domingo, 2 de noviembre de 2008

La reina creata

Se nos ha rebelado la reina Sofía como una "creata" convencida en el nuevo libro publicado por su confidente y amiga del Opus Dei, Pilar Urbano.

Es de imaginar que en esas quince reuniones en Zarzuela, no sabemos si sentaditas alrededor de la mesa del te, contándose las confidencias mutuas, estas dos señoras tan carcas, tan beatas y tan del siglo XIX, aficionadas, por cierto, al descontrol con la laca, nos han legado para la posteridad sus más bajos (por infames) pensamientos: ellas respetan a los gays, pero no entienden que celebren su condición (¿no son acaso gentes enfermas?) y menos aún que se quieran casar. Y la religión, que sea obligatoria en la enseñanza, pues "los niños necesitan- por lo menos hasta cierta edad - una explicación del origen del mundo y de la vida".

Y claro, en tan tierna edad, esa en la que son perfectamente manipulables, qué mejor que enseñarles que el mundo se hizo en siete días y que bajo un señor llamado Yavhé y ¡pum! por arte de magia - todopoderosísima - nos hizo aparecer. Ni evolución ni geología ni nada que pueda contradecir el dogma católico "creo en dios, padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra".

Nuestra reina creata no entienden que la biología, la física, la astronomía, la geología y la paleontología den otra explicación diferente - basada en pruebas, científica y demostrable - al origen del Universo, el planeta y la vida en éste. No puede ser "Verdad" aquello que contradice a un libro viejo rebelado a un pueblo de pastores.

La cosa ya lo dejó clara el teólogo William Lane Craig: "Si apareciese un conflicto entre la verdad fundamental de la fe cristiana y creencias basadas en argumentos y pruebas, entonces es la primera quien debe tener preferencia sobre lo segundo, y no al revés".

El principio de ignorancia, simplismo y cacao mental es esencial en la defensa del origen divino de la vida. Y esas cosas, mejor adoctrinarlas desde pequeño. ¡Que se graben a fuego!

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