque ningún principio fundamental ((por ejemplo, "yo existo")) puede ser demostrado por la razón.

4. Toda persona necesita la razón: los principios deben ser razonables y conducir a consecuencias lógicas y coherentes.

5. La paradoja está en que:
- Si la fe negara toda razón, cualquier fe sería posible, y por tanto, toda fe sería falsa.
- Si la razón negara toda fe, ningún principio sería creíble y, por tanto, debería negarse cualquier posibilidad de conocimiento racional ya que no se podría construir en base a nada.

Es decir, NI LA FE PUEDE EXCLUIR A LA RAZÓN NI LA RAZÓN PUEDE PRESCINDIR DE LA FE.
Ambas se complementan y se necesitan.

6. NINGUNA FE puede ser demostrada (evidentemente; resulta así que el razonamiento expuesto es coherente con la definición dada en el punto 2). Ninguna fe es inherente a la razón.
P.e. no es más razonable decir que Dios existe que decir que NO existe. (Se trata de una cuestión de fe).

7. Pero todo lo anterior se fundamenta en una serie de principios estables, asumidos por la fe y analizados por la razón.

Espero haber aclarado en algo la aparente confusión/contradicción.

Víctor Manuel Casco Ruiz dijo...

"Una iglesia está en un espacio público y suelen tener crucecitas y demás símbolos al aire".

Verá, una Iglesia no es un espacio "público". Público, es decir, perteneciente al Estado.

Y efectivamente: si alguien quiere una cruz solo tiene que ir a una Iglesia, su espacio propio y protegido por la propia constitución. A nadie se obliga a que en su "templo" retire sus símbolos religiosos. Uno en su casa pone lo que quiere.

Pero una escuela "pública" no es ni una casa privada ni un templo religioso. Es un lugar donde conviven muchas personas, algunas creyentes, otras ateas, otros musulmanes, otros judíos o taoistas. ¿Por qué están todos obligados a contemplar un símbolo religioso concreto que nada, NADA, tiene que ver con la enseñanza.

Su intolerancia es increible. Todos estamos obligados a convivir con sus símbolos porque se niegan a aceptar que las instituciones sean neutrales en materia religiosa.

Verá, la "mayoría democrática" no lo justifica todo. La mayoría democrática voto a Hitler. Y sin embargo eso no justifica sus actos. ¿Y qué sucede sí una mayoría democrática en un colegio dice que se ponga una imagen pornográfica en las aulas? ¿Llenamos de felaciones éstas?

"Sin embargo, como decía, la cruz es un símbolo del cristianismo , omnipresente en la cultura de nuestra sociedad occidental: en los nombres propios y en los apellidos (el mío, sin ir más lejos), en los topónimos, en el arte, en la historia, en los cementerios y funerales..."

Sí, ¿Sabe por qué? Porque durante mil quinientos años y hasta hace treinta la libertad de culto estaba prohibida y la Iglesia y el Estado se confundían. Piense en ello.

Víctor Manuel Casco Ruiz dijo...

Y sobre el ateísmo haga la siguiente reflexión:

Un ateo dice "probablemente dios no exista". Obviamente no se puede establecer que absolutamente no exista.

¿Conoce usted alguna religión que diga "probablemente dios exista?

¿Admite un creyente ese atisbo de duda? No, dios existe. Y no necesitan más pruebas para afirmarlo.

Lo absoluto, "lo totalitario", solo se da en los fenómenos religiosos... y algunas doctrinas políticas que se convierten en religión.

Daniel M. Cruz dijo...

Tiene gran parte de razón en lo que dice. Pero sigue sin responder a las cuestiones fundamentales:

- ¿Por qué ofende el símbolo? Hablé de una iglesia que "está" en un espacio público. P.e. en mitad de una plaza, de un barrio... Evidentemente no "es" un espacio público (aunque siempre esté abierto...) Pero, ¿molesta ahí? ¿molesta una imagen de Santa Eulalia o de María Auxiliadora? Diga.

- ¿Sigue negando que forma parte de la cultura, más incluso que de la fe? Pronto llamaremos al nuevo año "2009".

- ¿Intolerancia? Comenta que se les obliga a "convivir con nuestros símbolos". ¡Vaya! ¿No pueden hacer el pequeño esfuerzo de convivir con unos símbolos que representan a los demás y que no hacen daño a nadie? Entonces, ¿quién es aquí el intolerante?

- El discurso de fe vs. razón sigue siendo totalmente inaceptable. Todos tenemos creencias. El ateísmo y el agnosticismo las tienen. Cualquier postura filosófica o ética conduce a ellas.

- Olvida que la fe es un determinante de la persona. No hablamos de deporte o de gustos, ni de ejercicios de relajación que se pueden hacer en casa y listo...
¿Qué le parecería que dijeramos a los homosexuales que lo sean, pero en casa? ¿Ahora los cristianitos tenemos que ir a llenar el armario?


Y, por último, ¿que los creyentes no dudamos? ¿que no tenemos dudas de fe? ¡Ni que fueramos ángeles! Triste fe la que no se cuestiona la verdad a cada momento, la que no busca incansablemente.

¿Tiene usted personalemte alguna duda sobre que Dios no exista?
Pues eso.

Conclusión vivencial: cada uno encuentra en la vida motivos para creer y adoptar determinadas posturas. (¿¡Libertad!?) Pero una vez ha escogido un camino válido normalmente se dedica buscar argumentos que le justifiquen y, a no ser que la experiencia vital vuelva a convulsionar sus conexiones neuronales, difícilmente asumirá principios diferentes. Precisamente por eso los llamamos principios

Víctor Manuel Casco Ruiz dijo...

"- ¿Por qué ofende el símbolo?"

¿Le molestaría a usted que sus hijos se educaran en un colegio público con paredes adornadas con páginas del Corán?

Cuando usted se responsa sinceramente a usted mismo esta pregunta, entenderá que haya personas que no quieran que sus hijos sean educados en colegios que hacen profesión de fe católica pese a ser públicos?

¿Quiere símbolos y profesión católica en la escuela? Para eso se inventaron los colegios privados y concertados. Pero es mejor - ¡menuda es la Iglesia - tener lo privado ADEMÁS DE LO PÚBLICO.