sábado, 8 de noviembre de 2008

Lecturas edificantes (I)

Eliseo, profeta del Señor y calvo rencoroso:

"Eliseo se fue a Betel; cuando iba por el camino que sube salieron unos muchachos que se burlaban de él: ¡Vamos calvo, sube! ¡Vamos calvo, sube!, decían. Se volvió y mirándolos los maldijo en nombre de Yavhé: salieron del bosque dos osos y desgarraron a cuarenta y dos de esos muchachos" (2, Re 2, 23-24)

¿Por que señor? ¿Por qué? ¿No te gustan que los niños hagan bromas?¿Debemos frenar su tendencia a reirse de cualquier cosa?

Ya sabemos, oh señor, que los calvos pueden ser muy celosos de su alopecia, peor ¡oh señor! ¿No bastaba con enviar a uno de tus ángeles para que diera unos cachetes a los niños?

No, por lo visto no. Decidió mandar dos osos para descuartizar a 42 muchachos. Una lección muy edificante. Para leerla a toda la familia al calor del brasero.

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