miércoles, 22 de octubre de 2008

El catolicismo puede dañar a la salud


No hay nada más divertido que leer el Catecismo de la Iglesia Católica. Divertido, claro, si uno no va seguir sus consejos.

El Catecismo es lo que suele proponer la Iglesia como lectura fundamental para sus adeptos. Lo promocionan más que a la propia Biblia, entre otras cosas porque la Biblia contradice gravemente los principales postulados que la secta del Papa defiende.

Mi edición es "conforme al texto latino oficial de 1997" (Librería Editrice Vaticana).

El sexo y el catecismo:

La obsesión de todo buen cristiano es el sexo. Casi todo es pecado en materia de sexo. Lo saben bien los curas, que durante siglos han sido unos expertos en probar todos los vicios.

Su única solución: la castidad. Vamos, que de follar ni hablamos.

Es, dicen, "un aprendizaje del dominio de sí mismo". Leemos en 2340 "La castidad nos recompone; nos devuelve a la unidad que habíamos perdido dispersándonos".

"Dispersándonos"... Será que cuando soltamos - perdonen la grosería - el semen nos dispersamos por ahí. Me resulta integrante - y digno de un psiquiatra - semejante concepción.

"El dominio de sí es una obra que dura toda la vida" (2342). Razón de más para no pretender ser católico. Con lo bonito que es descubrir el goce con uno mismo o con los demás.

Pero lo mejor es, sin duda, el apartado de ¡Ofensas a la castidad! Prepárense:

- "La lujuría: el placer sexual es moralmente desordenado (sic) cuando es buscado por sí mismo, separado de las finalidades de procreación y de unión". ¡Solo se folla para tener hijos! ¡Y nada de gemidos, que es pecado si se disfruta!

- "Masturbación: es un acto intrínseca y gravemente desordenado" (sic otra vez).

- "La fornicación: la unión carnal de un hombre y una mujer fuera del matrimonio".

- "La pornografía: ofende la castidad porque desnaturaliza la finalidad del acto sexual" que es, como queda dicho, traer hijos y no gozar.

- "La homosexualidad (como no): Esta inclinación objetivamente (sic) desordenada... es contraria a la ley natural (sic)... Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado... las personas homosexuales están llamadas a la castidad".

Perdonen que les diga, en todo esto lo único desordenado es el catolicismo, sus obsesiones, sus miedos, sus complejos y su propuesta de vida. ¿Para qué hablan del infierno? Les basta con exigir que vivamos según sus reglas para vislumbrar en que consistiría, si existiese.

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